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Apagón histórico en AMBA: de Campana a Recoleta, miles de usuarios sin suministro eléctrico

Una subestación de Edenor quedó fuera de servicio y provocó un apagón de gran magnitud que dejó sin luz a amplias zonas de la Ciudad de Buenos Aires y a varios municipios bonaerenses. El corte expuso, una vez más, la ausencia de la obra de transporte eléctrico del AMBA que ya estaba financiada y lista para ejecutarse.

El apagón afectó a más de media ciudad y se convirtió en el segundo evento de estas características en apenas dos semanas. No se trató de un hecho aislado. La interrupción del servicio está directamente vinculada a la decisión del gobierno de Javier Milei de frenar los proyectos de infraestructura destinados a aliviar la saturación del sistema de alta tensión, el principal cuello de botella que origina estos cortes. Al asumir, la actual gestión heredó el proyecto con la financiación china ya cerrada por 790 millones de dólares para el primer tramo y con los trabajos en condiciones de comenzar.

La falla fue tan extensa que incluso dejó fuera de funcionamiento la página del ENRE, el organismo encargado de controlar el servicio eléctrico. A diferencia del apagón del 31 de diciembre, que impactó únicamente sobre usuarios de Edesur, esta vez el corte alcanzó también a clientes de Edenor.

Barrios porteños como Palermo, Colegiales, Las Cañitas, Almagro, Devoto y Flores quedaron a oscuras en medio de una jornada sofocante, con temperaturas que rondaron los 36 grados. El origen del problema fue la caída de cuatro líneas de alta tensión que alimentan la subestación Morón de Edenor.

El trasfondo del colapso sigue siendo la falta de inversión, en especial en el segmento de transporte eléctrico, pese a los fuertes aumentos tarifarios autorizados por el gobierno nacional. La administración de Milei dejó en suspenso los proyectos AMBA I y AMBA II, ambos con financiamiento chino asegurado.

El acuerdo estaba firmado y el crédito disponible, pero fue congelado por razones geopolíticas. En lugar de avanzar con esa inversión estructural, el Ejecutivo optó meses atrás por una contratación de urgencia para la provisión de grandes baterías, luego de que los técnicos advirtieran que la red no resistiría la demanda del verano.

Sin embargo, esas “pilas gigantes” recién podrían aportar 677 MW al sistema eléctrico en el verano de 2027. La decisión se tomó en septiembre de 2025, cuando ya se acercaba una temporada estival con líneas de transmisión operando al límite.

Además del problema de los plazos, la solución elegida implica un costo muy superior. La energía proveniente de esas baterías más que duplicará el valor promedio del sistema: pasará de unos 70 dólares por megavatio a más de 150. Esto deja en evidencia que el recorte en infraestructura impulsado por Milei y Caputo no solo impacta en la vida cotidiana de la población, sino que también resulta ineficiente desde el punto de vista económico.

Según lo informado en una resolución del ENRE, desde enero el costo de distribución de Edenor aumentó un 2,31% respecto de diciembre, mientras que en el caso de Edesur la suba fue del 2,24%. A ese ajuste se suma el incremento del precio mayorista de la energía: el PEE registró un aumento del 3,88%, lo que anticipa un impacto aún mayor en las facturas de los usuarios.

Con información de La Política Online

Publicado en lanuevacomuna.com

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