Diluidos en la «vieja política»
Otra vez quedó al descubierto que la heterogeneidad del frente Cambiemos es la estampilla que sella su destino.
La visita de María Eugenia Vidal (candidata a gobernadora del espacio) a Necochea para apoyar al espacio político de Gerónimo Venegas (también presente) y a Pablo Aued (candidato a intendente) dejó en evidencia lo que ocurre en el espacio Cambiemos: en las fotos se ven quienes están y quienes no están.
Acompañando a Aued, un sector del Partido Fe (llamativamente no todos, incluso se notó la ausencia de algunos concejales), dirigentes de otros espacios sin partido real que los apoye (Gonzalo Diez -UCR-, Marcela Fernández Palma -CC-), representantes gremiales con peso propio (Martín Domínguez Yelpo -UTA- y Ernesto Mancino -Federación Agraria-), en fin, nombres conocidos pero el gran ausente es el PRO local.
Ruggiero no fue
Pablo Aued y el (hasta ahora todopoderoso) Partido Fe cosechó en las últimas elecciones PASO la menor cantidad de votos en muchos años de historia de su sector político, apenas 10 mil votos.
Le siguió en esa compulsa interna, un dirigente macrista de la primera hora, que nunca renegó ni cambió su discurso según las circunstancias, lo que en estas épocas es valorable: Leonardo Ruggiero logró nada menos que 8 mil votos, apenas un poco menos que su principal contrincante. Los 8 mil votos le otorgan un margen de decisión política respetable y evidentemente algo no debe andar bien en este frente electoral local, del cual Ruggiero no quiere ser parte ni confundido con el todo. ¿Qué serà? Eso se preguntan varios por estas horas.
Tercero cómodo, el cuñado de Aued, Gonzalo Diez al frente de un sector de la UCR, con 4000 votos. Hoy, ese número de votantes radicales no está garantizado ni por asomo.
Ausencias que duelen
El apoyo que tuvo Ruggiero en las urnas no debiera pasar inadvertido: son 8 mil votos que pueden ser fatales para la viabilidad de cualquier proyecto municipalista en las urnas.
La pregonada «nueva política» y el «Cambiemos» se diluye ante la realidad: la gente está harta de alianzas electorales que duran un suspiro y que no pueden siquiera armar una lista de propuestas única. Se nota demasiado que muchos van por el cargo (o carguito), dejando atrás las ideas y hasta su propia historia.
En el mismo sentido ¿los que fueron van a terminar votando la boleta local? Permítame, estimado lector, dudarlo muy seriamente.
Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM
