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LA ERA MILEI

¿Qué pasará con el dólar tras las elecciones de octubre?

Incertidumbre sobre el rumbo cambiario y la permanencia de Caputo en Economía

Con los comicios legislativos en el horizonte, crecen las dudas sobre la continuidad del actual esquema cambiario y sobre si Luis Caputo seguirá al frente del Ministerio de Economía. La gestión de Javier Milei atraviesa un momento de estancamiento, y los analistas del mercado no descartan un ajuste mayor e incluso una devaluación.

En un encuentro con inversores, Caputo aseguró que el dólar “no estaba atrasado” e invitó a los presentes a comprar si creían lo contrario. Desde entonces, la cotización subió de forma sostenida, acumulando 120 pesos, es decir, un alza del 10%.

En febrero, el Gobierno redujo el ritmo de devaluación mensual del 2% al 1%, con la promesa de llevarlo a 0% en pocos meses, en línea con una inflación decreciente. Sin embargo, a inicios de abril ese esquema fue reemplazado por el sistema de bandas, lo que implicó una devaluación como parte de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Caputo había asegurado que el dólar podría tocar el piso de la banda —1000 pesos— para acumular reservas, pero el tipo de cambio nunca alcanzó ese valor. En julio, el Tesoro terminó comprando dólares a un precio mayor para obtener el visto bueno del FMI y lograr un desembolso de 2000 millones de dólares.

Aunque el ministro sostiene que el Banco Central no interviene directamente en el mercado cambiario, la autoridad monetaria ha operado en futuros de dólar para moderar expectativas devaluatorias y ha manejado indirectamente la tasa de interés a través de instrumentos como Letras del Tesoro y pases.

Hoy, Caputo afirma que “no habrá modificaciones en el régimen cambiario” después de octubre y pide que se lo escuche “porque dice exactamente lo que va a hacer”. Sus declaraciones en un canal de streaming libertario no lograron despejar la desconfianza de empresarios y financistas, que especulan sobre su continuidad.

Posible “cuarta fase” del plan económico
En marzo, Milei presentó el acuerdo con el FMI como la “tercera fase” de su programa, aunque en la práctica implicó cambios sustanciales en su política monetaria y cambiaria inicial. Según economistas, tras las elecciones podría anunciar una “cuarta fase” para justificar un nuevo ajuste y modificar el esquema de bandas.

Un informe de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE) advierte: “Empieza a ser cada vez más visible la posibilidad de que, después de octubre, el Gobierno resetee el programa económico buscando generar condiciones más consistentes con la urgencia por acceder a los mercados financieros internacionales”.

La entidad señala que un ajuste cambiario y una nueva acumulación de reservas, con contracción de la actividad, “parece ser el horizonte más probable” bajo la lógica actual.

Economía en pausa y salarios a la baja
El plan antiinflacionario se apoya en tres anclas: la fiscal, la cambiaria y la salarial. Las negociaciones paritarias se han visto contenidas y los ingresos reales caen, afectando el consumo y el empleo.

El Indec informó que en junio la producción industrial bajó 1,2% respecto de mayo y 8,4% frente a noviembre de 2023, aunque subió 9,3% interanual por efecto de una base muy baja. El sector automotor, que había sido uno de los más dinámicos, registró en julio una caída mensual del 13,4% en producción, del 19,9% en exportaciones y del 16,1% en ventas mayoristas.

La Unión Industrial Argentina advirtió sobre la pérdida de 1500 empleos mensuales en el último trimestre, sumando 37.000 puestos menos desde agosto de 2023.

Dos caminos hasta octubre
La consultora PxQ plantea que el Gobierno debe optar entre:

Mantener tasas altas para anclar el dólar y contener la inflación, a costa de profundizar la recesión.

Bajar la tasa para impulsar el crédito y la actividad, con el riesgo de que el tipo de cambio suba y se traslade a precios.

Todo indica que el oficialismo optará por la primera alternativa, buscando llegar a las elecciones con inflación cercana al 1% mensual.

Sin motores de crecimiento
Los analistas señalan que no hay señales de recuperación sostenida: la inversión privada es escasa, la pública se redujo al mínimo, el consumo interno sigue deprimido y las exportaciones industriales y del agro muestran debilidad.

Un estudio de la UBA advierte que cada vez más hogares usan tarjetas de crédito para compras básicas, mientras disminuye el uso de débito y efectivo, reflejando pérdida del poder adquisitivo.

El “ordenamiento macroeconómico” que defiende Caputo se sostiene sobre recesión, salarios debilitados y endeudamiento externo. Incluso economistas afines al oficialismo reconocen que podría derivar en un escenario de “crecimiento sin empleo” o, directamente, de ajuste permanente.

Con información de El Destape

Publicado en lanuevacomuna.com

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