El pez por la boca muere: empezó a hablar de Sotavento y se prendió fuego
El empresario Pascual Corapi se sintió tocado, llamó telefónicamente al programa de la periodista Pilar Lazarte para salir al aire y solito se prendió fuego.
Ocurrió en la mañana del sábado 21 de junio, antes del partido de Argentina-Irán, en el programa de la periodista Pilar Lazarte por la FM Frecuencia Vital 102.7. El tema por esos momentos eran las concesiones municipales y, básicamente, el rol de los privados y el Estado Municipal incluyendo derechos y obligaciones de unos y otros, claro está.
Lazarte, en un ida y vuelta con los oyentes de su programa, era consecuente con su criterio de defensa de la potestad del Estado a la hora de hacer valer el patrimonio público «recaudando dinero de los espacios concesionados. ¿Por qué no disponer de nuestros propios bienes?» se preguntaba.
Pero el presidente de la Cámara Empresaria de Necochea, Pascual Corapi (vaya a saber por qué) se sintió tocado, llamó telefónicamente al programa de Pilar y pidió salir al aire: ¿resultado? solito se prendió fuego.
«¿Vos leíste los pliegos de las concesiones? … siempre tiene prioridad los que están, es lógico que tenga prioridad aquel que edificó, construyó» empezó a decir el también concesionario del restaurante Sotavento y la gran playa de estacionamiento de la zona.
Corapi empezó con las prioridades, siguió con el Parque Industrial, los contratos, las edificaciones, y se metió solito en un tema espinoso, el cual, evidentemente, había motivado su llamado.
El tema Sotavento
Mientras Corapi hablaba, la periodista recibía una catarata de mensajes de los oyentes y no perdió la oportunidad para transmitirle una de las inquietudes recibidas: la concesión del restaurante Sotavento y el predio de los alrededores que es comercializado como estacionamiento privado.
«Eso fue adjudicado a Román Lázaro y él vendió las acciones» explicó el empresario, remontándose a los últimos días de la administración del ex intendente Daniel Molina. En tiempo récord, en los últimos meses de 2011, se aprobó el traslado de la concesión municipal a dos personas dispuestas a continuar durante la temporada que se avecinaba: los empresarios Vicente Lubrano y el nombrado Pascual Corapi, ambos muy ligados al dirigente sindical Gerónimo Venegas.
«¿Quiere que le diga algo Corapi? Yo tengo tremendas dudas sobre el tema de la adjudicación y la cesión (de Sotavento) y me gustaría que lo hablemos con los papeles a la vista» le dijo punzante la periodista Pilar Lazarte. El empresario allí empezó a balbucear.
«Me extraña que cuando se quiera hacer algo por la ciudad se pongan trabas… así es como tiramos atrás a Necochea» se defendió el dirigente empresarial.
El embrollo siguió y se fue a la banquina cuando el propio empresario (muy nervioso) mezcló todo, incluso el robo de una bolsa de dinero recaudado de la agencia de BAPRO Pagos de la Cámara de Comercio, la compra de la concesión del restaurante, un juicio al Banco Provincia y los dichos de una pobre mujer que solamente había lanzado una pregunta al aire. Todo terminó con un Corapi desestructurado, profiriendo amenazas de iniciar acciones legales a no se sabe quien.
En fin, para sacar en limpio y en tiempos de debate sobre el Parque Miguel Lillo: ¿funciona el área de Control de Concesiones? ¿se podrán transparentar o blanquear alguna vez los otorgamientos de concesiones municipales de los balnearios, de los paradores, de los campings, de los predios, de las playas de estacionamiento, etc., etc., etc.? ¿No sería una buena manera de aumentar la recaudación fiscal si los concesionarios se ponen a tiro y dejen de tener coronita por el simple hecho de ser «inversionistas»?
AUDIO CORAPI:
Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM
