El "decálogo Moreno" y las diez consecuencias que ya dejó el plan oficial de "sintonía gruesa"
29/04/2012 Hace un tiempo, no muy lejano, la abundancia de dólares era un problema para el país. Ahora lo es la escasez. Y es por ello que el funcionario está custodiando cada billete verde, de los que entran y de los que se van. Pero esto no es gratis, sus políticas van dejando una profunda huella en el país
"Modelo K", "sintonía Fina", "política de la zanahoria y del garrote", "sistema de comercio administrado" … múltiples etiquetas para referirse a un único modo de manejar la industria, el comercio y las importaciones: el "estilo Guillermo Moreno".
El secretario de Comercio Interior, fiel ladero del Ejecutivo y que recibió un contundente espaldarazo a partir del 10 de diciembre último -cuando se incrementaron sus funciones y nuevas dependencias pasaron a estar bajo su influencia-, también fue bautizado de diversas maneras, en función de las pesadas "mochilas" que se fue cargando a sus espaldas: "custodio de los precios", "guardián de las fronteras" y hasta "superministro de la sintonía fina". En los últimos años, sus atribuciones se movieron en función de las urgencias del Gobierno, con lo cual, su perfil derivó en el de un funcionario ciento por ciento "multitask": monitorea precios, controla que se cumpla con el normal abastecimiento de productos en el mercado interno, regula exportaciones, superviso el flujo de dólares y también pone la lupa sobre las importaciones para evitar que éstas terminen "secando" la plaza de billetes verdes.
Esta es una de sus últimas grandes "cruzadas", dado que, como él mismo manifestó públicamente, para que "la fiesta continúe", el colchón de billetes verdes, producto del superávit comercial, deberá ubicarse por encima de los u$s10.000 millones al finalizar el 2012.
Y la realidad es que, en lo que va del año, su política de tolerancia cero a las importaciones está dándole sus frutos: la estrategia del "cerrojo" determinó que en febrero las importaciones cayeran por primera vez en 26 meses. Y luego de otra baja en marzo, el superávit comercial cerró el primer trimestre con una disparada de casi 90%, arañando así los cerca de u$s3.000 millones.
Pero más allá de los "fríos" números, torcer la realidad de un país y lograr que una variable responda a los intereses de un funcionario, inevitablemente implica dejar marcas y huellas en el plano de la economía real.
Y esto fue, justamente, lo que sucedió con las prácticas del secretario de Comercio Interior: su "obsesión" por asegurarse de un buen colchón de dólares viene generando un fuerte impacto en numerosos frentes.
A continuación, las diez consecuencias palpables de su política del "sintonía gruesa":
1- Menos variedad para los consumidores
Con el objetivo de que los sectores más deficitarios comiencen a equilibrar sus números rojos, el Gobierno emprendió una dura cruzada tendiente a avanzar en la sustitución de artículos importados. Para ello, instó a empresarios de determinados sectores a reemplazar parte de su portfolio por producción "Made in Argentina" y lo hizo fijando acuerdos por rama de actividad, intensificando el uso de las licencias no automáticas o retaceando la aprobación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación, que entraron en vigencia el 1ro. de febrero último.
Actualmente, no hay sector -cuyas ventas dependan en parte de las importaciones- que no tenga problemas en organizar su portfolio de productos.
Desde el sector juguetero, un alto directivo que pidió off the record aseguró a iProfesional.comque "en cada una de las fechas clave en las que hacemos la diferencia de todo el año, recién nos liberan contenedores que llevan meses de atraso. Esto hace que siempre lleguemos tarde con las novedades y que no podamos aportar el nivel de surtido que requieren los comercios".
En la industria automotriz también se vislumbran faltantes: un reciente relevamiento realizado por este medio detectó que, para algunos modelos importados, los consumidores tienen que tolerar demoras en la entrega que van de los 90 a los 180 días.
En el caso de marcas japonesas y coreanas, por ejemplo, prácticamente no hay stocks y los clientes no tienen chances de elegir colores ni motorizaciones, sino que deben adaptarse a las opciones que cada concesionaria tenga disponible. La tecnología tampoco escapa a esta situación: tal como consignara este medio, las dificultades para ingresar productos del exterior, genera a que las empresas ensambladoras de Tierra del Fuego posean un mercado interno cautivo y que, por razones de costos, la demanda sea cubierta con apenas uno o muy pocos modelos para cada gama de productos, como LCD, notebooks, netbooks y reproductores de DVD. 2- Precios que suben al ritmo de la escasez
Para el economista Tomás Bulat, "cuando se restringe la oferta, como sucede con el cierre a las importaciones, inevitablemente esto termina impactando en los precios". Desde la Cámara de Importadores coincidieron en que "cuando a un sector se le da protección pero luego no se fija un sistema de premios y castigos, lo que termina generando es que eso se vuelva crónico y que algunos empresarios aprovechen ese gap para ajustar sus cotizaciones al alza".
