Un dólar intervenido y el miedo de Milei a precios inquietos
Los alimentos tienen alzas de hasta 7 por ciento y sólo en la primera semana de noviembre promediaron el 1 por ciento. Milei dice que mantendrá las bandas de flotación todo el 2026 para evitar una escalada inflacionaria. «Es previsibilidad», le explicó al ministro, que es partidario de actualizar la divisa. La actividad, en riesgo de no salir del pozo.
La frase de Pramol Dhawan, director de mercados emergentes del fondo Pimco, cayó como una bomba en plena gira estadounidense. Javier Milei salió del encuentro con inversores preguntándose cómo se le había filtrado un operador global con una idea opuesta a la suya. Lo sintió casi como una marcada de cancha. Dhawan pidió que el Gobierno «deje flotar su moneda», justo cuando Luis Caputo tiene la orden de hacer lo contrario. Hace unas horas, en una conversación privada, Milei le explicó al ministro por qué hay que sostener la intervención del dólar «todo el 2026». El Presidente argumentó que «el dólar barato es previsibilidad, es inflación baja» y remató: «no vamos a acumular reservas para que los kukas en 2027 encuentren el Banco Central lleno de dólares para gastar».
Caputo quiere actualizar el dólar, lo adelantó a inversores en un encuentro armado por JP Morgan y difundido por Bloomberg, pero Milei se niega. El ministro sabe que ya no hay salvataje posible del plan si vuelven a entrar en la dinámica de tensión cambiaria, y quiere evitarlo. Tras las legislativas, cinco grandes empresarios le pidieron a Caputo que aproveche y haga microdevaluaciones. Entre ellos había exportadores, que le rogaron que no lo bajen a 1400 pesos porque eso anunciaba catástrofes inmediatas. «Es ahora, corregí», insistieron. Sin embargo, en las últimas dos semanas, los precios se movieron mucho más rápido que el dólar intervenido, y la inflación ya corre más de un punto por encima del techo de la banda de flotación acordada con el FMI. Informes privados muestran alzas en alimentos de hasta 7 por ciento y una primera semana de noviembre con valores muy calientes.
La consultora LCG especificó en su reporte semanal que «es cierto que las bandas se van ampliando dado que evolucionan al 1 por ciento mensual y en sentido inverso. Pero no por eso pasarán a ser irrelevantes. En caso de que la inflación mensual se ubique por arriba de ese 1 por ciento, como es lo más probable para los meses siguientes, la banda superior estará cada vez más tensionada».
En la misma línea, Hernán Lacunza, economista del PRO, advirtió que «que la banda cambiaria se vaya ensanchando no compensa nominalmente que el techo vaya decreciendo en términos reales mientras la inflación sea mayor al 1 por ciento mensual». Sobre este escenario se monta una dinámica de precios que amerita ser atendida.
La firma Econviews, de Miguel Kiguel, cercana a Caputo, registró un 1,1 por ciento promedio de alza de precios de alimentos en la primera semana de noviembre, con verdulería en 4,5 por ciento y carnes en 2 por ciento. Las últimas cuatro semanas acumulan 4,7 por ciento. Este detalle evidencia que el dólar sigue siendo un bien barato de la economía frente al nivel de alza de costos, lo que lleva a los comerciantes a remarcar precios aun con ventas en su peor momento histórico.
«Si los precios saltan, ¿te hacés cargo vos?». El problema que tiene Milei, admiten los que lo frecuentan, es que le teme hasta al mínimo rebrote inflacionario. Muchos le advirtieron que si deja flotar el dólar, no habrá un gran pase a precios. Estimaciones privadas aseguran que con un dólar a 1700 pesos, la inflación podría ser apenas 1,5 puntos mayor a la actual. Pero para el Presidente, eso es insostenible: su esquema de desinflación se basa en variables pisadas. Soltar el dólar sería sincerar precios contra costos atrasados.
El mandatario lo resume con lógica fría: «si eso no pasa (que no haya pass through) y saltan los precios, ¿te hacés cargo vos?». No menciona el congelamiento de la economía: sólo le importa el dólar barato para que no haya inflación. Así, se mete en la misma trampa del atraso en la que cayeron gobiernos anteriores, aunque con algo a favor: el respaldo de Estados Unidos.
Un empresario que vio a Milei en Nueva York explicó la situación gráficamente: «esto es como que vos te querés comprar una casa y decís que tenés la garantía de un pariente que tiene un piso en Manhattan de 200 metros cuadrados. Nadie te pregunta cuánto vale, quién es tu pariente… se deduce que tenés respaldo». Los dólares de Trump, aún sin salir a la cancha, juegan fuerte. ¿Cuánto dura eso? Nadie lo sabe.
Índice «changuito»
Mientras tanto, los precios aceleran con paritarias por debajo del IPC oficial. La consultora Analytica, de Ricardo Delgado, publica el indicador «Changuito Federal», que mide precios de productos típicos del consumo familiar en todo el país.
Ese índice muestra que el costo del changuito aumentó más en las provincias patagónicas: Tierra del Fuego (+5,3%), Chubut (+4,3%), Río Negro (+3,8%), Neuquén (+3,7%) y Santa Cruz (+3,7%). Los menores incrementos se dieron en Jujuy (+1,7%), Formosa (+1,4%) y Misiones (+1,1%). El producto con mayor suba fue el aceite de girasol, con alzas entre el 4 y 6 por ciento en todas las provincias, llegando al 6,6% en San Luis. También subieron lácteos como el queso crema (2-4%) y el yogur bebible, con picos de 5,2% en Santa Cruz.
El changuito más costoso se encuentra en Santa Cruz ($834.177), seguido por Chubut ($829.597), Tierra del Fuego ($822.066), Río Negro ($804.049) y Neuquén ($791.546). Las compras más económicas están en Chaco ($755.224), Formosa ($749.929) y Misiones ($748.815). Comparando con septiembre, los mayores aumentos absolutos fueron en Tierra del Fuego (+$45.544), La Pampa (+$42.392) y Chubut (+$39.373).
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com