El fotógrafo Kaloian Santos Cabrera fue desvinculado de la Secretaría de Cultura de manera abrupta e inesperada, luego de que su registro fotográfico resultara clave para identificar al gendarme que disparó contra el fotoperiodista Pablo Grillo.
En diálogo con la 750, Santos Cabrera expresó que su despido «lo tomó por sorpresa» el lunes pasado, al finalizar su contrato con la Secretaría de Cultura.
“La directora de prensa de la secretaría, que es mi jefa, me llamó para informarme que mi nombre había sido señalado y que no renovarían mi contrato. Me sorprendió porque cuando se confeccionaban las listas de despedidos, generalmente se conocían días antes”, explicó.
“Mi nombre fue seleccionado desde más arriba y no por mi desempeño profesional. Fue tan personal que solo me echaron a mí”, afirmó.
“Hay antecedentes de mi trabajo que he compartido en mis redes y otros medios de comunicación, donde documento marchas y represiones. Evidentemente, la foto del gendarme que disparó a Pablo Grillo fue la gota que colmó el vaso, y esto busca ser un mensaje aleccionador para los demás”, advirtió.
“Soy cubano, y eso tampoco es un dato menor, considerando las calumnias que circulan sobre mi nacionalidad. Durante el macrismo continué con mi labor sin ocultar mi trabajo fotoperiodístico y no tuve inconvenientes. Con este Gobierno, supe desde el inicio de los despidos que probablemente estaría entre los primeros en la lista”, añadió.
«Confieso que sentí miedo, por la historia de este país. Pero enseguida pensé: ¿cómo no lo voy a hacer, si ese podría ser yo? En la historia de ese chico que trabaja de mantenimiento en un hospital, que sueña con vivir del fotoperiodismo, que con esfuerzo se compra una cámara usada, me veo reflejado en mi juventud. No puedo ser tan cobarde. Porque eso es lo que buscan, que tengamos miedo, que dejemos de salir, de mostrar, de contar», reflexionó.
La Nueva Comuna