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En su idea de construcción nacional, Kicillof esquiva la interna y se enfrenta a Milei

Luego de convocar a intendentes y proponer un armado nacional, Axel Kicillof envió una carta pública a Javier Milei tras haber dejado fuera a cuatro provincias peronistas de su convocatoria en la Casa Rosada. El gobernador busca evitar la disputa interna, pero el debate sobre el presupuesto en la Legislatura bonaerense será clave.

“Empiezo por el final, voy a ser candidato a presidente”, anunció Kicillof en el inicio del encuentro con los intendentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) el viernes en Berazategui. Según uno de los jefes comunales, así ocurrió. En su entorno, sin embargo, matizaron que no fue tan concluyente, aunque sí se habló de un proyecto presidencial para 2027. En definitiva, quedó claro que, más allá de las cartas de la ex presidenta Cristina Kirchner, había un camino inevitable por delante vinculado a la instalación del MDF en todo el país. Por otra parte, predominó la postura del gobernador de no involucrarse en el fragor interno y continuar la discusión nacional con Milei, que en definitiva es lo que esperan quienes votaron por Fuerza Patria. Con todo, esa prescindencia respecto a la interna quedará a prueba el lunes cuando presente el proyecto de Presupuesto y endeudamiento ante la Legislatura bonaerense, donde espera que el bloque oficialista esta vez acompañe su propuesta.

“La exclusión de nuestras provincias es un gesto antidemocrático y contrario al espíritu federal”, sostuvo Kicillof en su extensa carta pública a Milei, en referencia a que la provincia de Buenos Aires —igual que Formosa, La Rioja y Tierra del Fuego— fueron excluidas del encuentro con gobernadores en la Casa Rosada. Fue el modo que eligió Kicillof para mantenerse en la discusión como la figura opositora principal frente a Milei que representó durante toda la campaña, y también para diferenciarse del tono del mensaje de Kirchner, que insistió en las diferencias internas con el gobernador. “Los dólares de Scott Bessent pueden haber sido eficaces para calmar a los mercados financieros, pero de ninguna manera resuelven los problemas de la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos”, planteó Kicillof a Milei, además de reprocharle “la quita ilegal de fondos a las provincias”.

Hubo gobernadores de Fuerza Patria que participaron del encuentro del jueves en la Casa Rosada. En el entorno del gobernador aclaraban que habían conversado con Kicillof antes: “Les dijo que fueran, que era lo que tenían que hacer para reclamar lo que les corresponde a las provincias”, decían. Aseguraban que Kicillof mantiene un contacto permanente con todos ellos y que jamás podría haberles dicho que no asistieran a la Casa de Gobierno cuando él mismo viene reclamando desde hace tiempo —lo reiteró en la carta del sábado— a Milei que lo atienda para que dé respuesta por los billones de pesos que dejó de recibir Buenos Aires durante su mandato, algo por lo que ya acudió a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sin novedades.

“Kicillof nos pidió a todos que no nos enredemos en la interna, no podemos hacer política pegándole al de al lado”, informó el ministro de Gobierno, Carlos Bianco, el viernes tras la reunión en Berazategui. Evidentemente, antes hubo una discusión. Algunos intendentes del MDF tienen una relación deteriorada con La Cámpora en sus distritos y plantearon apurar una ruptura. Pero prevaleció la postura de que se debía dejar en claro que la principal contradicción del espacio referenciado en el gobernador era con el modelo de Milei, y que cualquier otra posición que surgiera de esa reunión sería mal interpretada por quienes sufren las consecuencias de la gestión libertaria y están urgidos de representación política. Obviamente, también se consideró la detención de la ex presidenta, aunque el “baile en el balcón” también generó comentarios.

En general, hubo una lectura muy crítica del texto de Cristina. “Ella es una dirigente superlativa y esta carta fue pobre, no estuvo a su nivel”, comentó uno de los participantes de la reunión. Eso, para no entrar en la refutación respecto de la nueva imputación por el desdoblamiento que —sostenían— contradecía lo que había dicho en su momento. “Supuestamente, era malo desdoblar porque la gente iba a castigar la gestión de Axel y si se perdía en septiembre también se perdería en octubre. Ocurrió lo contrario y ahora cambiaron los argumentos”, añadían. “Si se ganaba iba a producir un ‘efecto balotaje’ que permitiría reagrupar todo el voto antiperonista para las legislativas de octubre”, fue lo que sostuvo Cristina en su carta, difundida poco antes de que comenzara el cónclave en Berazategui.

Pero la decisión de evitar escalar la interna y permitir que la tensión siga su curso podría quedar desbaratada con lo que ocurra en la Legislatura bonaerense esta semana. El lunes, el gobernador convocó para las 14.30 en el Salón Dorado de la Gobernación un acto para presentar el proyecto de Presupuesto 2026, que se girará junto con la ley de Endeudamiento y la ley Fiscal Impositiva. Citó a legisladores e intendentes para explicarles la importancia de contar con esos instrumentos, algo que no logró en los dos últimos años. A las dificultades que le representa un Ejecutivo nacional que constantemente le recorta fondos, Kicillof debió enfrentar la carencia de esos instrumentos. Se adujo que la culpabilidad estaba en la falta de colaboración de los propios bloques oficialistas, que pusieron trabas a las propuestas como si fueran opositores. Desde el camporismo siempre negaron haber tenido actitud poco colaborativa. A partir del lunes, entonces, tendrán una nueva oportunidad para mostrar su disposición a respaldar la gestión del peronismo bonaerense.

A juzgar por el acto que hizo este sábado Máximo Kirchner junto con Guillermo Moreno —que vienen compartiendo actividades frecuentemente— el consenso se ve complicado. El diputado usó una cita de Perón para ensayar una nueva crítica al gobernador. “¿Qué va a hacer quien venza en el pueblito si perdemos en la República?”, leyó. En la reunión de los intendentes con Kicillof también se analizó respecto del mandato de Máximo al frente del Partido Justicialista (PJ) Bonaerense que expira en diciembre. “Nadie quiere que siga”, aseguró un jefe comunal. La alternativa sería una candidatura de consenso o resolverlo en una interna partidaria, algo que casi todos preferirían evitar en este contexto tenso.

El plan de Kicillof es empezar a salir de Buenos Aires en su objetivo de tejer un armado nacional, algo que hasta ahora había evitado. “Dijimos que hasta el 26 de octubre recorrí­amos la Provincia”, recordaban en su entorno. Superada la fecha electoral, ahora atenderán las invitaciones que fueron llegando de dirigentes y sindicatos de distintas partes del país, interesados en construir el MDF en las provincias del interior. “Es un proceso que va a arrancar. La idea es sumar a todos los que quieran apoyar, salvo que tengamos diferencias ideológicas insalvables”, mantenían. Los gobernadores de Fuerza Patria —casi todos— le enviaron mensajes para que los visitase. El vínculo con sus colegas, aseguraban en la Gobernación, será muy diferente al del látigo que mostró CFK. También apuntarán a acercar filas con el cordobesismo —Kicillof mantiene una relación fluida con Martín Llaryora— con la intención de mejorar la posición del peronismo en la densamente poblada región centro del país. Superada la mala experiencia electoral del domingo, la proa está puesta en la pelea nacional de 2027.

Con información de El Destape

Publicado en lanuevacomuna.com

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