«¿Dónde hay un mango Viejo Gómez?…»
No es para ponerse contentos. La «sintonía fina» es puro «chamuyo» diría un tanguero. Y también la gente común lo dice en la calle, en el café, en el mercado… A 9 meses de iniciada su gestión, el intendente Horacio Tellechea tendrá que dar marcha atrás a su promesa de campaña y aumentará las tasas municipales. ¿Por qué? Porque las cuentas de la comuna no cierran (se vienen meses aciagos), hay que pagar los aumentos salariales prometidos y los que prometerá en pocos días más, no se recauda lo suficiente, no prosperó la iniciativa de cobro de morosos, y lo más triste… no viene ayuda del estado nacional ni del estado provincial.
La herencia recibida ya se está gastando como argumento. No hay rumbo, no hay ideas, no hay creatividad, hay revulsión y malestar en el conglomerado que conforma el Frente para la Victoria local. Una serie de renuncias y despidos de funcionarios da cuenta de ello. Hace un tiempo atrás, la «emergencia económica» era la salvación. Ahora, parece que lo será el aumento de tasas.
Quienes votaron la boleta «Tellechea intendente» lo hicieron porque tuvieron una esperanza de cambio fundada en la prometida asistencia de Cristina y Scioli. Nada que ver. El salvavidas va a seguir siendo el mismo de siempre: el dinero va a terminar saliendo (una vez más) del bolsillo de la gente.
La inolvidable Tita Merello versionó el tango-ranchera «¿Dónde hay un mango?» magistralmente: «Dónde hay un mango / que yo lo he buscado / con lupa y linterna / y estoy afiebrado?». Es sabido que el jefe comunal está atravesando momentos de altibajos en cuanto a su salud, motivados por las presiones y el stress. Y también por la impotencia.
Es de 1933, pero parece que fuera escrito hoy:
¿Dónde hay un mango?
(Ranchera)
Letra de Ivo Pelay
Música de Francisco Canaro
Compuesto en 1933
Ciertamente esta composición no es un tango, sino una ranchera (derivación de la mazurca que se popularizó en la década de 1930). Fue estrenado por Olinda Bozán en el sainete «Café Cantante», del mismo Pelay, presentado en el teatro «Monumental» el 9 de junio de 1933. (JG)
Viejo Gómez, vos que estás
de manguero doctorao
y que un mango descubrís
aunque lo hayan enterrao,
definime, si podés,
esta contra que se ha dao,
que por más que me arremango
no descubro un mango
ni por equivocación;
que por más que la pateo
un peso no veo
en circulación.
Dónde hay un mango,
viejo Gómez?
Los han limpiao
con piedra pómez.
Dónde hay un mango
que yo lo he buscado
con lupa y linterna
y estoy afiebrado?
Dónde hay un mango
pa darle la cana
si es que se la deja dar?
Dónde hay un mango
que si no se entrega
lo podamos allanar?
Dónde hay un mango
que los financistas,
ni los periodistas,
ni perros ni gatos,
noticias ni datos
de su paredero
no me saben dar?
Viejo Gómez, vos que sos
el Viancarlos del gomán,
concretame, si sabés,
los billetes, dónde están?
Nadie sabe dar razón
y del seco hasta el bacán
todos, en plena palmera,
llevan la cartera
con cartel de defunción
y, jugando a la escondida,
colman la medida
de la situación.