El regreso del relato de que «lo peor ya pasó»
Con un mensaje de 15 minutos, el presidente presentó el Presupuesto 2026 y aseguró que «el rumbo económico está fijado en piedra». Tras la derrota electoral en Buenos Aires, admitió que “muchos argentinos no lo perciben en su realidad material”, en referencia a los presuntos beneficios de su plan económico. A los sectores más castigados —jubilados y personas con discapacidad— les pidió «no aflojemos» y les prometió incrementos. Hubo cacerolazos en distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde la Casa Rosada, y transmitiendo por cadena nacional, Milei defendió su plan económico y presentó el proyecto presupuestario. Fiel a su esquema de «déficit cero» y ajuste sobre el consumo, buscó dar una señal política tras la derrota electoral bonaerense y en un contexto de creciente malestar social. Se dirigió especialmente a jubilados, personas con discapacidad y al sistema educativo, a quienes prometió «aumentos por encima de la inflación», aunque insuficientes para revertir la pérdida de poder adquisitivo de estos años. Reiteró que «lo peor ya pasó», la misma frase que había pronunciado Mauricio Macri antes de perder las elecciones de 2019, y que tanto él como Luis «Toto» Caputo repiten desde mediados de 2024. Mientras hablaba, en distintos puntos del AMBA se escuchaban cacerolazos.
En el Salón Blanco, y sin compañía en el atril, el mandatario detalló que el Presupuesto 2026 «destina 4,8 billones de pesos a las universidades nacionales, aumenta el gasto en jubilaciones un 5% y en salud un 17%, ambas partidas por encima de la inflación. La inversión en educación también se incrementa un 8% por encima de la inflación. Asimismo, tras realizar las auditorías pertinentes, el monto de cada pensión por discapacidad subirá un 5% más que la inflación de 2026». Luego concluyó: «En definitiva, si el presupuesto es el plan de gobierno y el 85% se orienta a educación, salud y jubilaciones, eso implica que la prioridad de este gobierno, tal como siempre señalamos, es el capital humano».
El viraje discursivo buscó atenuar los costos políticos de los vetos aplicados a jubilados, discapacitados y universidades, que impactaron en la performance electoral. Sin embargo, especialistas en derecho y en políticas públicas advirtieron que el anuncio es engañoso: el Ejecutivo proyecta una inflación ficticia a la baja. El abogado Pablo Kosiner señaló: «Para el 2025 el gobierno proyectó una inflación del 18,3%, la acumulada ya en agosto es 19,5% y la expectativa del propio Banco Central hoy se ubica en 28,8%. Es decir, 10 puntos por encima de lo que habían estimado». En la misma línea, Sebastián Soler indicó: «Los ‘aumentos por encima de la inflación’ que mencionó el Presidente no corrigen nada respecto a las pérdidas de este año; solo prometen superar la inflación imaginada para 2026».
El resto de la cadena estuvo dedicada a exaltar el «déficit cero», cuestionar el «keynesianismo» y pedir a la ciudadanía que resista. «Una vez más quiero agradecerles a ustedes por el apoyo de este primer período. Ustedes son los protagonistas de este arduo proceso. El temple de los argentinos es heroico y por eso les quiero dar las gracias», afirmó. Luego sostuvo que «el rumbo está grabado en piedra, no se negocia», y que el camino adoptado «es el único modo de que Argentina salga del desencanto crónico».
Con un tono menos beligerante que el habitual, Milei reconoció: «Entendemos que muchos aún no lo perciban en su realidad material, pero quisiera destacar que, por cómo fue diseñado el plan de gobierno, los años más duros de afrontar fueron los primeros. Por eso podemos afirmar que lo peor ya pasó. Quiero agradecerles por el enorme apoyo que han demostrado a lo largo de este primer período». La frase —idéntica a la que usó Macri en 2018— ya la había repetido él mismo al cumplir un año en el poder.
Para retener adhesiones, ensayó frases motivacionales: «Nos emociona el futuro que vemos en el horizonte»; «el esfuerzo que todos los argentinos estamos haciendo vale la pena»; «necesitamos tiempo para que el trabajo pueda adquirir cada vez mayor valor». Y cerró con un clásico: «Roma no se construyó en un día. Lo que decimos no es una quimera, sino lo que podemos lograr si conseguimos los consensos necesarios para hacer las reformas que el país necesita».
Además de pedir «no aflojar» y reclamar que lo dejen «terminar el proceso», aseguró que con equilibrio fiscal y reformas estructurales «podríamos estar hablando de un crecimiento del 7 u 8% anual sostenido». Y graficó: «Para que se den una idea, crecer a esas tasas implicaría que en 10 años nos pareceríamos a países de altos ingresos, en 20 años estaríamos entre los más ricos del mundo y en 30 años estaríamos en el podio de las potencias mundiales».
La oposición reaccionó de inmediato, cuestionando tanto el presupuesto como los silencios del mandatario. La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, escribió: «¿A tu hermana le pediste compromiso para sostener el falso orden fiscal? ¿Robarle a las personas con discapacidad está dentro del plan? Las coimas que piden en tu corrupto gobierno incrementan el ‘gasto’, fíjate». Sebastián Galmarini, del Frente Renovador, añadió: «Mentiroso, cínico y cruel. Tu proyecto de presupuesto está lleno de contradicciones. Populismo para la tribuna. Puro humo. El equilibrio fiscal es un verso por el aumento de la deuda pública que seguís generando». Y remató: «¿La corrupción generalizada de tu gobierno no mereció ninguna mención?».
El anuncio del Presupuesto se dio en medio de tensiones con los gobernadores. Tras vetar la ley de ATN, Milei volvió a hablar de recomponer el diálogo, pero en paralelo distribuyó fondos discrecionalmente, beneficiando a Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Leandro Zdero (Chaco), Hugo Passalacqua (Misiones) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe). Solo aludió a las provincias para destacar: «Este Presupuesto es el primero en la historia argentina en incluir el régimen de extinción de obligaciones recíprocas, para seguir recomponiendo la relación entre el Estado nacional y las provincias».
A diferencia de 2024, cuando presentó un Presupuesto que nunca envió al Congreso, esta vez prefirió grabar su mensaje en el Salón Blanco. En su entorno repiten que el año pasado no se giró el texto «porque no hubo acuerdo para respetar el equilibrio fiscal», y adelantan que este año «tampoco habrá Presupuesto si no hay consenso en que no se puede gastar más de lo que entra».
El mensaje fue trabajado junto al ministro de Economía, el asesor Santiago Caputo, el vocero Manuel Adorni y José Luis Espert, presidente de la Comisión de Presupuesto en Diputados y candidato. Grabaron el discurso pasadas las 17 para emitirlo a las 21.
Horas más tarde, Milei partió hacia Paraguay, donde se reunirá con Santiago Peña y expondrá en la CPAC. El miércoles volverá a la Argentina para seguir de cerca la sesión en la que la oposición buscará revertir sus vetos. En el oficialismo admiten preocupación, no solo por el debate parlamentario, sino también por las protestas convocadas para ese día.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com