Trump había iniciado con fuerza, anunciando un incremento de los aranceles a los productos colombianos destinados a Estados Unidos. Además, comunicó una disminución en las visas para diplomáticos y turistas. Petro no se quedó atrás y respondió de manera contundente: impondrá tasas similares a las exportaciones estadounidenses.
El mensaje completo de Gustavo Petro
«Trump, no soy un gran fanático de viajar a los Estados Unidos; lo encuentro algo aburrido. Sin embargo, debo admitir que hay cosas que valoro. Me gusta visitar los barrios afroamericanos en Washington, donde una vez presencié una lucha entre negros y latinos en barricadas, lo que me pareció absurdo, porque deberían estar unidos.
Confieso mi admiración por Walt Whitman, Paul Simon, Noam Chomsky y Miller. También por Sacco y Vanzetti, figuras que considero memorables en la historia estadounidense. Los ejecutaron en la silla eléctrica por ser líderes obreros, víctimas del fascismo, que existe tanto en su país como en el mío.
No simpatizo con su petróleo, señor Trump. Su explotación está acabando con la especie humana por pura codicia. Tal vez, algún día, con un whisky —aunque la gastritis me lo reproche— podamos dialogar francamente al respecto. Pero sé que será complicado, ya que usted me considera parte de una raza inferior. Le aclaro: no lo soy, ni tampoco ningún colombiano.
Si hay algo que me define, es mi terquedad. Puede intentar un golpe económico o político, como hicieron con Allende, pero moriré con mis principios intactos. Resistí la tortura, y también lo resisto a usted. No quiero esclavistas cerca de Colombia; ya tuvimos demasiados y nos liberamos. Lo que deseo para mi país son aliados de la libertad. Si no puede acompañarnos, buscaremos otros caminos.
Colombia es el corazón del mundo, aunque usted no lo entienda. Esta es la tierra de las mariposas amarillas, de la belleza de Remedios, pero también de los Aurelianos Buendía, entre quienes me cuento, quizás como el último.
Puede matarme, pero viviré en mi pueblo, un pueblo que existió antes que el suyo, en las Américas. Somos hijos de los vientos, las montañas, el mar Caribe y la libertad.
Sé que a usted no le gusta nuestra independencia, y está bien. Yo no estrecho mi mano con esclavistas, sino con los herederos libertarios de Lincoln y con los jóvenes campesinos negros y blancos de Estados Unidos, cuyas tumbas visité y ante quienes recé en un campo de batalla. Esas personas representan a Estados Unidos, y a ellas les rindo respeto; a nadie más.
Puede intentar tumbarme, presidente, pero le responderán las Américas y la humanidad.
Colombia ya no mira exclusivamente al norte; mira al mundo entero. Nuestra sangre desciende del califato de Córdoba, de los latinos romanos, de los resistentes negros esclavizados por ustedes. Aquí está el primer territorio libre de América, antes incluso de Washington. Es en esos cantos africanos donde encuentro refugio.
Mi tierra tiene raíces en la orfebrería de la época faraónica y en los primeros artistas del mundo en Chiribiquete.
Usted no nos dominará jamás. Aquí se levanta la memoria de Bolívar, aquel guerrero que cabalgó nuestras tierras clamando libertad.
Aunque nuestro pueblo pueda parecer tímido y amable, sabe defenderse. Recuperaremos el canal de Panamá, que nos arrebataron con violencia. Doscientos héroes latinoamericanos yacen en Bocas del Toro, actual Panamá, antes Colombia, asesinados por su país.
Yo levanto una bandera y, como dijo Gaitán, aunque quede solo, la mantendré en alto. Es la bandera de la dignidad latinoamericana, que también es la dignidad de América. Una dignidad que su bisabuelo no conoció, pero que el mío sí, señor presidente inmigrante en Estados Unidos.
No me intimidan sus bloqueos. Colombia, además de ser un país hermoso, es el corazón del mundo. Usted aprecia la belleza tanto como yo, no la desprecie, porque ella le ofrecerá su dulzura.
COLOMBIA SE ABRE AL MUNDO, CON LOS BRAZOS ABIERTOS. SOMOS CONSTRUCTORES DE LIBERTAD, VIDA Y HUMANIDAD.
Si usted impone un 50% de aranceles a nuestro trabajo, yo hago lo mismo. Que nuestra gente siembre maíz, un grano que nació en Colombia, y que con él alimente al mundo.»
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com