«El fundamento del cooperativismo ha sido olvidado»
Por Anibal «Cali» del Prado (precandidato a concejal por el Frente Popular)
La Usina Popular Cooperativa, como para no perder la costumbre, está nuevamente en el centro de la escena, a partir de algunos hechos que son, para algunos, polémicos, para otros, indefendibles.
A partir de los reclamos por la particular manera de facturar, ha salido a relucir la pésima situación de la UPC, producto de la combinación de problemas económicos y financieros con cuestiones institucionales, que la han transformado en una caricatura de cooperativa.
Desde principios de los años 90, la UPC tiene problemas tarifarios. En aquella época las tarifas debían ser aprobadas por el Consejo Deliberante y, ya en ese momento, había serios problemas para lograr autorización de aumentos de tarifa. La Usina quedó atrapada en el conflicto interno del Partido Justicialista. La conducción de la UPC de aquel momento cometió el pecado de no ser menemista, lo que le valió enfrentarse con el PJ, cuyos dirigentes en aquel momento marchaban detrás del menemismo, con entusiasmo digno de mejor causa.
El hecho de no conseguir la aprobación de tarifas, sin importarles a ciertos concejales el perjuicio ocasionado, llevó a implementar la cuota capital. En ese momento, un porcentaje muy bajo. La cuota capital está contemplada en los estatutos de la cooperativa, pero destinada a un fin determinado (obras, por ejemplo) y por un periodo de tiempo. Su aplicación no puede ser permanente ni destinada a reemplazar tarifas u otro ingreso genuino. En aquel momento, la UPC sufría, no sólo el embate del justicialismo, sino también el de los medios periodísticos de la ciudad.
Eran notables los esfuerzos por desprestigiar a la conducción de la UPC que realizaban los “periodistas” de Canal 4 de aquella época y los constantes ataques de parte del matutino local, sobre todo a partir de su editorialista “estrella”, el actual secretario de turismo del municipio, otro de los que ha sufrido un súbito brote nacional y popular. ¿La razón? la posible competencia que podía significar la UPC si ingresaba en el terreno del servicio de televisión por cable, tema del que recién se empezaba a hablar.
Esta es la eterna discusión respecto a la Usina: ¿debe o no incursionar en otros aspectos más allá del servicio eléctrico? Yo opino que puede y debe, que es siempre preferible que los servicios como la telefonía, el cable o internet estén en manos de una cooperativa y no de Cablevisión o algún otro pulpo, que son preferibles servicios sociales cooperativos , que es preferible que la obra pública sea cooperativa. Siempre es mejor que sean los propios vecinos los que tomen en sus manos la administración de sus servicios, que eso hace a la construcción de una sociedad más participativa y democrática.
Pero no hay que olvidar la otra parte: además de hacerlo, hay que hacerlo bien. Con eficacia y eficiencia, con costos razonables, que le sirva a la comunidad. Si no es así, no tiene sentido. Con honestidad y transparencia, por que alrededor de la UPC ha habido negocios y negociados, quien lo puede negar?
Ese proceso de deterioro que comenzó a mediados de los ´90 (casi, siguiendo la línea de decadencia de la ciudad, quizás no sea casual) culmino con el desplazamiento de la conducción que encabezaba Isabel Ballesteros. En ese periodo en el cual ejercí la sindicatura, por lo que creo tener autoridad para decir que Isabel Ballesteros fue una dirigente a la que se le podían hacer muchas críticas, muchísimas, pero hay algo sobre lo que no tengo dudas: ninguno de los que vinieron después le llegaba a los talones como dirigente.
Su alejamiento marcó el principio, después se concretó lo peor que le puede pasar a una cooperativa: convertirse en botín de un sector político.
Eso es hoy la Usina, botín de un grupo político, del veneguismo para decirlo claro . Nada de participación, delegados que van a levantar la mano, amigos que consiguen un sueldo, favores que se pagan desde la UPC.
¿Quién no conoce algún caso? ¿Cuantos desplazados en internas partidarias tuvieron como premio consuelo la Usina? ¿Alguien puede negar esto sin ponerse colorado? Así se llega a las barbaridades que ocurren hoy. Camionetas y personal de la UPC colocando carteles de un candidato partidario…un disparate total, un despropósito, una demostración más de que la estupidez humana no tiene límites. A tanto llega su desparpajo, su descaro, su sentimiento de impunidad.
Lo peor es que este grupo que maneja la Usina, que destrozó la Usina, que la llevó a la peor situación de su historia, quieren manejar los destinos de la ciudad. Pero no todo se agota dentro de la Usina.
La Municipalidad, como poder concedente, puede y debe opinar sobre la marcha de la Usina. Salvo dos o tres honrosas excepciones, que en su momento denunciaron el tema de la cuota capital (estoy haciendo memoria y por ahí me equivoco, pero creo que uno fue representante municipal en tiempos de Tellechea, la concejala Noemí Cesio, mi amigo el Chango Cárdenas, y alguien más que no recuerdo) desde el municipio, al menos públicamente, poco se ha hecho y dicho cuestionando la marcha de la Usina. Seguramente consta en actas, pero para el público parecería que los delegados municipales en el Consejo de Administración han aprobado todo, no han rechazado nada, no han cuestionado nada. Y no están ahí de adorno, se supone que son los representantes del poder concedente, del municipio, de la expresión institucional del pueblo de Necochea.
Los asociados de la UPC no estamos libres de culpa. Esta situación crítica a la que se llega, ha sido favorecida por la nula participación de los socios. La gente no va ni a votar, aunque, por supuesto, se protesta en casa, en la panadería, en el micro, en reuniones de amigos. Cuando se los convoca a hacer algo para modificar la situación, el 99% desaparece. Los que tienen a la Usina como botín, agradecidos, cuanto menos gente se meta, mejor para ellos…
No hay que confundirse, aunque hay muchos interesados en sembrar la confusión: lo que pasa en la UPC no ocurre porque sea una cooperativa, por el contrario, ocurre porque el fundamento del cooperativismo ha sido olvidado, pisoteado, prolijamente ignorado por quienes la conducen, que la han puesto al servicio de un proyecto partidario.
Recuperar la Usina para la comunidad es una necesidad imperiosa para el progreso de Necochea. Es mucho lo que podría hacerse en beneficio de nuestra comunidad con una cooperativa bien conducida. Tiene personal que ha demostrado su capacidad, necesita otro tipo de dirección, que tome decisiones políticas dirigidas a buscar lo mejor para la ciudad, no para beneficiar a un grupo de cobradores de sueldos a cambio de fidelidad.
Hay que trabajar pensando en eso, con objetivos políticos claros, con amplitud, con pluralismo, en definitiva, con cooperativismo genuino.
