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DICEN EN LOS PASILLOS… ABURREN: TODO LO INCOMODO ES «OPERACION POLITICA»

«Toda manifestación mediática es una operación política»

En estos días de campaña, se puso de moda tildar de “operación política” a toda aquella manifestación mediática que atente contra los intereses de tal o cual grupúsculo de la escena necochense. La situación ha llegado al límite del aburrimiento.
Resulta lógico pensar que cualquier manifestación contraria a las propias ideas deba ser anulada, renegada, minimizada, desvalorizada. No estamos de acuerdo con ello, pero lo comprendemos: es una actitud común del ser humano pretender negar aquello que no puede procesar o explicar.
Lo que no resulta para nada lógico son las formas bajo las cuales eso se pretende hacer: sin argumentos, sin contraejemplos, sino mediante la más cruda, insulsa y fácil descalificación. Si un periodista dice algo que nos incomoda, no es periodista.
Tildar de “operación política” a una expresión visibilizada en los medios de comunicación, cualquiera sea su formato, es dejar entrever una verdad de perogrullo, además de constituir un atentado contra la inteligencia de todos aquellos que, humildemente, nos dedicamos a estudiar, analizar y producir este tipo de fenómenos: y es que toda manifestación mediática es una operación política.
No está de más aprovechar la oportunidad para repetirlo, y nunca deberíamos cansarnos de hacerlo: no existe objetividad alguna en la comunicación. Todos comunicamos desde algún lugar, consciente o inconscientemente, y ese lugar está marcado por nuestra historia personal, social y cultural, por nuestras experiencias previas, por los significados sociales que adquirimos, en definitiva, por la ideología, que no es otra cosa que nuestro modo de ser y estar en el mundo.

Además, si entendemos a la política como una herramienta para intervenir y transformar la realidad, y reconocemos el rol de los medios de comunicación en la intervención sobre lo cotidiano, no hay forma de concebir al periodismo que no sea políticamente.
No existe la “verdad”, porque tampoco existe la “realidad” (y si existe, no podemos comprenderla en su esencia, porque siempre la miramos desde un punto de vista parcial). La verdad es siempre una construcción, responde siempre a una cierta manipulación de la realidad.
La realidad como algo independiente es inaprehensible para el ser humano. Por lo tanto, no hay medios independientes, y no está mal que así sea, siempre y cuando nos hagamos cargo y dejemos de levantar el ya oxidado discurso de la “verdad”, el “objetivismo” y “los hechos”.
Habría que sincerarse, de una vez por todas, y dejar de perpetuar esta pantomima hipócrita y paranoica de creernos siempre víctimas de las intenciones maquiavélicas de los otros. Si la manifestación mediática es siempre política, la respuesta también debería serlo, y no quedarse en la silenciosa victimización.

Quizás, sólo saliendo de la ya demostrada simplísima respuesta de la «operación política» podamos ocuparnos de los hechos que tanto decimos defender, y encontremos la manera de procesarlos y explicarlos de una manera lógica, abierta y sincera.
Las opiniones y las versiones chocan, y seguirán chocando, simple y llanamente porque son producidas por personas situadas en veredas diferentes.
Cada uno sabe en cuál de ellas está. Cuestión aparte será la de hacerse cargo de eso.

Johanna Radusky / LANUEVACOMUNA.COM



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