Uno de los casos más palpables es lo que sucede con la electrónica de consumo: un LCD con tecnología 3D hoy en día cuesta un 65% más que en Chile.
Pero las barreras no sólo impactan en los productos terminados y listos para la venta, sino que, tal como consignó este medio, también perjudica a las firmas que fabrican en el país, debido a los sobrecostos que genera la falta de insumos clave para cualquier proceso productivo.
Esto afecta a automotrices, autopartistas, fabricantes de motos y metalúrgicas en general, entre otras ramas de actividad.
Sobre este punto, Marcelo Elizondo, exdirector ejecutivo de la Fundación ExportAr, alertó que "esto está escrito en cualquier manual de economía: cuando se afecta la oferta, los precios suben. Las restricciones sí o sí repercuten en los costos de una empresa. Si a eso se suma que ya estamos en una economía inflacionaria, el faltante de insumos termina aumentando las cotizaciones de los productos".
3- El negocio de la "exportación blue"
Así como por los controles en el mercado de cambio se potenció el dólar informal o "blue", la exigencia de Moreno de que las empresas importadoras compensen su balanza con ventas al mundo por el mismo valor también generó un negocio paralelo: el de las exportaciones "blue".
Sucede que aquellas compañías que no están preparadas para generar negocios en el exterior actualmente estánpagando un "peaje" a firmas exportadoras para que éstas realicen las operaciones bajo su CUIT, previo pago de una comisión que, dependiendo del monto, la confiabilidad de la firma y la urgencia, puede ir del 5% al 15% sobre el valor que se necesita colocar en el exterior. 4- Atraso tecnológico
Las consecuencias del cierre de las fronteras se hacen sentir especialmente en el rubro tecnológico.
A los consabidos incrementos de precios respecto de otros mercados, se suma el hecho de que la Argentina está quedando retrasada frente a la velocidad con la cual se produce el recambio en otras latitudes.
Un caso emblemático es el de la nueva iPad, que se presentó hace unas semanas en el mundo pero todavía no tiene fecha de lanzamiento en la Argentina.
Al trazar una radiografía sobre el mercado, Enrique Carrier, director de la consultora Carrier & Asociados aseguró que "en notebooks y netbooks estamos retrasados hasta más de un añorespecto a lo que se ofrece en el exterior. En el caso de los LCD también estamos alejándonos de lo que se comercializa en el mundo".
Con respecto a los celulares "hay un delay pero no es tan crítico, porque hay producción de smartphones en la Argentina. Igualmente, hay algunos modelos que son imposibles de conseguir, como el iPhone", indicó. 5- Argentinos "microimportadores"
Bajo el indudable "empuje" que genera el atraso cambiario en relación con la inflación, cada vezmás argentinos optan por viajar al exterior y sacar provecho de sus billeteras más "fuertes" en dólares.
Así, por un lado, el número de personas que cruzan la frontera para alcanzó el nivel más alto en décadas. En 2011 se estima que la cifra se incrementó alrededor de un 17% frente a los ya elevados volúmenes del 2010.
A esto se suma que, según datos del Banco Central, a fines del año pasado el saldo global en dólares por uso de tarjetas de crédito en el exterior alcanzó los u$s220 millones, una cifra récord desde la salida de la convertibilidad y que casi duplica al registro del mismo período del año anterior.
En otras palabras, los argentinos se han convertido en "microimportadores", dado que aprovechan cada viajepara ingresar al país desde indumentaria hasta electrónica.
6- Más locales vacíos
Tal como ya diera cuenta iProfesional.com, por las trabas a las importaciones se multiplican los locales vacíos y el nivel de ocupación cayó por primera vez en años.
Muchos de eso comercios que dejaron de operar se dedicaban a la comercialización de perfumería, electrónica, indumentaria y artículos de bazar, justamente, los productos más frenados en la Aduana.
