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Asesinato de Fernando Báez Sosa: zapatillas para bailar y para matar

¿Qué pasa con la música?

En un primer momento, los rugbiers y Fernando estaban en un punto de partida homogéneo. Quizás dentro de Le Brique alguna cumbia los hizo tirar unos pasos o quizás, en pleno show de Neo Pistea, a sus oídos llegó y los hizo bailar la siguiente estrofa del remix de C90 que, por aquellas épocas, el artista tocaba en todos los escenarios:

Paso con la moto, pero agarra la cartera

Señora, yo no robo, me explota la billetera

Yo vengo de barrio, por eso es que tengo tierra

Pero nos hicimo’ grande’ y nos pegamos como sea

En este tema que, intuyo, sonó aquella noche, Neo relata una escena de microracismo* que vivió en carne propia. Una arista de lo mismo que viviría Fernando momentos después, pero a él le tocaría la dimensión más horrenda de esta problemática social. La cercanía de estos dos fenómenos puede llevar a preguntarnos: ¿qué pasa con la música? ¿Logra sobrepasar el racismo? ¿Qué ocurre con lxs racistas que la gozan?

La música se siente y el sentir es universal. No hay nada que sustituya lo que el “paso turro” vino a expresar; o el RKT, del mismo origen, que se baila actualmente en todos los ámbitos sociales. Ofrecen un lenguaje, hacen texto el contexto juvenil: jarana, felicidad, sensualidad y gedencia. Podemos pensar que, por su potencia expresiva, identifica o le es útil a toda la juventud, pero en algunas personas se superponen, triste y extrañamente, el goce y el racismo.

Al salir del boliche, se restauran las particularidades (antes fundidas en el disfrute univesal) y “negro de mierda” impulsa un asesinato de participación colectiva. Las zapatillas manchadas con sangre de Thomsen, uno de los rugbiers, es la imagen bisagra: esas mismas que habría deslizado por la pista de Le Brique, bajo ritmos que pudiera haber calificado como de negros, eran utilizadas para matar a un “negro de mierda”.

Esta contradicción es producto del racismo. Hay que demoler la antesala “negro de mierda” que lleva a una violencia desmedida y, paradójicamente, no permite medir las contribuciones artístico-culturales de una parte de nuestro pueblo. Que convierte en trofeos (que buscan llevarse los cuerpos blancos) a los sujetos racializados, y no deja ver los trofeos que esos cuerpos pueden levantar para sí y para el resto de la sociedad.

* Todo este artículo fue fuertemente inspirado por el libro Marrones escriben del Colectivo Identidad Marrón (@identidadmarron). Recomiendo leerlo para comprender el racismo en Argentina desde la óptica de las víctimas. El concepto microracismo es explicado y ejemplificado por Sandra Condori Mamani (p. 97-100) en el libro impreso.

En la versión digital también se encuentra su definición en una entrada del Glosario. Se puede descargar gratuitamente en el siguiente enlace

Agencia Paco Urondo

Publicado en lanuevacomuna.com

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