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DETRAS DEL CONFLICTO BANCARIO, UN ROUND OCULTO ENTRE MELCONIAN Y STURZENEGGER







Por detrás del conflicto bancario por salarios, un round oculto de la pelea entre Melconian y Sturzenegger



Lo que parecía una pelea entre un gremio duro de la CGT y el macrismo se convirtió en un tironeo en torno a dos modelos de paritarias. Mientras uno sostiene una postura más pro consumo, el otro privilegia las metas de inflación. 

El conflicto bancario generó nuevos roces al interior del equipo económico del Gobierno. Se trata de una disputa que primero dividió a las entidades privadas y ahora se trasladó hacia dentro de la banca oficial, en donde las paritarias enfrentaron al titular del Banco Nación, Carlos Melconian, y al presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger.

La Asociación Bancaria, liderada por Sergio Palazzo, y las cámaras de la actividad se reunirán este viernes a las 14 en el Ministerio de Trabajo, después de que la cartera dictara la conciliación y el gremio suspendiera de manera provisoria el paro de 48 horas iniciado el miércoles. Sin embargo, detrás de la negociación asoma una discusión de fondo: el esquema salarial de cara al 2017.

Sucede que las cámaras mayoritarias Adeba (bancos privados nacionales) y Abappra (públicos, privados y cooperativos), en cuyo directorio se encuentra Melconian, acordaron con el gremio un bono de hasta $12.000 y un adelanto hasta abril de casi el 25%. En cambio, Sturzenegger se alineó con ABA (banca extranjera), que rechaza el acuerdo y ofrece el mismo plus con una suba de solo el 4%.

Así, lo que parecía una pelea entre un gremio duro de la CGT y el macrismo se convirtió en un tironeo en torno a dos modelos de paritarias: uno, más sensible a las pretensiones gremiales -y por tanto al consumo-; y otro, subordinado a las metas de inflación definidas por el Central, tal como ocurrió en territorio bonaerense, donde los estatales aceptaron un 18% anual para el año próximo, ajustable por la inflación del INDEC.

«Melconian debe pensar que con un 18% de aumento salarial no se ganan las elecciones y Sturzenegger cree que para bajar la inflación hay que planchar la paritaria», señaló a iProfesional una fuente del Banco Central que pidió no revelar su identidad.

En la banca privada creen que el freno puesto por el extitular del Banco Ciudad apuntaría a «cerrar una oleada» eventual de otros sectores que pretendieran seguir los pasos de los bancarios, con reclamos superiores a la inflación del 17% proyectada por el BCRA para 2017. Mientras que en el sindicato lo asocian a su «excelente dependencia del endeudamiento externo».

Palazzo se encargó de remarcar las diferencias entre las espadas económicas de Cambiemos el miércoles pasado durante el paro selectivo apuntó a los bancos de capital extranjero y el BCRA, en cuya sede central la comisión interna realizó una asamblea con 600 de los 1.100 empleados que trabajan en la entidad.

En un comunicado, el sindicalista recordó que el acuerdo con las principales cámaras contó con la «intervención» del ministro Jorge Triaca, y señaló a ABA y a la autoridad monetaria como los «responsables» de bloquear dicho entendimiento, firmado por el 80% de la actividad y al que el martes -horas antes del paro anunciado- adhirió también ABE (banca especializada).

«(Las autoridades del Banco Central) se alinean con la posición rupturista de la banca extranjera, abandonando la práctica prudencial y habitual de adherir a los acuerdos adoptados por las entidades integrantes del sistema financiero y particularmente por las entidades públicas nacionales, que le corresponde como ente rector del sistema», afirmó el dirigente gremial en la gacetilla.

El posicionamiento del ente monetario sorprendió a La Bancaria, acostumbrada a que la entidad adhiriera como en los últimos años a la línea previamente definida por Abappra o Adeba. Mal que bien, durante el kirchnerismo esa dinámica le permitía al gremio cerrar un acuerdo con alguna de las principales cámaras para luego trasladarlo al resto de la actividad, incluido el BCRA.

Salta la banca (oficial)

Esta vez, sin embargo, el abroquelamiento de la banca oficial se vio sacudido con la entrada en escena de Sturzenegger en la paritaria. Su posicionamiento -en contra del adoptado por Melconian- quedó plasmado por primera vez en la reunión tirante que mantuvo La Bancaria y las cuatro cámaras del sector financiero el miércoles de la semana pasada en el Ministerio de Trabajo.
Diez minutos después de que se retirara la parte sindical, Adeba y ABE, los representantes del BCRA Carlos Ríos, Liliana Eva García y Valeria Buscaglia revelaron su apoyo explícito a la propuesta de las entidades de capitales multinacionales, tal como figura en las actas a las que tuvo acceso iProfesional.

De acuerdo con los registros oficiales, los funcionarios dejaron asentada la propuesta de un bono de fin de año no remunerativo de $8.000 (para los sueldos de hasta $25.000), $10.000 (para sueldos de entre $25.001 y $35.000) y $12.000 (para sueldos de entre 35.000 y 12.000).

Por otra parte, ofrecieron adecuar a partir del 1 de enero el piso salarial de la actividad «en la misma proporción que la ofrecida por las cámaras empresarias del sector», es decir, un 4%, que lo elevaría de $19.600 a $20.400.

El ofrecimiento excluye justamente las mejoras que el 23 de noviembre pasado habían avalado Melconian y, en un principio, Triaca, cuando Palazzo llegó a un arreglo con el titular de Adeba, Daniel Llambías, y los representantes de Abappra, cámaras en las que el titular del Nación es el vicepresidente tercero y la máxima autoridad, respectivamente.

Además del bono de fin de año y la suba del mínimo, el acuerdo suscrito contempla un bono compensatorio de hasta $7.600 en enero y un anticipo de $2.000, al que se le adiciona un 10% de acuerdo a la escala salarial, para el primer cuatrimestre y a cuenta de las paritarias de 2017.

Estos beneficios, que representan una suba cercana al 25%, fueron los que provocaron ruido primero en las entidades extranjeras y luego en el Gobierno. Así, el Ministerio de Trabajo se despegó rápidamente del entendimiento que había bendecido, con el argumento de que desborda el reclamo de un bono de fin de año. Y, finalmente, el Banco Central.

El Ejecutivo impulsó en octubre la Mesa del Diálogo, donde se consensuó una suma desde los $2.000 en el sector privado para compensar la pérdida de poder adquisitivo, pero sobre todo para desactivar las amenazas de la CGT de reabrir paritarias.

El entendimiento con los bancarios vino a complicar ese esquema, que apunta a que las próximas paritarias se guíen por la inflación futura y no la pasada, la misma fórmula que impuso María Eugenia Vidal en el reciente acuerdo con los estatales de la provincia de Buenos aires.

«El problema (con La Bancaria) no es el bono sino las paritarias porque cuando se toca ese tema se involucra a otros sectores», señalaron a este medio fuentes de Trabajo.

Por Juan Manuel Barca
I PROFESIONAL

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