El histórico jefe político de San Miguel, Joaquín de la Torre, se suma a la construcción de una tercera vía entre el peronismo y La Libertad Avanza. Aunque se presenta como parte de una propuesta de “centro moderado” junto a Facundo Manes y Juan Schiaretti, su trayectoria y posicionamientos reafirman un perfil ideológico firmemente anclado en la derecha dura.
El exintendente —y actual referente del conurbano norte— comparte espacio con otros nombres como Julio Zamora y Juan Zabaleta, quienes impulsan desde el AMBA la alternativa de centro que lideran el neurocientífico radical y el exgobernador cordobés.
A pesar de que su presencia en el acto de lanzamiento realizado este jueves en La Plata no estaba confirmada al momento de cerrar esta nota, todo indica que De la Torre sumará su estructura territorial al proyecto que busca instalar una opción intermedia en el polarizado mapa político nacional.
Un largo recorrido con escalas múltiples
Tres veces intendente de San Miguel y actual mentor del gobierno local a través de su delfín Jaime Méndez, De la Torre ha demostrado gran capacidad de adaptación partidaria. A lo largo de dos décadas transitó por el kirchnerismo del Frente para la Victoria, el Frente Renovador de Sergio Massa y luego se incorporó a Cambiemos, durante el mandato de María Eugenia Vidal, como ministro de Gobierno bonaerense.
Más recientemente, su apellido volvió a escena con la breve pero polémica gestión de su hermano Pablo al frente de la Secretaría de Niñez y Adolescencia en el Ministerio de Capital Humano del gobierno de Javier Milei, cargo del que fue desplazado en medio del escándalo por los alimentos almacenados sin distribución.
A pesar de estos giros políticos, su perfil ideológico no ha tenido sobresaltos: es identificado como un referente de la línea más conservadora del espectro político, tanto en lo económico como en lo cultural.
Entre el Opus Dei y la política
Miembro del Opus Dei —organización que cuenta con una de sus casas más influyentes en San Miguel, actualmente investigada por la Justicia por denuncias de trata laboral, a partir de una investigación de la periodista Paula Bistagnino—, De la Torre convirtió su distrito en un bastión contra el aborto legal y la Educación Sexual Integral. Durante su frustrada precandidatura a la gobernación en 2022, promovía el “Modelo San Miguel” como ejemplo de gestión de mano dura.
Más allá de sus actuales alianzas, su discurso no ha moderado su tono. En redes sociales, mantiene un lenguaje afín a las nuevas derechas globales, cuestionando el aborto, la educación sexual y al «progresismo», al que responsabiliza de los principales males del país.
Un centro cada vez más escorado
En uno de sus últimos posteos, sostuvo: “Las políticas de control de la natalidad buscaron destruir a las familias y a nuestro país”, y llamó a “cuidar a las madres embarazadas y defender al niño por nacer”. El 25 de marzo, conmemoró el “Día del Niño por Nacer” utilizando una de las cifras más sensibles de la memoria argentina: “Ya fueron más de 30.000 y seguro todos son inocentes”, escribió, equiparando el número con el de los desaparecidos por la dictadura.
Días antes, tras el crimen de la niña Kim Gómez en La Plata, culpó directamente al “progresismo” y al gobernador Axel Kicillof. Para De la Torre, el «progresismo» es uno de los grandes responsables de la inseguridad y el desorden social.
También ha celebrado públicamente al presidente Milei y al expresidente Donald Trump. En enero festejó el regreso de Trump a la Casa Blanca y cuestionó las políticas sanitarias con un mensaje alineado con el discurso antivacunas y negacionista.
En diciembre, participó de un homenaje al filósofo católico Carlos Sacheri, asesinado por el ERP en 1974. El acto también contó con figuras como el exmilitar Juan José Gómez Centurión y el excoronel Andrés Fernández Cendoya, quienes expresaron discursos de reivindicación a represores condenados.
¿Centro o fachada?
La participación de De la Torre en una propuesta que se presenta como “centro moderado” deja al descubierto las tensiones internas de ese espacio: ¿cuánto puede contener una avenida del medio que incorpora un carril de ultraderecha sin cambiar de dirección?
Con una figura que “morirá con las botas puestas”, como él mismo deja entrever, la pregunta ya no es si hay lugar en el centro político argentino, sino si ese centro sigue siendo reconocible como tal.
La Nueva Comuna