Una denuncia penal acusa al mandatario de instigar a la persecución de grupos ideológicos en redes sociales. El texto judicial cita sus dichos contra la «progresía internacional» y apela al artículo 209 del Código Penal. Expertos debaten si se trata de discurso político o incitación al odio.
Contexto de la denuncia
Daniel Adolfo Catalano, representado por los abogados Ernesto Alderete y Lucas Arakaki, presentó una denuncia penal contra el presidente Javier Milei ante la Justicia argentina. El documento, al que accedió este medio, se basa en una publicación de Milei en la red social X (ex Twitter) del 21 de enero de 2025, donde defendió a Elon Musk y arremetió contra la «progresía internacional» con frases como «zurdos hijos de putas tiemblen» y «los vamos a ir a buscar hasta el último rincón del planeta».
El eje legal: el artículo 209 del Código Penal
La denuncia sostiene que estas declaraciones configuran el delito de «instigación pública a cometer un delito determinado» (art. 209 CP). Según los denunciantes, el mensaje presidencial incita a la persecución de personas por su ideología política, un acto punible incluso si no se materializa en hechos violentos. Para respaldar su posición, citan jurisprudencia de la Corte Suprema de Tucumán (2005), que considera punible la promoción pública de agresiones contra grupos específicos.
Libertad de expresión vs. discurso de odio
El caso reabre el debate sobre los límites de la retórica política. Mientras los abogados de Catalano argumentan que las frases de Milei «crean un peligro concreto» para colectivos de izquierda, constitucionalistas como Laura Alonso (UBA) advierten: «No toda expresión grosera o polarizante es delito. El desafío es probar que hubo intención de incitar a la violencia». El artículo 14 de la Constitución protege la libertad de expresión, pero la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que esta no ampara mensajes que promuevan discriminación o ataques sistemáticos.
Reacciones políticas y sociales
Sectores del Frente de Todos calificaron el mensaje de Milei como *»un llamado a la caza de brujas» y exigieron una rectificación pública. Mietras en el oficialismo, diputados de La Libertad Avanza defendieron al Presidente: «Es una metáfora de la lucha contra el autoritarismo cultural. Judicializar esto es persecución política».
Organizaciones como el CELS anunciaron que presentarán amicus curiae para respaldar la denuncia, mientras que grupos liberales alertaron sobre el «peligro de censurar opiniones incómodas».
El factor redes sociales
La publicación de Milei superó el millón de interacciones en X. Analistas como Marcos Novaro (UNQ) señalan que «el alcance viral de un presidente multiplica el impacto de sus palabras. Lo que en otro contexto sería una bravata, aquí adquiere dimensión de amenaza colectiva». La denuncia adjunta capturas de comentarios de usuarios que interpretaron el mensaje como una invitación a «actuar contra zurdos».
Palabras de doble filo
El caso judicial contra Milei no solo pondrá a prueba el marco legal argentino contra la incitación a la violencia, sino que también tensionará el frágil equilibrio entre la libertad de expresión y la protección de minorías políticas. Si la Justicia avanza, sentaría un precedente histórico sobre la responsabilidad penal de un presidente por sus declaraciones públicas. Sin embargo, si se demuestra que las frases fueron retórica hiperbólica sin intención delictiva, podría reforzar la impunidad de discursos polarizantes en un país ya fracturado. Más allá del fallo, el episodio refleja una democracia donde las palabras de los líderes son armas de doble filo: movilizan bases, pero también encienden alarmas.
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