Un estudio elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella reveló una marcada diferencia entre la inflación que sienten los ciudadanos y los datos oficiales del organismo estadístico.
La brecha entre las cifras de inflación difundidas por el Indec —dirigido por el exfuncionario massista Marco Lavagna— y la percepción cotidiana de los argentinos no deja de ampliarse. En el ámbito legislativo, esta divergencia encendió alarmas y llevó a que, de manera discreta, se empiece a considerar la reactivación del llamado IPC Congreso, implementado originalmente bajo la gestión de Guillermo Moreno.
En este contexto, el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la UTDT publicó un informe que brinda respaldo técnico a esa percepción generalizada. Según la encuesta realizada, la inflación que estima la población se encuentra aproximadamente en el doble de la que proyecta el Indec.
El relevamiento muestra que, según la opinión pública, los precios se incrementaron un 4,23% durante mayo, una cifra muy superior a la que manejan la mayoría de las consultoras privadas, que coinciden con el Indec en una inflación estimada en torno al 2%. Además, la expectativa inflacionaria para los próximos 12 meses alcanzó un promedio del 38,8%, todavía muy por encima de las cifras oficiales, aunque con una leve baja respecto al mes anterior.
Desde algunos gremios sostienen que el índice oficial está mal calculado y afirman que en 2024 se produjo un desfase de hasta 15 puntos.
«Desde mayo de 2023 incorporamos una nueva pregunta sobre la inflación mensual esperada para los próximos 30 días. Esta pregunta tiene una mayor tasa de respuesta que la inflación anual, lo que sugiere que en un contexto de elevada incertidumbre probablemente le sea más fácil a la persona contestar lo que cree pasará en un mes», explica el informe del CIF.
La disparidad entre percepción y datos oficiales también se refleja en el desglose regional. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los encuestados estiman una inflación anual del 42,1%; en el Gran Buenos Aires, del 40,8%; y en el interior del país, del 37,3%.
Otro dato que destaca el estudio es la diferencia según nivel socioeconómico: los sectores de menores ingresos perciben una inflación más alta que los de mayores recursos. «Los hogares de mayores ingresos pasaron de 40,5% el mes pasado a 37,7% este mes. Los hogares de menores ingresos, de 42,8% a 41%», indica el relevamiento.
Uno de los puntos críticos que remarcan economistas y sindicatos es que la actualización de la canasta y las ponderaciones dentro del IPC no reflejan fielmente los patrones de consumo actuales. Se denuncia que se subestima el peso relativo de servicios como luz, gas y transporte, lo cual distorsiona la medición del alza de precios. La CGT, en su momento, ya había advertido sobre este punto.
Cabe recordar que el Indec elaboró una nueva canasta para el periodo 2017/2018, que introdujo modificaciones importantes, pero que todavía no se aplica de manera plena. Entre los cambios figura un incremento del peso relativo de servicios esenciales: el gasto en agua, electricidad y gas pasó de 9,4% a 14,5%; el transporte creció de 11% a 14,3%; y las comunicaciones de 2,8% a 5,2%, mientras que los alimentos bajaron de 27% a 22,7%.
La Nueva Comuna