"Al ritmo que vamos, con las complicaciones en torno a la entrada de productos importados, prevemos una caída en el porcentaje de ocupación cercano a los 10 puntos", alertó Miguel Grehan, director de la división Locales Comerciales de LJ Ramos.
Desde diversas consultoras aseguraron que este fenómeno alcanza a distintas zonas comerciales como ser Barrio Norte, Belgrano, Once y Caballito.
7- Empleos en riesgo
Además de buscar un mayor control de los dólares, la lógica del Gobierno es que el "cerrojo" permita que "los salarios de los argentinos compren trabajo nacional" y se genere así una suerte de círculo virtuoso.
Sin embargo, en los últimos meses diversos sectores de actividad se vieron complicados por la política de tolerancia cero a las importaciones, tales como las automotrices, autopartistas y algunas electrónicas. Y el "efecto derrame" llegó a los empleos, en muchos casos con suspensiones temporales.
El hecho más relevante sucedió pocas semanas atrás, cuando las empresas radicadas en Tierra del Fuego suprimieron 4.900 puestos de trabajo por la falta de insumos. Esto implica que se "evaporó" uno de cada tres empleos generados alrededor de ese polo tecnológico.
Incluso, las consecuencias pegaron en la logística: días atrás, Juan Corvalán, que conduce el Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), desafió a Moreno al asegurar que "producto de las restricciones se observa una menor operatoria portuaria y, en consecuencia, una importante disminución del volumen de trabajo, con inmediata repercusión sobre los salarios de los trabajadores, poniendo en serio riesgo los actuales niveles de empleo que se registran en la actividad".
En este contexto, para el economista Eduardo Levy Yeyati, el cerrojo oficial "afecta al crecimiento y genera que haya menos producción. Además, esto implica menos horas trabajadas, por lo tanto, el empleo no va a crecer". 8- Productos argentinos, "amarrados" en el puerto
Una de las consecuencias menos deseadas que genera el faltante de insumos es el impacto que esto puede tener en las ventas al mundo de productos argentinos: en el caso de los vehículos, por ejemplo, la escasez de componentes generó paradas de producción en el principal rubro industrial de exportación.
Pero no sólo hubo problemas dentro de las fábricas: el conflicto que involucró a trabajadores portuarios, fleteros, camioneros y despachantes de Aduana, llegó a paralizar durante varios días las terminales de Buenos Aires, Rosario, Zárate, Campana y Bahía Blanca, lo que impidió el embarque y la salida de cientos de contenedores con productos con sello "Made in Argentina".
Esto llevó a que el propio Moreno tuviera que salir a garantizarles a estos líderes sindicalesque sus polémicas medidas no impactarán en el nivel de empleo.
9- Roces comerciales y punto final a las "preferencias"
Si bien las barreras a los productos importados comenzaron a multiplicarse a partir de la crisis de 2008, fue recién en los últimos dos meses que se comenzaron a padecer todo tipo de quejas, amenazas y hasta represalias concretas.
Cabe destacar que, actualmente, la Argentina es el país más proteccionista del mundo. Y esto ya provocó que Estados Unidos la eliminara del Sistema Generalizado de Preferencias, un mecanismo que ofrecía ventajas arancelarias a numerosas empresas locales.
Paralelamente, unas 40 naciones presentaron una queja ante la Organización Mundial del Comercio y hasta altos funcionarios de Brasil, un país aliado que hasta ahora había evitado quejarse públicamente, amenazó a la administración de Cristina Kirchner con frenar productos argentinos si no se respetaban los acuerdos pactados.
10- Empresarios unidos por el "espanto"
Así como durante el conflicto del campo con el Gobierno se aliaron representantes rurales con enormes diferencias ideológicas, el "cerrojo" de Moreno logró lo que ningún analista pudo anticipar: la unión entre importadores e industriales en una causa en común.
En efecto, durante varios meses en los cuales se hizo notorio el faltante de insumos, la Unión Industrial Argentina se olvidó de hacer lobby para frenar productos en la Aduana para así sumarse a los reclamos de la Cámara de Importadores.
Una extraña comunión temporaria que dejó plasmada la fuerte preocupación por los efectos de la "sintonía gruesa" de Moreno.
Para el consultor Federico Muñoz, "el Gobierno se está internando en un callejón sin salida en el que, para mantener el equilibrio de las cuentas externas, se verá forzado a redoblar permanentemente sus apuestas represivas. Nos encaminamos a una escalada de tensión que llegará tan alto como Moreno quiera y la sociedad tolere".
