Casi tres años después del intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, la Justicia finalmente peritó el celular del diputado Gerardo Milman. El dispositivo, entregado en 2023, ya no contenía casi nada: más de 35 mil mensajes encriptados, cientos de imágenes y archivos eliminados, y apenas un puñado de pistas que podrían ser relevantes. Entre ellas, una advertencia: “Vamos a salir en la tele para decir la verdad de cada una”, escribió una de sus asesoras.
“Parece una tomada de pelo todo esto, nosotras pariéndola acá, cagadas de calor por TU CULPA y vos de vacaciones en Pinamar…”. La frase, escrita por una ex asesora del diputado del PRO, Gerardo Milman, llegó a su teléfono en enero de 2023. Lo acusaba de haberlas dejado sin trabajo, sin dinero, sin respaldo. Pero también contenía algo más: una amenaza de hablar. “Nadie nos ayuda. No tenemos nada que perder ya…”.
El mensaje figura entre los pocos “de interés” detectados por el peritaje judicial realizado esta semana sobre el teléfono que Milman entregó a la justicia recién un año después del atentado a Cristina Kirchner. La revisión, hecha por Gendarmería, fue limitada y cuestionada por su superficialidad. De hecho, el fiscal Carlos Rívolo pidió repetirla de manera manual y sin restricciones, al considerar que “el método escogido resulta a todas luces insuficiente”.
Hasta ahora, el análisis no arrojó pruebas directas. Se encontraron 596 imágenes eliminadas, 39 archivos borrados, y más de 35.000 interacciones en WhatsApp, muchas de ellas encriptadas. La jueza María Eugenia Capuchetti había instruido a los peritos a buscar sólo 29 palabras o frases clave. No se hallaron coincidencias relevantes. Tampoco en los más de 600 correos electrónicos.
La frase “cuando la maten yo estoy camino a la costa” —atribución explosiva hecha por un testigo a Milman dos días antes del atentado en el bar Casablanca— fue una de las que se buscaron. Nada. Para Rívolo, el criterio es restrictivo: “Podrían existir innumerables expresiones que aludan al intento de magnicidio y no estar contenidas en ese listado acotado”, sostuvo. Por eso reclamó una nueva compulsa, sin límites ni filtros, “dada la gravedad institucional del caso”.
Un celular nuevo, poco contenido y versiones que no cierran
Milman entregó su iPhone 14 Pro en septiembre de 2023. Ese modelo ni siquiera existía cuando ocurrió el intento de asesinato contra la entonces vicepresidenta, el 1° de septiembre de 2022. Durante meses, el diputado se negó a colaborar. Alegó primero que había perdido su celular durante una mudanza. Después dijo que se lo habían robado. Finalmente, lo entregó, con la aclaración de que había borrado buena parte del contenido por “razones de Estado”. Alegó que, durante su paso por el Ministerio de Seguridad bajo la órbita de Patricia Bullrich, manejó información confidencial, “contactos con agencias internacionales de origen secreto”, e incluso “direcciones de narcotraficantes en Rosario”.
Una justificación que terminó sirviendo para que la jueza impulsara otra causa por el supuesto robo del dispositivo anterior.
“Todas se abrieron de gambas”: las asesoras, el enojo y la amenaza de hablar
El mensaje más llamativo en el teléfono de Milman proviene de una mujer identificada como “Érica”, quien asegura haber dejado la policía para trabajar con él. “Estoy sin laburo, sin un mango, sin ayuda de nadie… Rocío también está re caliente porque perdió el laburo y quiere salir en la tele para decir todo, y así estamos todas”. El texto sugiere que había más empleadas en situación similar, desamparadas tras la desvinculación. “Te cagaste en todo y desapareciste”, le reprocha.
En el Congreso, varios contratos del equipo de Milman no fueron renovados a comienzos de 2023. Había montado una estructura de asesores notablemente más abultada que la media. Entre sus colaboradoras figuraban la ex Miss Argentina Carolina Gómez Mónaco y su compañera Ivana Bohdziewicz, ambas involucradas en el episodio de Casablanca. En mayo de 2023, Bohdziewicz declaró ante la fiscalía que, en noviembre de 2022, fue llevada a una oficina de Bullrich donde un perito le borró el contenido del teléfono. Dijo que no fue una iniciativa propia. Que la condujeron allí para eso.
Gómez Mónaco fue una de las pocas asesoras que mantuvo su contrato. Venía del área de Inteligencia Criminal. Bohdziewicz, en cambio, fue despedida y terminó revelando detalles clave de lo que parece haber sido una maniobra deliberada para eliminar evidencias.
Un peritaje para no encontrar nada
La forma en que la jueza Capuchetti condujo el expediente sigue generando polémica. Cuando las asesoras declararon por primera vez, el 26 de octubre de 2022, ya se sabía que habían estado en Casablanca. A pesar de contradicciones y mentiras, Capuchetti se negó a secuestrar sus teléfonos para “no invadir la privacidad”. Cuando finalmente la Cámara Federal autorizó su apertura, ya era tarde: habían sido limpiados.
Ahora, el análisis del celular de Milman parece seguir esa misma lógica de obstaculización. La búsqueda limitada a un puñado de términos, la falta de una compulsa completa y la entrega de un dispositivo sin vínculo con el momento del hecho parecen garantizar que nada comprometedor pueda ser hallado. La querella de CFK, representada por Marcos Aldazábal y José Manuel Ubeira, ya había reclamado acceso al “crudo” de la información. Capuchetti lo había negado. Ahora insistirán.
A esta altura, no sólo se investiga si Milman pudo haber tenido algún grado de conocimiento o participación en el intento de magnicidio, sino cómo el sistema judicial garantizó que, aun si lo hubiera, no pudiera probarse. Y cómo un teléfono, entregado un año después, con todo borrado, puede ser a la vez evidencia… y coartada.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com