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LA ERA MILEI

Las insólitas y costosas apuestas con “adoctrinamiento bueno” del gobierno de Milei

Un Zamba «modificado» por el nuevo director libertario del canal, que apareció visiblemente más blanco —»aclarado o maquillado», según Cristina Kirchner—. Elogios a figuras históricas como Julio Argentino Roca y Juan Bautista Alberdi. Una serie marginal promovida por la ultraderecha estadounidense, adquirida en Argentina por 8 mil dólares. Y los derechos de clásicos del animé como Dragon Ball Z, que según reveló Página/12 costaron 163 mil dólares más IVA: una suma llamativamente alta para un contenido que ya circula por otras señales y en YouTube, y que además se abonó por vías ajenas a los procedimientos administrativos habituales. Tras haber prometido que la nueva programación de PakaPaka estaría “libre de ideología”, el gobierno de Javier Milei aclaró por medio de sus voceros digitales que “si es de derecha, no es adoctrinamiento” y que se busca “equilibrar la balanza”. ¿Cómo se diseñó esta nueva grilla que, a más de un año de gestión, intenta disputar la escena cultural desde la infancia?

Reformateo ideológico
La administración libertaria tuvo desde el inicio la intención de cerrar PakaPaka —un emblema cultural del kirchnerismo—, lo que incluso fue celebrado en redes sociales poco después de la asunción presidencial. Sin embargo, voces dentro del complejo y oneroso esquema de Comunicación del Ejecutivo lograron convencer al presidente —y antes, a la secretaria General de la Presidencia— de que mantener y reconvertir el canal infantil en un instrumento “al servicio de la libertad” sería más efectivo en términos de la “batalla cultural”. Una victoria simbólica segura, que solo requería una reorientación.

De esa misma estructura salió el nuevo director del canal, el dibujante y guionista Walter “Wally” Gómez, quien rápidamente comenzó a intervenir en el personaje insignia del canal. En una de sus versiones más recientes, se muestra a Zamba hablando con San Martín: “¡Ya somos libres, Zamba!” — “¿Volvemos a empezar de nuevo, Sanma?”. Fue la única escena inédita durante un año y medio de gestión. Su segundo al mando es Jeremías Rucci, colaborador habitual de La Derecha Diario y coautor de un libro dedicado a Alberto Benegas Lynch.

La nueva gestión tardó hasta agosto pasado en hacer su primera movida formal, coincidiendo con el Día del Niño —ya no “de las infancias”—, cambiando el logo del canal y reactivando sus redes sociales. Mientras tanto, mantuvo al personal sin funciones concretas, entre jubilaciones anticipadas, congelamientos salariales y reestructuraciones, a la par que sumaba cargos jerárquicos y repetía una programación limitada del archivo anterior, sin Zamba (salvo en Las asombrosas aventuras de la nave de Zamba) ni contenidos vinculados a derechos humanos o diversidad. Para julio, finalmente, se prevé una programación con un sesgo ideológico tan marcado como peculiar.

En una entrevista con un canal de streaming afín al oficialismo, Gómez defendió la más estrafalaria de las incorporaciones: Los gemelos Tuttle. “Es super sano, muy lindo. Es el único dibujito liberal del mundo. El contenido tiene que ver con los valores que nosotros manejamos, valores comunes de la Constitución, que es liberal”, sostuvo. Citó un episodio como ejemplo de su enfoque pedagógico: “Te enseñan cómo tenés que cuidarte del Estado, que parece una pavada pero está muy bien, porque te lo explican con un club de amigos, con cosas de chicos”.

Viajes en el tiempo con moraleja
Tuttle Twins es una serie animada estadounidense producida por Angel Studios —la misma detrás de Sonidos de libertad, protagonizada por Tim Ballard, exagente con decenas de denuncias por abuso sexual, que coincidió con Milei en la CPAC—. Se presenta como “una serie que enseña principios económicos y valores occidentales a los más pequeños”, protagonizada por dos niños que viajan en el tiempo junto a su abuela cubana, ferviente defensora del liberalismo. En sus viajes, conocen a economistas como Milton Friedman y Ludwig von Mises, y aprenden conceptos como inflación o libre mercado desde una perspectiva anarco-capitalista. También se enfrentan al villano Karl Marx y visitan Cuba y Berlín Oriental como escenarios de opresión.