Bajo el análisis del economista Tomás Bulat, el mayor problema es que las políticas que aplica el funcinario son equivocadas y por eso -aunque parezca paradójico- "cuanto mayor sea su eficacia, peores serán los problemas a futuro".
El secretario de Comercio Interior, fiel ladero del Ejecutivo y que recibió un contundente espaldarazo a partir del 10 de diciembre último -cuando se incrementaron sus funciones y nuevas dependencias pasaron a estar bajo su influencia-, también fue bautizado de diversas maneras, en función de las pesadas "mochilas" que se fue cargando a sus espaldas: "custodio de los precios", "guardián de las fronteras" y hasta "superministro de la sintonía fina". En los últimos años, sus atribuciones se movieron en función de las urgencias del Gobierno, con lo cual, su perfil derivó en el de un funcionario ciento por ciento "multitask": monitorea precios, controla que se cumpla con el normal abastecimiento de productos en el mercado interno, regula exportaciones, superviso el flujo de dólares y también pone la lupa sobre las importaciones para evitar que éstas terminen "secando" la plaza de billetes verdes.
Esta es una de sus últimas grandes "cruzadas", dado que, como él mismo manifestó públicamente, para que "la fiesta continúe", el colchón de billetes verdes, producto del superávit comercial, deberá ubicarse por encima de los u$s10.000 millones al finalizar el 2012.
Y la realidad es que, en lo que va del año, su política de tolerancia cero a las importaciones está dándole sus frutos: la estrategia del "cerrojo" determinó que en febrero las importaciones cayeran por primera vez en 26 meses. Y luego de otra baja en marzo, el superávit comercial cerró el primer trimestre con una disparada de casi 90%, arañando así los cerca de u$s3.000 millones.
Pero más allá de los "fríos" números, torcer la realidad de un país y lograr que una variable responda a los intereses de un funcionario, inevitablemente implica dejar marcas y huellas en el plano de la economía real.
Y esto fue, justamente, lo que sucedió con las prácticas del secretario de Comercio Interior: su "obsesión" por asegurarse de un buen colchón de dólares viene generando un fuerte impacto en numerosos frentes.
A continuación, las diez consecuencias palpables de su política del "sintonía gruesa":
1- Menos variedad para los consumidores
Con el objetivo de que los sectores más deficitarios comiencen a equilibrar sus números rojos, el Gobierno emprendió una dura cruzada tendiente a avanzar en la sustitución de artículos importados. Para ello, instó a empresarios de determinados sectores a reemplazar parte de su portfolio por producción "Made in Argentina" y lo hizo fijando acuerdos por rama de actividad, intensificando el uso de las licencias no automáticas o retaceando la aprobación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación, que entraron en vigencia el 1ro. de febrero último.
Actualmente, no hay sector -cuyas ventas dependan en parte de las importaciones- que no tenga problemas en organizar su portfolio de productos.
Desde el sector juguetero, un alto directivo que pidió off the record aseguró a iProfesional.comque "en cada una de las fechas clave en las que hacemos la diferencia de todo el año, recién nos liberan contenedores que llevan meses de atraso. Esto hace que siempre lleguemos tarde con las novedades y que no podamos aportar el nivel de surtido que requieren los comercios".
En la industria automotriz también se vislumbran faltantes: un reciente relevamiento realizado por este medio detectó que, para algunos modelos importados, los consumidores tienen que tolerar demoras en la entrega que van de los 90 a los 180 días.
En el caso de marcas japonesas y coreanas, por ejemplo, prácticamente no hay stocks y los clientes no tienen chances de elegir colores ni motorizaciones, sino que deben adaptarse a las opciones que cada concesionaria tenga disponible. La tecnología tampoco escapa a esta situación: tal como consignara este medio, las dificultades para ingresar productos del exterior, genera a que las empresas ensambladoras de Tierra del Fuego posean un mercado interno cautivo y que, por razones de costos, la demanda sea cubierta con apenas uno o muy pocos modelos para cada gama de productos, como LCD, notebooks, netbooks y reproductores de DVD. 2- Precios que suben al ritmo de la escasez
Para el economista Tomás Bulat, "cuando se restringe la oferta, como sucede con el cierre a las importaciones, inevitablemente esto termina impactando en los precios". Desde la Cámara de Importadores coincidieron en que "cuando a un sector se le da protección pero luego no se fija un sistema de premios y castigos, lo que termina generando es que eso se vuelva crónico y que algunos empresarios aprovechen ese gap para ajustar sus cotizaciones al alza".
