Trump salió al rescate de Milei y Caputo
El Tesoro norteamericano confirmó un auxilio financiero para evitar que la corrida termine arrasando al Gobierno. El FMI lo calificó como un respaldo “crucial”. Sin divisas propias, el presidente Javier Milei anunció además que llevará las retenciones de granos a cero, en busca de ingresos frescos del agro. Los mercados respiraron aliviados en un escenario extremadamente frágil.
Tras un fin de semana de intensas gestiones, Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, apelaron al último recurso: Donald Trump dio la orden de un salvataje financiero para un plan económico que ya se encontraba exhausto. El objetivo inmediato es que la administración libertaria pueda transitar hasta las elecciones legislativas de octubre con algo de oxígeno. Todo ocurrió pocas horas después de que el propio Caputo y su equipo se jactaran de contar con “22 mil millones” de dólares para frenar la corrida y estabilizar el tipo de cambio.
Como esos fondos nunca aparecieron, el Gobierno anunció en paralelo la eliminación total de las retenciones a la soja, intentando así garantizar un ingreso de divisas desde el campo que ofrezca algo de sostén. La medida refleja que el programa inicial quedó en ruinas: sin dólares disponibles y con la bandera del orden fiscal archivada, Milei resignó 1600 millones de dólares en recaudación por derechos de exportación, un alivio directo para los sojeros mientras se recortaban partidas al Garrahan y a la discapacidad. Ese dinero hubiera alcanzado para la asistencia social que el Ejecutivo negó a los sectores más golpeados.
La artillería oficial logró, sin embargo, un objetivo clave: calmar a los mercados. El Riesgo País retrocedió más de 300 puntos, cerrando apenas por encima de los 1100; el dólar bajó 85 pesos y quedó en 1430; y tanto acciones locales como bonos argentinos repuntaron en Buenos Aires y en Wall Street. Los operadores interpretaron el respaldo estadounidense como una garantía de que no habrá default y que podrán cobrar sus títulos.
El nuevo plan económico —apuntalado abiertamente por la ayuda de Trump— quedó en manos del titular del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, quien desde su cuenta de X aseguró que Argentina es un “aliado sistémicamente importante” para Washington en la región y prometió que el organismo “hará lo necesario, dentro de su mandato, para apoyar al país”.
Bessent fue más allá: “todas las opciones para la estabilización están sobre la mesa”, mencionando swaps, compras directas de dólares y adquisiciones de deuda soberana a través del Fondo de Estabilización del Tesoro. Kristalina Georgieva, al frente del FMI, acompañó la jugada y subrayó: “esto subraya el papel crucial de los socios en la promoción de políticas sólidas de estabilización y crecimiento en beneficio del pueblo argentino”.
El mensaje de Bessent trajo calma, aunque con ruidos. Minutos antes, el canciller Gerardo Werthein había desmentido versiones sobre un crédito de 30 mil millones de dólares del Tesoro estadounidense, calificándolas de “absolutamente equivocadas o falsas”. En la práctica, nadie sabe aún cuál será el monto real de la asistencia. Milei viajó de urgencia a Washington para reunirse con Georgieva y mantener un encuentro bilateral con Trump.
Lo que pide Washington
Estados Unidos nunca da nada sin pedir algo a cambio. Y, según los analistas, no simpatiza con que el dinero se utilice para intervenir en el mercado cambiario. En el trasfondo, además del salvataje, se juegan intereses geopolíticos vinculados a los recursos naturales argentinos.
En esa línea, Bessent ya había adelantado en abril que Estados Unidos exigirá a la Argentina desarmar sus swaps con China como condición para el ingreso de fondos. “Tienen un swap de crédito de 18.000 millones de dólares en yuanes. Argentina, bajo el gobierno anterior, obtuvo 5.000 millones, y esa cantidad seguirá pendiente. Los chinos hicieron un esfuerzo tras el anuncio del FMI y lo extenderán un año”, dijo entonces.
“Conforme esta administración mantenga su política económica inflexible, deberían eventualmente generar suficientes ingresos de divisas para cancelarlo”, agregó. Washington apunta claramente a cortar el vínculo financiero con Pekín, en un paquete de reclamos que combina intereses económicos y geopolíticos.
Negociaciones contrarreloj
Durante el fin de semana se cerraron los dos ejes de la estrategia: retenciones cero y el aval del Tesoro norteamericano. El domingo, enviados de Caputo dialogaron con empresarios del agro, la minería y el petróleo para medir la capacidad de aporte. Solo el campo mostró flujo disponible. A primera hora del lunes se anunció que el decreto saldría en breve en el Boletín Oficial.
Los sojeros se movieron rápido y coordinaron con bancos la apertura de cuentas para liquidar divisas. Como las entidades no querían recibir dólares —por las garantías que deben inmovilizar y el control del Gobierno—, intervino el Banco Central para habilitar la operatoria. Ese mismo día, Caputo recibió en la Casa Rosada a referentes de CIARA-CEC y directivos de cerealeras como COFCO, AGD, Viterra y Dreyfus. Más tarde, se repitió el esquema con la Mesa de Enlace.
En el sector estiman que, aunque el máximo potencial de la medida es de 7000 millones, el aporte real no superará los 4000 o 4500 millones de dólares. Además, algunos productores especulan con esperar a una eventual devaluación tras las elecciones de octubre.
Según trascendidos, Estados Unidos habría comprometido un swap de 2000 millones, cifra que serviría para compensar los 1600 millones que el Gobierno resigna en recaudación por retenciones. La expectativa oficial es que esa combinación permita recomponer reservas con los dólares que ingrese el agro. Lo que todavía nadie puede garantizar es si el respaldo alcanzará para sostener la calma de los mercados en los días siguientes.
Con información de Página 12
Publiacado en lanuevacomuna.com