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LA ERA MILEI

Atemorizado por la suba del dólar, el Gobierno recurre a ventas del Tesoro

La segunda caída del plan Milei-Caputo

En marzo, la gestión de Javier Milei había resignado su programa económico en manos del FMI. Este martes se produjo lo que muchos describen como su “segunda muerte”: la Casa Rosada decidió romper el esquema de flotación administrada para intervenir en el mercado cambiario a través del Tesoro, en un intento de frenar la corrida antes de las elecciones. Para proteger políticamente a Luis Caputo, artífice de la medida, fue Pablo Quirno quien salió a hacer el anuncio oficial. El mercado reaccionó con desconfianza: el Riesgo País trepó a 920 puntos.

Hace apenas un mes, en una transmisión en Neura, Milei y su equipo económico habían proclamado que “el dólar flota” y rechazado cualquier tipo de intervención.

En la primera etapa, la falta de divisas llevó al Gobierno a pactar con el FMI a cambio de un préstamo multimillonario. Ahora, la imposibilidad de acumular reservas terminó anticipando una medida que se esperaba para después de octubre: la intervención directa. Con ella, el Ejecutivo admite no sólo que el dólar no se autorregula, sino que el techo pactado en 1400 pesos quedó perforado y con tendencia a ser superado. El Tesoro tiene disponibles unos 1500 millones de dólares, pero el ritmo de ventas —más de 100 millones diarios— vuelve a mostrar lo limitado del margen de maniobra.

En ambas ocasiones, la respuesta fue un manotazo de ahogado para intentar evitar que la divisa se dispare y retroalimente la inflación. El resultado inmediato: el dólar retrocedió apenas 10 pesos, las bolsas se desplomaron y el Riesgo País se disparó. La incertidumbre crece, y en Hacienda reconocen que el cronograma de vencimientos de 2026 es un problema que preocupa a los bonistas.

Cuidar a “Toto”

La medida fue tan traumática que Caputo, cerebro de la estrategia, no apareció en la foto. En su lugar, Quirno publicó en X: “El Tesoro Nacional anuncia que a partir del día de la fecha participará en el mercado libre de cambios con el fin de contribuir a su liquidez y normal funcionamiento”. El mensaje contrastó con la operación comunicacional previa, cuando se intentó justificar ventas del Tesoro como un pago aislado de una provincia.

Milei ordenó preservar a “Toto” del desgaste político. Quirno, además de ser secretario de Finanzas, es el encargado de dialogar con el FMI y dar explicaciones sobre el quiebre del esquema pactado. Desde Hacienda deslizan que en conversaciones informales se habló de “intervención en circunstancias excepcionales”, pero el texto del acuerdo con el Fondo no lo habilita: allí se establece la flotación entre límites preacordados y se aclara que no habrá ventas de divisas dentro de la banda. Consultado por este diario, el FMI no respondió.

Caputo también se borró de la cena de la Universidad Di Tella, donde el tema dominante fueron las coimas. En su lugar asistieron José Luis Daza y el titular del BCRA, Santiago Bausili. Este último fue quien insistió meses atrás en comprar reservas cuando el dólar estaba cerca del piso de la banda, advertencia que ahora se recuerda con amargura. La desesperada intervención trae ecos de 2018, cuando Marcos Peña forzó la política monetaria de Federico Sturzenegger. “Houston, we have a problem”, lanzó el exviceministro Gabriel Rubinstein. Carlos Melconian, por su parte, sugirió a sus clientes volver a imponer controles de capitales.

100 millones en un día

El martes, el Gobierno reconoció ventas por más de 100 millones de dólares, con un impacto mínimo en la cotización (de 1385 a 1375 pesos). Aunque la operación se ejecutó a través del BCRA, fue “a cuenta y orden del Tesoro”. Una marcha atrás contundente frente a los festejos en Neura, cuando se celebraba —en tono burlón— que “el dólar flotaaaaa”.

En menos de dos años, el Ejecutivo pasó de prometer dolarización plena a implementar un esquema de parches: blanqueo de 20 mil millones, préstamos del FMI y organismos multilaterales, liquidaciones extraordinarias del agro, futuros, tasas récord, restricciones bancarias y, ahora, ventas del Tesoro. Un “plan platita” disfrazado, cuyo objetivo inmediato es calmar al mercado y garantizar salida a quienes apostaron al carry trade.

JP Morgan marcó el Riesgo País en 920 puntos, acercando a la Argentina a niveles de países con mayor fragilidad crediticia. La tensión con el banco crece: Caputo discutió las evaluaciones en su propia oficina con directivos de la entidad, entre ellos Facundo Gómez Minujin. La relación con Wall Street se deteriora y los errores de política amplifican el malestar dentro del propio Gobierno.

En Balcarce 50 ya circulan rumores sobre cambios en Hacienda después de octubre. Mientras tanto, altos funcionarios admiten que la cartera se transformó en “un quirófano a cielo abierto”, en plena crisis económica y política del gobierno libertario.

Con información de Página 12

Publicado en lanuevacomuna.com

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