Uno de los casos más palpables es lo que sucede con la electrónica de consumo: un LCD con tecnología 3D hoy en día cuesta un 65% más que en Chile.
Pero las barreras no sólo impactan en los productos terminados y listos para la venta, sino que, tal como consignó este medio, también perjudica a las firmas que fabrican en el país, debido a los sobrecostos que genera la falta de insumos clave para cualquier proceso productivo.
Esto afecta a automotrices, autopartistas, fabricantes de motos y metalúrgicas en general, entre otras ramas de actividad.
Sobre este punto, Marcelo Elizondo, exdirector ejecutivo de la Fundación ExportAr, alertó que "esto está escrito en cualquier manual de economía: cuando se afecta la oferta, los precios suben. Las restricciones sí o sí repercuten en los costos de una empresa. Si a eso se suma que ya estamos en una economía inflacionaria, el faltante de insumos termina aumentando las cotizaciones de los productos".
3- El negocio de la "exportación blue"
Así como por los controles en el mercado de cambio se potenció el dólar informal o "blue", la exigencia de Moreno de que las empresas importadoras compensen su balanza con ventas al mundo por el mismo valor también generó un negocio paralelo: el de las exportaciones "blue".
Sucede que aquellas compañías que no están preparadas para generar negocios en el exterior actualmente estánpagando un "peaje" a firmas exportadoras para que éstas realicen las operaciones bajo su CUIT, previo pago de una comisión que, dependiendo del monto, la confiabilidad de la firma y la urgencia, puede ir del 5% al 15% sobre el valor que se necesita colocar en el exterior. 4- Atraso tecnológico
Las consecuencias del cierre de las fronteras se hacen sentir especialmente en el rubro tecnológico.
A los consabidos incrementos de precios respecto de otros mercados, se suma el hecho de que la Argentina está quedando retrasada frente a la velocidad con la cual se produce el recambio en otras latitudes.
Un caso emblemático es el de la nueva iPad, que se presentó hace unas semanas en el mundo pero todavía no tiene fecha de lanzamiento en la Argentina.
Al trazar una radiografía sobre el mercado, Enrique Carrier, director de la consultora Carrier & Asociados aseguró que "en notebooks y netbooks estamos retrasados hasta más de un añorespecto a lo que se ofrece en el exterior. En el caso de los LCD también estamos alejándonos de lo que se comercializa en el mundo".
Con respecto a los celulares "hay un delay pero no es tan crítico, porque hay producción de smartphones en la Argentina. Igualmente, hay algunos modelos que son imposibles de conseguir, como el iPhone", indicó. 5- Argentinos "microimportadores"
Bajo el indudable "empuje" que genera el atraso cambiario en relación con la inflación, cada vezmás argentinos optan por viajar al exterior y sacar provecho de sus billeteras más "fuertes" en dólares.
Así, por un lado, el número de personas que cruzan la frontera para alcanzó el nivel más alto en décadas. En 2011 se estima que la cifra se incrementó alrededor de un 17% frente a los ya elevados volúmenes del 2010.
A esto se suma que, según datos del Banco Central, a fines del año pasado el saldo global en dólares por uso de tarjetas de crédito en el exterior alcanzó los u$s220 millones, una cifra récord desde la salida de la convertibilidad y que casi duplica al registro del mismo período del año anterior.
En otras palabras, los argentinos se han convertido en "microimportadores", dado que aprovechan cada viajepara ingresar al país desde indumentaria hasta electrónica.
6- Más locales vacíos
Tal como ya diera cuenta iProfesional.com, por las trabas a las importaciones se multiplican los locales vacíos y el nivel de ocupación cayó por primera vez en años.
Muchos de eso comercios que dejaron de operar se dedicaban a la comercialización de perfumería, electrónica, indumentaria y artículos de bazar, justamente, los productos más frenados en la Aduana.
"Al ritmo que vamos, con las complicaciones en torno a la entrada de productos importados, prevemos una caída en el porcentaje de ocupación cercano a los 10 puntos", alertó Miguel Grehan, director de la división Locales Comerciales de LJ Ramos.
Desde diversas consultoras aseguraron que este fenómeno alcanza a distintas zonas comerciales como ser Barrio Norte, Belgrano, Once y Caballito.
