ACTUALIDAD, DICEN EN LOS PASILLOS

DICEN EN LOS PASILLOS… UN EPISODIO QUE DESNUDO AL FASCISMO DE ENTRECASA

 Los que defienden la “mano dura” apoyaron abiertamente al policía


Finalmente, al matador de Gastón Díaz se le confirmó la prisión perpetua a cumplir en el penal de Batán. Se cierra un ciclo del que vale la pena recordar algunas cuestiones no menores.

El hecho estuvo rodeado de muchos intentos de encubrimiento e impunidad. Al día siguiente del asesinato de Gastón, en un bochornoso comunicado, la Jefatura Departamental decía: “Al efectivo policial Sargento Quesada Alberto se le dispara su arma reglamentaria impactando un disparo en Díaz Eduardo Gastón produciéndole la muerte en forma instantánea”. Con estas pocas palabras, desde la superioridad local se escamoteaba la realidad de lo que había pasado.

A esa primer reacción de la fuerza policial, siguió la estrategia de encubrimiento con la complicidad de sectores de la Justicia y hasta de la prensa (Ecos Diarios, entre otros), quienes intentaron vanamente de encubrir el episodio.

En un principio los policías involucrados, junto a testigos falsos, declararon que el policía había tropezado y su arma se había disparado sola al caer al piso. La reacción de la prensa independiente que dio a conocer los hechos, entidades de derechos humanos, sociales y políticos, más el apoyo de un gran sector de la comunidad incidió para que se investigue a fondo lo ocurrido. Unos meses más tarde, las pericias balísticas y forenses demostraron lo irrefutable: Quesada había disparado a mínima distancia sobre la nuca de Gastón, confirmando que se había tratado de un fusilamiento.



Gastón, trabajador portuario

Desde hacía un par de años, Gastón se embarcaba periódicamente en lanchas pesqueras desde el puerto local, Mar del Plata y Madryn. Matriculado con el Nº 166572, el joven Díaz desarrollaba este oficio durante la temporada y, mientras estaba en tierra esperando su turno para la próxima salida, trabajaba en la construcción.

De varias maneras, se intentó desprestigiar al joven y a su familia, para justificar lo injustificable. Hasta el entonces jefe departamental González realizó gestiones ante la superioridad en la ciudad de La Plata para que el tema se disipara. Pero la reacción y acompañamiento de la comunidad a la familia en numerosas marchas por las calles de la ciudad logró que el caso fuera investigado por la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia y Asuntos Internos de la policía.



Antecesor de LANUEVACOMUNA.COM, el periódico Nuestro Medio siguió el caso en detalle.




Gatillo Fácil y fascismo vernáculo

Para algunos medios, la tragedia se circunscribía a que el Sargento Quesada había sufrido una “crisis de nervios”. De paso, se sembraban dudas y sospechas sobre Gastón. Las ideas y las prácticas del fascismo son indefendibles públicamente y mucho menos en un sistema democrático. Por eso, una de sus tácticas fue siempre sembrar dudas y sospechas sobre sus víctimas o sus acusadores.

Por esos días, los que defienden la “mano dura”, también se mostraron abiertamente a favor del policía, nostálgicos al fin de la actuación de los grupos de tareas de la dictadura. A su alrededor, un coro de idiotas útiles y oportunistas repitieron y repiten incesantemente los argumentos de sospechas sobre las víctimas.

La «sociedad» dice estar hastiada de impunidad, pide a gritos justicia, pide que se termine con la corrupción. Sin embargo, más allá del fallo condenatorio del máximo Tribunal al asesino, es necesario una reflexión sobre las actitudes corporativas y encubridoras de esta «sociedad» necochense, que invariablemente pretende impunidad para cualquier persona que vista un uniforme.

Hubo sobradas muestras de funcionarios policiales y judiciales que se esforzaron por entorpecer el camino del esclarecimiento de la causa. Sin embargo, ninguno de ellos fue sancionado. Así estamos.


Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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