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¿COMO SE OCULTO TANTO TIEMPO EL REPRESOR MIGUEL CONDE EN NECOCHEA?



La dictadura entre nosotros



«¿Qué pasó? ¿Por qué se lo llevan?». La sorpresa de los vecinos fue mayúscula en la tarde-noche del martes 23 de abril: una comitiva de uniformados de la Federal se llevaba esposado al anciano administrador del edificio. Todos quedaron estupefactos con la respuesta lacónica de los efectivos policiales: «Es por una causa de delitos de lesa humanidad».
En ocasiones, el pasado vuelve y desgarra el presente, con su carga de preguntas que desmoronan todas las certezas. Un represor vivió muchos años oculto entre todos nosotros, los necochenses, y nadie lo identificó ¿o nadie quiso identificarlo?. La sangrienta dictadura militar fue posible porque tuvo apoyos desde dentro de la sociedad. La complicidad de los civiles permitió el genocidio de miles de ciudadanos argentinos. Pero la complicidad de los civiles también permite aún hoy la impunidad de los asesinos. Y eso duele porque sigue ocurriendo. 
Miguel Angel Conde vivió los últimos ocho años en el 15º piso frente al mar, en el edificio «Ciudad Marítima», sobre la avenida 2 casi 79 de la Villa Balnearia de Necochea. Los días de Conde trascurrían con una apacible rutina de jubilado que incluía el obligado baño en el mar aún en días fríos, mucho tenis en el club local e intensa vida social. También tenía un trabajo a su medida: era hasta ayer administrador del edificio en que vivía merced a sus buenos modos y buenos contactos.
La pregunta se torna asfixiante: ¿Cómo puede un torturador de la ESMA, jubilado del Ejército, ex miembro del Batallón de Inteligencia 601, ex miembro de los nefastos Grupos de Tareas, secuestrador, extorsionador, apropiador de bienes ajenos (de todo eso se lo acusa) vivir entre los necochenses sin que nadie sepa de su pasado?.  Es posible, así ocurrió.


Qué dijeron los vecinos
Para ingresar al «Ciudad Marítima» es necesario franquear dos porteros eléctricos, cámaras de vigilancia y casilla de vigilancia por la que nadie puede pasar sin ser debidamente identificado, detalles poco comunes en la zona.
LANUEVACOMUNA.COM estuvo el día después de la detención en la zona y consultó por él a los vecinos y hasta a su familia. «Era un tipo muy correcto, formal, por ahí un poco soberbio pero jamás dio un indicio de que fuera militar o algo parecido» dijo uno de los vecinos. «Todavía no lo puedo creer, él siempre era muy atento y simple, no tenía auto, se manejaba en remise o taxi, usaba mucha ropa deportiva porque hacía deportes» contó otro. Pero uno de los vecinos recordó en el momento de la entrevista un detalle fatal: «ahora que recuerdo, sabía mucho de armas, en alguna ocasión mencionaba detalles que sólo saben los conocedores». También recordaron que Conde sabía dar algunos consejos sobre seguridad en el edificio en el que vivía y trabajaba.


«No puedo decirle más nada…»
Según se pudo averiguar, el 15º C es un departamento de su propiedad. No sería el único inmueble a su nombre, ya que tendría propiedades en la vecina ciudad de Quequén y en Buenos Aires. 
En el primer piso del edificio vive su hija, María José Conde. Precisamente, LANUEVACOMUNA.COM intentó entrevistarla pero con actitud desafiante la mujer atinó a decir «no puedo dar informaciones si no lo autorizan los abogados». «¿Los abogados son de Necochea? ¿Podría decirme sus nombres?». «No son de acá, son de Buenos Aires». Antes de irse confirmó que su padre se encontraba bien de salud y que ya había sido trasladado al Juzgado Federal capitalino. «¿Su padre es jubilado de alguna fuerza armada o de seguridad?». «Si, es jubilado, pero discúlpeme, no puedo decirle más nada, me están esperando». Y se fue dejando en el ambiente la sensación de que el que calla, otorga.
¿Nadie sabía de su pasado?
Conde (o Cortez, o Calama según relatan los sobrevivientes de la ESMA) mencionó a varias personas que habría vivido más de 15 años en Brasil, incluso mostró fotografías del lugar. Allí habría trabajado en un campo y en el área de seguridad y según cuentan los memoriosos, alguna vez mencionó a una mujer con la que estuvo en pareja en el vecino país.
¿Cómo logró ocultar su pasado? Fue miembro de Inteligencia, sabía hacerlo. También supo encontrar las personas indicadas que podrían darle una mano para vivir casi en las sombras, sin un ayer a la vista. Con un sueldo de cinco mil pesos mensuales, el ex-torturador de la ESMA fue empleado todos estos últimos años de la Administración del edificio: el estudio contable de Teodoro Di Rocco, «Luchi» para los amigos. 
Di Rocco es un contador y próspero comerciante local, al que muchos recuerdan con alguna intervención en la política de Necochea: fue candidato a intendente en el 2003 por el Partido Popular por la Reconstrucción, el partido del carapintada Mohamed Alí Seineldín. 
¿Nadie sabía de su pasado?. 

Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM

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