El esperado cierre de campaña de Javier Milei en Moreno no logró el efecto que los estrategas libertarios buscaban: la escena de caos y victimización que el Presidente había anticipado nunca ocurrió. El acto mostró un predio semivacío, un despliegue de seguridad inusual y un discurso centrado en el escándalo por coimas que involucra a su hermana.
El evento se realizó en el club Villa Ángela, un espacio que la oposición había señalado como inadecuado para una convocatoria de esa magnitud. Desde temprano, Milei había dicho a medios internacionales que el kirchnerismo “lo quería matar” y apostó a que una eventual agresión lo reforzara políticamente. Sin embargo, el operativo “foto de violencia” fracasó: hubo apenas algunos forcejeos —uno de ellos terminó con un periodista agredido— y el acto se desarrolló sin incidentes mayores.
Durante el discurso, Milei intentó blindar políticamente a su hermana Karina, implicada en la causa de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, y reconoció que las encuestas marcan un escenario de “empate técnico” para las legislativas del domingo.
El clima en el predio estuvo lejos del fervor esperado: muchos asistentes comenzaron a retirarse antes de que finalizara el discurso y el lugar nunca llegó a llenarse. “Yo soy referente de un barrio en La Plata”, relató Daniel, convencido de que “lo de las coimas no va a afectar a LLA el domingo porque la gente acompaña a Javier Milei, no a los que están con él”. Jésica, vecina de Moreno, coincidió: “No ponemos las manos en el fuego por nadie, pero creemos en él”.
La organización repartió gorras y remeras violetas al bajar de los micros que trasladaron a gran parte del público. Algunos militantes llevaban banderas con la cara de Sebastián Pareja, otros carteles con consignas como “No vine a guiar corderos, vine a despertar leones” o “Moreno: donde nace el liberalismo popular”. Desde el escenario colgaba un cartel de “kirchnerismo nunca más” escrito con la misma tipografía que la CONADEP. Antes de la llegada de Milei, se proyectaron imágenes de Karina, Pareja y Martín Menem, al ritmo de Rolling Stones y AC/DC.
El operativo de seguridad fue descomunal: Policía Federal, Bonaerense, Gendarmería, Casa Militar, policía local y seguridad privada controlaron cada acceso. El ingreso incluía cacheo, detectores de metales y la presencia de francotiradores en combis cercanas al escenario. “Hay más canas que libertarios”, bromeaban unos vecinos mirando desde la vereda.
Los estrategas de campaña buscaban repetir el esquema de Lomas de Zamora, donde Milei denunció haber sido agredido con adoquines. La idea era instalar un clima de hostilidad para correrse del eje del escándalo por las coimas que salpica a Karina Milei y a los primos Menem. La maniobra quedó expuesta cuando, el miércoles al mediodía, se difundió una entrevista en la que el mandatario acusaba al kirchnerismo de “intentar destruir el plan económico, promover manifestaciones violentas o intentar matarme”.
Sin agresiones concretas, Milei insistió en el escenario:
“Cuando vienen esas operaciones uno sigue luchando porque sabe que está limpio, pero luego proceden a la intimidación física. En Lomas me tiraron un adoquín y podrían haber matado a cualquiera, pero esto para ellos se trata de poder y, si se tienen que cargar una vida humana, no les importa. Ya se cargaron a Nisman”.
Y remató:
“Cuando se agota ese recurso van contra la familia. No nos sorprende que ahora hayan hecho los tres tipos de operaciones. Nos acusaron de chorros, fueron contra nuestras vidas humanas y también contra mi hermana”.
En un momento, un ruido fuerte se escuchó en el predio. Milei, lejos de asustarse, sonrió: “Sonó lindo eso”, dijo, y agregó:
“¿No tomaron nota de que yo me agrando en la adversidad? Ellos extreman sus actos violentos porque están asustados”.
Pero las agresiones nunca llegaron.
Desde la gobernación bonaerense habían advertido que el predio no era seguro. Axel Kicillof pidió públicamente a los vecinos evitar el acto y sostuvo:
“Esta convocatoria tiene aspectos muy extraños y sospechosos. Se elige un lugar que no está preparado para un acto de esta magnitud y participan personas con más prontuario que experiencia política”.
Su ministro de Seguridad, Javier Alonso, envió una carta a Casa Militar donde advirtió sobre “condiciones precarias del predio”, “riesgos de evacuación” y “clima social hostil”. También enumeró el despliegue solicitado por la Nación: unidades de Infantería, grupos antidisturbios, motos de respuesta rápida, efectivos para vallados y hasta patrullajes adicionales.
Sin la imagen de “presidente atacado” que buscaba, Milei cerró el acto y voló a Los Ángeles, donde tiene reuniones con empresarios. La visita a Las Vegas para ver a Fátima Flórez, que había generado polémica, fue cancelada a último momento.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com