Una visita a vuelo de pájaro
El presidente hizo una visita relámpago de 45 minutos a Necochea y dejó algunas señales políticas de interpretaciones por demás llamativas.
Esta es una campaña política rara: la gobernadora María Eugenia Vidal visita todas las ciudades de la provincia acompañando a sus candidatos. Sin embargo, pese a estar anunciado en algún momento, Vidal no apareció por Necochea. En política, las presencias y las ausencias son claros mensajes.
Quien sí vino a la ciudad fue Mauricio Macri con una visita superficial para las fotos y las redes sociales. La mañana del sábado 14 de octubre tuvo al presidente de la Nación como protagonista principal de la agenda informativa local.
En su paso por Necochea, Macri le mojó la oreja al presidente del Puerto Quequén, Arturo Rojas https://t.co/rJVXR0DLJ8 pic.twitter.com/F1meMd4LlB— REALPOLITIK (@RealpolitikOK) 15 de octubre de 2017
Sólo le avisó al intendente López
Media hora antes de su llegada, Mauricio Macri mandó a avisarle al intendente Facundo López que iba camino a Necochea desde la vecina Chapadmalal, donde se encontraba con su familia.
En la plaza de 103 y 30, en la zona de Barrio Parque, aterrizó el sofisticado helicóptero presidencial. Allí fue recibido por el intendente municipal, con quien departió algunos minutos sobre «las obras que se vienen realizando en el Distrito, la relación con la gobernadora María Eugenia Vidal y el trabajo que se viene realizando en conjunto» según indica la gacetilla oficial.
Llamó la atención la ausencia de representantes de Cambiemos en el momento de la llegada del mandatario. Por lo que se sabe, Arturo Rojas y el resto de los candidatos a concejales no tenían ni idea de la movida de Macri.
Timbreo esta mañana en Necochea pic.twitter.com/B9ZuMha0fI— Mauricio Macri (@mauriciomacri) 14 de octubre de 2017
Un timbreo trucho
Para evitar aglomeraciones de gente y posibles escraches (o huevazos), la comitiva presidencial se dirigió raudamente hacia la Villa Balnearia. No quiso pasar por la exposición del aniversario de la ciudad ubicada en el Parque Miguel Lillo.
En la Villa Díaz Vélez realizó un timbreo simbólico: caminó 100 metros por la calle 83, acompañado por su custodia y su equipo de prensa. De imprevisto, ingresó en algunos comercios para sacarse selfies con los sorprendidos comerciantes y algunos transeúntes ocasionales. Es de destacar los rápidos reflejos de un puñado de periodistas locales que llegaron a abordarlo para realizarle una breve entrevista.
De compromiso, #Macri recién vio a Arturo Rojas en la escollera, al finalizar su breve visita a la ciudad. pic.twitter.com/HFplNWuWDi— INFO EN PROCESO (@INFOENPROCESO) 15 de octubre de 2017
Unos minutos en la escollera
Minutos después, Macri se dirigió hacia la escollera sur de Puerto Quequén donde tuvo el obligado gesto de visitar a un desprevenido Arturo Rojas. Ningún concejal de Cambiemos llegó a tiempo y por lo que se sabe quien sí llegó fue el diputado provincial Roberto Rago, a quien no dejaron acercarse y tuvo que conformarse con mirar a 50 metros, detrás de un vallado especial de seguridad.
Recién allí, en la escollera portuaria, junto a algunas personas, supuestamente pescadores ocasionales, departieron unos breves minutos. Con ellos, el presidente compartió las facturas que le habían obsequiado minutos antes en una panadería de la calle 83, volvió a sacarse unas selfies y observó raudamente el estado de la estación portuaria.
No se sabe lo conversado entre Macri y Rojas ya que no hay registro de ello. Pero mientras caminaba por la Villa Balnearia, el presidente ya tenía en mente la cuestión portuaria, con Rojas como destinatario.
Es así que sorprendió con dos frases lapidarias sobre Puerto Quequén que quedaron registradas en un video: habló de «terminar con las mafias» y, para cerrar el tema, advirtió sin vueltas «que nadie se crea dueño del Puerto».
La suma de los escándalos internos en el Partido Fe (las designaciones bochornosas en el Consorcio, los distanciamientos entre dirigentes, la pelea por la herencia de Gerónimo Venegas, etc.) hacen de Necochea, un territorio hostil y resbaladizo para hacer campaña electoral.
Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM
