La Asignación Universal por Hijo permite que “los niños y niñas accedan masivamente a los cuidados adecuados”
Un estudio comandado por la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) y la Universidad Nacional de Tres de Febrero demostró que “en sus cinco años de vigencia la Asignación Universal por Hijo ha demostrado una extraordinaria capacidad para mitigar las desigualdades que separan a los niños, niñas y adolescentes de hogares vulnerables de los hijos de trabajadores registrados”.
La investigación, dirigida por el Dr. Bernardo Kliksberg y realizada entre los meses de noviembre de 2013 y febrero de 2014, tuvo como principal objetivo la evaluación del impacto socioeconómico que tiene la Asignación Universal por Hijo sobre las familias que la perciben. Para tal fin se efectuaron un total de 1755 encuestas a receptores de la Asignación Universal por Hijo de todo el país.
En cuanto al impacto de la AUH en el acceso a una alimentación adecuada, las conclusiones de la pesquisa destacan que este nuevo sistema de seguridad social “ha permitido asegurar la alimentación para sus receptores, así como incrementar la cantidad y calidad de alimentos que reciben”.
Esto es así porque más del 80% de las familias que perciben la AUH destinan el dinero a la compra de alimentos. Asimismo, “los incrementos más sustanciales se registran en rubros prioritarios, relacionados con la alimentación básica y saludable”: un 23,7% de aumento en el consumo de proteínas, 24,6% y 26% en lácteos y leche, respectivamente, 24,2% en frutas y 24% en verduras.
El estudio también demuestra que “el acceso al ingreso provisto por la AUH no reduce la propensión a insertarse en el mercado de trabajo sino que la potencia”.
“La AUH no ha contribuido a consolidar la informalidad: las familias receptoras conservan el deseo de acceder a un empleo formal y a los beneficios que conlleva”, reza el informe preliminar.
Respecto al índice de asistencia escolar, la investigación evidencia un incremento de la inserción educativa de las poblaciones en edad correspondiente (4 a 17 años) pertenecientes a familias que reciben la AUH.
“En el nivel preescolar la asistencia se acerca a la plena cobertura”, con un 80% de niños y niñas de 4 años y un 99% de 5 años que asisten al sistema educativo. Misma situación ocurre en el nivel primario, donde el 99,8% de niños y niñas entre 6 y 12 años “se encuentran escolarizados y finalizan de manera exitosa el ciclo dentro del tiempo previsto”. En cuanto al nivel medio, la AUH contribuyó en incrementar en 8% los niveles de asistencia logrando que la tasa supere el 90%” (91,1% de asistencia de jóvenes entre 13 y 17 años).
“El incremento del capital educativo incrementa las posibilidades de mejorar las condiciones de vida. Permite una participación más plena en la sociedad, aumenta las posibilidades de acceder a un empleo de calidad y acota las probabilidades de un embarazo no deseado o de iniciar una maternidad y/o paternidad temprana”, asegura el informe.
En este sentido, indica que “gracias a la AUH se observa una reducción de 10% en el indicador de maternidad adolescente”, lo que constituye “un factor clave en la interrupción de los mecanismos de reproducción de la pobreza”.
“La AUH demuestra ser efectiva para detener la reproducción intergeneracional de la pobreza” y “habilita un incipiente proceso de movilidad ascendente entre los hogares receptores” a través del cual “los hijos superan el nivel educativo de sus padres”, confirma la pesquisa.
Sumado a esto, la investigación propone la hipótesis acerca de un “efecto empoderador de la AUH sobre las mujeres titulares al brindarle la capacidad para decidir sobre el destino del dinero recibido”.
Según las conclusiones de la investigación, “la AUH se trata de una intervención directa del Estado al corazón del problema” de la desigualdad y de esta manera es vista por “la mayoría de las titulares”, quienes “consideran que quien otorga la prestación es el Estado, contrastando con las opiniones que objetan la AUH por ser una medida clientelista”.
La Asignación Universal por Hijo permite que “los niños y niñas accedan masivamente a los cuidados adecuados y contribuye a fortalecer el derecho a la educación” y por tanto “ha demostrado una extraordinaria capacidad para mitigar las desigualdades que separan a los niños, niñas y adolescentes de hogares vulnerables de los hijos de trabajadores registrados”.
