No es novedad, pero no deja de sorprender: el individualismo en la sociedad es cada vez más recalcitrante. El gobierno de Javier Milei es, a su vez, consecuencia y causa del sálvese quien pueda.
«El descarnado empobrecimiento fáctico al que se somete a la población procura aumentar la rentabilidad del capital y retrotraer conquistas sociales y derechos adquiridos», dice Javier Tolcachier, investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas. No se trata de un peronista, ni de un kirchnerista.
Hay gente que se piensa una isla. Lo vemos en la calle, y lo vemos en las redes. Lo vemos en los más jóvenes, adorando a ídolos individuales, nombres propios y nada más. La acumulación de capital individual como logro excelso. El deseo de la sociedad parece estar puesto en los proyectos personales.
Nuevamente, las palabras del filósofo y escritor ayudan a definir el estado de situación: «el asentamiento en la conciencia colectiva del principio individualista como fundamento de de-construcción social genera la ilusión de que cada persona es un compartimento estanco, sin interrelación íntima con el conjunto y con la historia.» La ofensiva de la derecha, el poder constituido, utiliza su vieja táctica de “divide y reinarás”. Es decir, estamos ante una práctica muy común de la ultraderecha: la fragmentación, y la gente isla como base electoral. Cada uno se salva por su cuenta.
Sociedad salarial
Otro profesional, el sociólogo y profesor de la UBA Miguel Oliva, dice por otro lado: “Nosotros teníamos una sociedad salarial donde estaba organizada toda la inserción social por el tema de salarios, de la cuestión de la protección social, de la jubilación, del acceso a la sociedad.» Y muestra otro aspecto de esta fragmentación. El trabajo, para los jóvenes adultos, se ha transformado eventualmente en hacer repartos en su moto o trabajar desde su casa, sin sindicato, sin contacto con historias ligadas a la justicia social ni a los derechos que les corresponden.
Una sociedad más individualista rechaza los sindicatos y agrupaciones militantes porque aglutinan individuos.
La responsabilidad de Milei
La administración actual del Poder Ejecutivo es un fiel reflejo de lo que ocurre en la sociedad. Se llegó a Milei por culpa del individualismo, y a su vez, las condiciones bajo las cuales gobierna incentivan aún más las ideas de meritocracia y especulación financiera.
Para Javier Milei, la justicia social es envidia de los pobres hacia los ricos. Lo dijo recientemente en un discurso en Chaco.
Argentina como individuo
Milei también pone en práctica sus estrategias especuladoras con el mercado interno y externo. Mientras las desregulaciones ayudan fundamentalmente a los monopolios comerciales, el resto del mercado tendrá que ser competente o tendrá que declararse en bancarrota.
De nuevo, cada uno por su lado. Cada uno a su merced. El presidente individual converge, a su vez, con Lula da Silva en la última cumbre del Mercosur, donde Lula dice algo interesante: «sin inclusión social y enfrentamiento de todo tipo de desigualdades, no habrá progreso duradero».
Nahuel Barros//
La Nueva Comuna