7- Empleos en riesgo
Además de buscar un mayor control de los dólares, la lógica del Gobierno es que el "cerrojo" permita que "los salarios de los argentinos compren trabajo nacional" y se genere así una suerte de círculo virtuoso.
Sin embargo, en los últimos meses diversos sectores de actividad se vieron complicados por la política de tolerancia cero a las importaciones, tales como las automotrices, autopartistas y algunas electrónicas. Y el "efecto derrame" llegó a los empleos, en muchos casos con suspensiones temporales.
El hecho más relevante sucedió pocas semanas atrás, cuando las empresas radicadas en Tierra del Fuego suprimieron 4.900 puestos de trabajo por la falta de insumos. Esto implica que se "evaporó" uno de cada tres empleos generados alrededor de ese polo tecnológico.
Incluso, las consecuencias pegaron en la logística: días atrás, Juan Corvalán, que conduce el Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), desafió a Moreno al asegurar que "producto de las restricciones se observa una menor operatoria portuaria y, en consecuencia, una importante disminución del volumen de trabajo, con inmediata repercusión sobre los salarios de los trabajadores, poniendo en serio riesgo los actuales niveles de empleo que se registran en la actividad".
En este contexto, para el economista Eduardo Levy Yeyati, el cerrojo oficial "afecta al crecimiento y genera que haya menos producción. Además, esto implica menos horas trabajadas, por lo tanto, el empleo no va a crecer". 8- Productos argentinos, "amarrados" en el puerto
Una de las consecuencias menos deseadas que genera el faltante de insumos es el impacto que esto puede tener en las ventas al mundo de productos argentinos: en el caso de los vehículos, por ejemplo, la escasez de componentes generó paradas de producción en el principal rubro industrial de exportación.
Pero no sólo hubo problemas dentro de las fábricas: el conflicto que involucró a trabajadores portuarios, fleteros, camioneros y despachantes de Aduana, llegó a paralizar durante varios días las terminales de Buenos Aires, Rosario, Zárate, Campana y Bahía Blanca, lo que impidió el embarque y la salida de cientos de contenedores con productos con sello "Made in Argentina".
Esto llevó a que el propio Moreno tuviera que salir a garantizarles a estos líderes sindicalesque sus polémicas medidas no impactarán en el nivel de empleo.
9- Roces comerciales y punto final a las "preferencias"
Si bien las barreras a los productos importados comenzaron a multiplicarse a partir de la crisis de 2008, fue recién en los últimos dos meses que se comenzaron a padecer todo tipo de quejas, amenazas y hasta represalias concretas.
Cabe destacar que, actualmente, la Argentina es el país más proteccionista del mundo. Y esto ya provocó que Estados Unidos la eliminara del Sistema Generalizado de Preferencias, un mecanismo que ofrecía ventajas arancelarias a numerosas empresas locales.
Paralelamente, unas 40 naciones presentaron una queja ante la Organización Mundial del Comercio y hasta altos funcionarios de Brasil, un país aliado que hasta ahora había evitado quejarse públicamente, amenazó a la administración de Cristina Kirchner con frenar productos argentinos si no se respetaban los acuerdos pactados.
10- Empresarios unidos por el "espanto"
Así como durante el conflicto del campo con el Gobierno se aliaron representantes rurales con enormes diferencias ideológicas, el "cerrojo" de Moreno logró lo que ningún analista pudo anticipar: la unión entre importadores e industriales en una causa en común.
En efecto, durante varios meses en los cuales se hizo notorio el faltante de insumos, la Unión Industrial Argentina se olvidó de hacer lobby para frenar productos en la Aduana para así sumarse a los reclamos de la Cámara de Importadores.
Una extraña comunión temporaria que dejó plasmada la fuerte preocupación por los efectos de la "sintonía gruesa" de Moreno.
Para el consultor Federico Muñoz, "el Gobierno se está internando en un callejón sin salida en el que, para mantener el equilibrio de las cuentas externas, se verá forzado a redoblar permanentemente sus apuestas represivas. Nos encaminamos a una escalada de tensión que llegará tan alto como Moreno quiera y la sociedad tolere".
Bajo el análisis del economista Tomás Bulat, el mayor problema es que las políticas que aplica el funcinario son equivocadas y por eso -aunque parezca paradójico- "cuanto mayor sea su eficacia, peores serán los problemas a futuro".