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#LAGRASADELAMILITANCIA : PRAT GAY HIRIO AL CORAZON DEL PERONISMO



¿Fue un acto fallido o fue deliberado?

Causaron desagrado las apreciaciones peyorativas del actual ministro de Economía Alfonso Prat Gay respecto a los empleados estatales. El funcionario mencionó que «hay que eliminar la grasa de la militancia» de las filas del Estado.
Podría haber utilizado cualquier otra figura retórica, cualquier otra metáfora o frase para reforzar su concepto pero usó la palabra «grasa» asociándolo con la palabra «militancia». ¿Fue un acto fallido o fue deliberado? En boca de un representante de la oligarquía vernácula y economista de las familias más ricas de la Argentina, no hay mucho para pensar.
En cualquier caso, los asesores de comunicación política del gobierno deben estar agarrándose la cabeza por la pésima manera de dar a conocer conceptos o acciones de gobierno: el ministro impactó sobre los sentimientos más profundos de quienes se identifican con el peronismo y con Eva Perón en particular.


«Mis grasitas»
´Mi mensaje´ es el último libro de María Eva Duarte de Perón, la inolvidable Evita. Es una continuación a La razón de mi vida, y cuenta con 79 páginas divididas en 30 capítulos. Se lo describe como el texto más encendido de Evita.
El libro fue terminado unos días antes de su fallecimiento y leído un fragmento durante un acto en Plaza de mayo dos meses y medio después de su muerte. Sin embargo, recién apareció en 1987 y validado en 2006 como texto auténtico.
En algunos de los pasajes del texto se habla explícitamente de los «grasitas»: «Si alguien me preguntase, en estos momentos difíciles y amargos de mi vida, cuál es mi deseo más ferviente y cuál mi voluntad más absoluta, yo les diría: vivir eternamente con Perón y con mi pueblo. Muchas veces, en las horas largas y duras de mi enfermedad, he deseado vivir no por mí, que ya he recibido de la vida todo cuanto podía pedir y más todavía, sino por Perón y por mis «grasitas», por mis descamisados. La enfermedad y el dolor me han acercado a Dios y he aprendido que no es injusto todo esto que me está sucediendo y que me hace sufrir. Yo tenía todas las posibilidades de tomar, cuando me casé con Perón, el camino equivocado que conduce al mareo de las altas cumbres. En cambio Dios me llevó por los caminos de mi pueblo y por haberlo seguido he llegado a recibir como nadie el cariño de los hombres, de las mujeres, de los niños y de los ancianos. Pero le pido a Dios que me dé algunas vacaciones en mi sufrimiento».
En otro párrafo se menciona que «todo lo que se opone al pueblo me indigna hasta los limites extremos de mi rebeldía y de mis odios, pero Dios sabe también que nunca he odiado a nadie por si mismo, ni he combatido a nadie con maldad, sino por defender a mi pueblo, a mis obreros, a mis mujeres, a mis pobres «grasitas» a quienes nadie defendió jamás con más sinceridad que Perón y con más ardor que «Evita».


Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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