«Con los espacios de cultura popular, no»
Representantes del Frente Popular Darío Santillán de Necochea y Quequén denunciaron un hecho de represión policial ocurrido durante una actividad cultural desarrollada en la «Casa Popular», ubicada en calle 51 Nº 2529.
Según reza un comunicado público, «dos policías bonaerenses encerraron y esposaron en un patrullero, sin dar una explicación clara, a un pibe que sólo fue a pasar un buen rato».
Este hecho habría generado luego un «despliegue policial represivo», con la presencia de «trece patrulleros y muchísimos policías intimidando con sus itacas y armas largas a jóvenes que sólo estábamos escuchando música».
«Mientras que una oficial y un oficial esposaban a un concurrente al lugar, algunos nos acercamos para preguntar por qué se lo querían llevar», explica el comunicado, aclarando que la respuesta por parte de la policía fue equívoca e inconsistente: «una de las respuestas fue porque el pibe supuestamente quería filmar el despliegue policial, luego fue porque estaba consumiendo alcohol en la vía pública, y más tarde porque supuestamente le había querido quitar el arma a uno de los oficiales».
«Nosotros sabíamos que no se estaba cumpliendo con el procedimiento porque no podían llevarlo sin una explicación y no le habían pedido identificación», expresan los militantes.
Por esta razón, detallan que intentaron «frenar la detención» parándose «delante del móvil», acción que desembocó en «forcejeos» con los oficiales, quienes «sacaron los barrotes, comenzaron a empujar y nos tiraron con gas pimienta».
«La Casita Popular no es un boliche, es un centro cultural»
En el comunicado, los militantes del FPDS aclaran que «hace tiempo ya que venimos soportando la fuerte presencia de la fuerza policial» en los alrededores del establecimiento puesto que las autoridades «piden habilitación», a pesar de que ésta «no existe para centros culturales».
«La Casita Popular no es un boliche, un restaurant o un lugar de eventos, es un centro cultural, y tener una habilitación como tal para realizar actividades artísticas es una deuda histórica de este municipio», detallan, argumentando que «no promulgar una ordenanza así evidencia la visión no inclusiva como Estado de la construcción de la cultura».
En este sentido, el texto recuerda que en dicho lugar se llevan adelante «diversas actividades, tales como talleres, emprendimientos autogestivos, asambleas diversas y manifestaciones culturales, además de contar con la participación de distintas organizaciones sociales y políticas, como así también de artistas de distintas disciplinas donde se proyecta una perspectiva de cultura diferente».
«Llamamos a todos y todas a que nos acompañen en este proceso de lucha defendiendo la cultura popular, trazando un camino de unidad. Por una noche, han callado los ruidos, rugidos, suspiros, himnos, alaridos, llantos y canciones amorosas. Pero la disputa promete ser larga. Con la cultura popular No», finaliza el comunicado.
