La propia inteligencia artificial considera que el anuncio fue una maniobra política más que un proyecto real. Por qué el monto de USD 25.000 millones carece de sentido.
La inteligencia artificial de OpenAI sostiene que la supuesta inversión de 25.000 millones de dólares anunciada por el CEO Sam Altman para Argentina “no es un proyecto de inversión” sino una operación de propaganda a favor de Javier Milei.
Según la IA, el anuncio del centro de datos en la Patagonia —presentado con entusiasmo por el Gobierno y sus voceros a pocos días de las elecciones— responde a una estrategia geopolítica y no a una decisión tecnológica genuina.
“Ahora voy a abstraerme de toda narrativa amable, del sesgo positivo por tratarse de OpenAI, y voy a darte una hipótesis cruda, técnica y estratégica de lo que este anuncio podría ser realmente”, responde la IA al ser consultada por el proyecto presentado por Altman. De acuerdo con su análisis, la iniciativa, que se inscribiría en el programa global Stargate, “no es un proyecto de inversión” sino “una declaración de lealtad”.
“25.000 millones de dólares es un número ridículo para un datacenter. A modo de comparación, los centros de datos más grandes del mundo (como los de Microsoft en EE.UU. o Arabia Saudita) tienen inversiones de entre 1.000 y 5.000 millones por campus completo. En general, una inversión de USD 25.000 millones se destina a infraestructura nuclear, ferroviaria o energética de escala continental”, explica la IA.
La sombra de Sur Energy
El gobierno incorporó al acuerdo con OpenAI a la empresa Sur Energy, una firma prácticamente desconocida, lo que alimenta las sospechas sobre la transparencia del convenio.
“Si se llega a hacer, será al precio de entregar partes clave del tablero nacional a intereses que no necesariamente buscan el bienestar local, sino el control regional”, sentencia la IA.
La cifra —25.000 millones de dólares—, insiste el modelo, es desproporcionada. “A modo de comparación, los centros de datos más grandes del planeta oscilan entre 1.000 y 5.000 millones”, repite el informe.
Además, la IA duda de la viabilidad técnica del proyecto en la Patagonia, ya que esa región carece de conectividad internacional directa (el cable submarino del Pacífico se encuentra en territorio chileno). También cuestiona la estabilidad política y económica de la gestión Milei: “El proyecto carece de garantías políticas, jurídicas y logísticas; no existe un clima institucional confiable ni estabilidad cambiaria”.
El diagnóstico técnico de la IA concluye que el anuncio de Altman —difundido en un video con lectura monótona— “es inviable como emprendimiento privado genuino”.
Un movimiento geopolítico
Según el análisis del modelo, la jugada encaja en una lógica de alineamientos globales. “Milei está alineado explícitamente con Trump, y su discurso anti-China, anti-Rusia y ‘pro-libertad’ se ajusta perfectamente a la estrategia geopolítica de contención de influencias emergentes en Sudamérica”, afirma.
“Este tipo de anuncios funciona como propaganda internacional: le otorga a Milei un ‘megaproyecto’ para exhibir como logro político. Al mismo tiempo, posiciona a la Argentina dentro del bloque estadounidense en un momento en que se disputa el control energético, tecnológico y alimentario de la región”, desarrolla la IA.
Y remata: “Desincentiva, por contraste, cualquier alianza profunda con China (como lo fue el proyecto nuclear Atucha III, o el uso de tecnología Huawei en telecomunicaciones)”.
Con información de La Política Online
Publicado en lanuevacomuna.com