«Entendemos la situación compleja pero no se puede castigar al caballo más noble, que es el trabajador»
Mediante una entrevista con el programa «Quedate en el medio» (Radio Maestra 97.3), el actual referente de la CGT local y titular del Sindicato de Empleados de Comercio se refirió al debate en torno al impuesto a las ganancias: aseguró que éste constituye «un impuesto al trabajo» y que debe «tener una tendencia a erradicarse», en un marco en el que el salario de los trabajadores ha sufrido una fuerte pérdida del poder adquisitivo debido a la inflación.
En este marco, Arriaga calificó al impuesto a las ganancias como «un impuesto al trabajo» y remarcó que desde la CGT de Necochea y Quequén consideran que «ni trabajadores activos ni pasivos deberían tributarlo».
«Nosotros consideramos que el impuesto a las ganancias es un impuesto regresivo, una irracionalidad desde todo punto de vista», manifestó el titular del Sindicato de Empleados de Comercio, argumentando que si bien desde el ámbito gremial comprenden que «este año ha sido complejo», consideran que no se puede «castigar al caballo más noble, que es el trabajador».
«El trabajador es el que mueve la economía del país. Entendemos que hay una situación económica que es compleja, con una inflación galopante, pero el impuesto a las ganancias tiene que tener una tendencia a erradicarse», apuntó.
En este sentido, Arriaga lanzó críticas al gobierno nacional, el cual afirmó, en campaña electoral, la eliminación del mencionado impuesto, pero luego no cumplió. Asimismo, destacó que «se han erradicado las retenciones al agro», favoreciendo a los sectores más concentrados, mientras al trabajador le descuentan ganancias de un salario que ha perdido su poder adquisitivo en el último año gracias a la inflación.
Al respecto, Arriaga detalló que el impacto de la situación económica en el rubro del comercio no ha implicado la pérdida de puestos de trabajo pero sí la del poder adquisitivo del salario: «a mayoría de los empleadores han mantenido la planta pero la inflación ha sido tan grande que se ha perdido el poder adquisitivo del salario», subrayó.
Además, explicó que si bien «hay sectores que han podido sostenerse», tales como el de los alimentos, otros vinculados a la producción de «bienes prescindibles no han tenido prácticamente movimiento durante el 2016».
por Johanna Radusky