En un episodio con John Locke, la niña le pregunta: “¿Si necesitas algo para sobrevivir, no debería ser un derecho?” — “En realidad no”, responde Locke. “Los únicos derechos que tenemos son los que no obligan a nadie a trabajar para nosotros”. Así aprenden por qué no correspondería reclamar al Estado necesidades básicas como “comida, agua y refugio”: eso, dicen, “quita libertad a otros”.

Otros capítulos abordan temas como la utilidad de la educación universitaria —respondiendo con un “no siempre”— y concluyen que la universidad está sobrevalorada por campañas de marketing, subsidios y costos inflados. Citan casos de “programadores contratados tras un solo curso” y “niños millonarios con juegos en Amazon”, y afirman que “el salario promedio de un graduado era más alto en 1982 que hoy”.

También hay capítulos que advierten sobre los riesgos de hogares monoparentales: “Cuando un padre abandona una familia, la torre puede desmoronarse”; “Quienes crecieron sin un padre tienen más probabilidades de vivir en la pobreza, cometer delitos y abandonar la escuela”.

Justificación libertaria
Para Iñaki Gutiérrez, responsable de la cuenta de TikTok del presidente, todo esto “no es adoctrinamiento” sino que “equilibra la balanza”: “Los chicos van a tener más bombardeo en su educación cuando vayan a un colegio público con material de izquierda”, argumentó.

La diputada Lilia Lemoine consideró “buenísimo que les enseñen a los chicos lo que es el dinero y lo que es la inflación”, ya que “en las escuelas no les enseñan”. Por su parte, el influencer oficialista Daniel Parisini, alias “Gordo Dan”, defendió una lógica de “asimetría moral”: “Si el adoctrinamiento es de derecha, entonces no es adoctrinamiento, porque nuestras ideologías no son equivalentes. Enseñar socialismo no es equivalente a enseñar liberalismo, porque una defiende la realidad y la otra una fantasía (…) Enseñar uno está mal y enseñar el otro está bien”.

Milei como héroe animado
Tuttle Twins fue originalmente una colección de libros de Connor Boyack, un activista ultraconservador que creó el Libertas Institute durante la pandemia. Sus ideas son calcadas a las del presidente argentino: “La diferencia entre el Estado y una banda criminal no reside en sus métodos: ambos usan la fuerza para lograr obediencia. La diferencia es que nos enseñan que uno es legítimo”.

La serie de libros se adapta para distintos rangos etarios: desde primera infancia hasta adolescentes. En esta última categoría aparece Las medallas al mérito, un cómic donde figura Javier Milei como personaje: un joven atleta que gana una carrera pero es forzado a entregar su trofeo a un perdedor “en nombre de la inclusión”. A cambio, recibe una cinta, que arroja al suelo al grito de “¡¡Afuera!!”. El presidente celebró en redes su aparición en el cómic.

La consigna de ese libro es atacar las políticas de diversidad e inclusión y reivindicar el mérito individual. “A pesar de haber causado un siglo de catástrofes en todo el mundo, el marxismo se reinventó y está asomando su fea cabeza para tomar el mundo por asalto”, advierten.

En su página web, donde venden los libros en varios idiomas, prometen enseñar a los chicos que “la economía de libre mercado es la mejor vía para salir de la pobreza”; “los derechos de propiedad nos permiten tomar decisiones para nuestra familia”; “los empresarios mejoran nuestras vidas”; y “el socialismo es destructivo para nuestras libertades”.

En su tienda online, donde también venden cursos y productos promocionales, se jactan de haber sido “atacados por la CNN”: “La CNN califica estos libros infantiles de ‘adoctrinamiento conservador’. Los padres que valoran la libertad contraatacan enseñando la verdad a sus hijos”.

Todo este contenido pronto estará al alcance de la niñez argentina, a través de una señal pública reconvertida en trinchera libertaria.

La Nueva Comuna

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