«El desafío futuro está en nuestras manos»
Quienes militamos en el proyecto político iniciado por Néstor Kirchner y que actualmente conduce Cristina Fernández de Kirchner, este año nos enfrentamos a un gran desafío: la jefa del movimiento no será quien encabece la lista. Esta situación abre un interrogante en relación a cómo garantizar la continuidad del proyecto luego del 10 de diciembre.
Es claro que el liderazgo de Cristina es la clave no sólo para resguardar las conquistas sino también para avanzar en la agenda de la profundización, en la inclusión social y en el desarrollo productivo de la Argentina. Asimismo, quienes formamos parte de este proyecto tenemos la enorme responsabilidad para consolidar y profundizar los logros y conquistas desarrollados durante los últimos años.
Desde la llegada de Néstor Kirchner, la juventud tomó un rol protagónico y entendió la política como una herramienta de trasformación. Levantando la bandera de los Derechos Humanos, por la memoria, la verdad y la justicia de los 30 mil compañeros desaparecidos, pero así también la de la lucha diaria por incluir y mejorar la vida de miles de argentinos excluidos por el desarrollo de las políticas neoliberales. Pero para que paralelamente sigan floreciendo mil flores, dirigentes y militantes del proyecto debemos asumir roles protagónicos para, con el liderazgo de Cristina, fortalecer al Frente Para la Victoria como el instrumento político que encarare los desafíos que nos faltan.
La provincia de Buenos Aires es clave en el armado nacional, no sólo por su peso económico –genera aproximadamente el 37% del Valor Agregado del país, un tercio del total de exportaciones y produce el 60% del valor agregado industrial–; sino también por su importancia político-social, según datos del último censo (2010) la provincia cuenta con 15.594.428 habitantes siendo el distrito más poblado; representando 39% de la población nacional.
Madre de todas las batallas electorales, una victoria contundente en este distrito permitirá continuar profundizando el proyecto político desarrollado por Néstor y Cristina. Es por ello, que es clave el debate sobre qué candidato, dentro de la interna del FPV, se debe optar.
En lo personal no me quedan dudas: la fórmula de Julián Domínguez y Fernando Espinoza representa a nuestro proyecto político, logrando consolidar el entramado productivo rural con un Conurbano industrialista desde donde se fortalece una fuerte e histórica identidad peronista. Durante los últimos años, he trabajado junto a Julián en la Cámara de Diputados, donde enfrentó uno a uno los debates legislativos que la Argentina necesitó, como la nacionalización de YPF, la sanción del nuevo Código Civil y Comercial y la disputa con los Fondos Buitre, con consignas “Ayer Braden o Perón, hoy Griesa o Cristina”, “Basta Buitres”, y rechazando al sistema financiero global con la misma contundencia que lo hace el Papa Francisco.
Desde el lanzamiento de su candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Julián ha contado con el apoyo de varios intendentes, como así también del movimiento obrero organizado; de organizaciones sociales del kirchnerismo; de intelectuales, académicos, docente universitarios y artistas comprometidos con este proyecto.
Porque creo, como él, que es prioritario agregar valor a la producción en origen a partir de la incorporación de ciencia y tecnología; que es necesario impulsar desde el Banco Provincia una agencia comercializadora de granos, que es necesario en materia educativa integrar a cada vez más chicos al sistema, establecer la jornada extendida y la obligatoriedad de la sala de tres años; en temas de salud, consolidar un sistema preventivo, descentralizado y más integrado; crear una tarjeta de salud SALBA para que la historia clínica se agilice y mejore la atención; la creación del Ministerio de la Economía Social destinado a la economía solidaria y promover el crédito a pequeños productores y que la lucha contra el narcotráfico y la inseguridad se dé a partir de una fuerte presencia del Estado, desplegado en el territorio junto a las organizaciones de la sociedad; que es preciso dar a la Secretaría de Derechos Humanos el rango de Ministerio, porque es la mejor forma de defender y asegurar lo que tanto nos ha costado como pueblo.
Yo elijo a Julián Domínguez porque es un dirigente nacional, con vocación de diálogo y una visión integral de la provincia que defendió el Proyecto Nacional y Popular en su momento más crítico.
El desafío futuro está en nuestras manos. Como dijo Cristina: “no se trata de ideología o de dogmas, sino del más crudo pragmatismo: si los argentinos no cuidamos lo logrado ni defendemos lo que hemos construido en estos 12 años, van a intentar volver con políticas neoliberales”. Y como estimó Julián: “El peronismo ha construido una generación absolutamente diferente. Ese es nuestro principal capital histórico. Esta generación es además intérprete del tiempo que le toca vivir. Uno necesita de esos jóvenes para conducir un Estado moderno como el que necesitamos para repensar la provincia.”
Néstor nos propuso un sueño, es nuestra responsabilidad continuar su lucha en la realidad, por una provincia de Buenos Aires y una Argentina con más justicia social, más soberanía política y mayor independencia económica.
Escribe Camilo Vaca Narvaja
(especial para Infobaires24.com.ar y LANUEVACOMUNA.COM)
