Qué esconde el noviazgo de Binner
María Soledad Delgado fue designada por Bonfatti como delegada del gobierno santafesino con amplias atribuciones.
La trascendencia a nivel nacional de la relación de Hermes Binner con la politóloga María Soledad Delgado, publicada por el diario La Nación, dejó al descubierto los beneficios que usufructúa la joven de 36 años.
En agosto pasado, a través del decreto 2839, firmado por el gobernador Antonio Bonfatti y el ministro de Gobierno Rubén Galassi (ver galería de imágenes), se otorgó a la licenciada el “Poder General de Administración (…) con el objeto de posibilitar que en representación del mismo, lleve adelante todo tipo de tramitaciones y gestiones administrativas por ante las autoridades locales, provinciales y nacionales con asiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pudiendo suscribir toda la documentación que le fuere requerida en el marco de las referidas gestiones”, según indica el documento.
Las facultades que goza Delgado como representante del gobierno santafesino ante organismos oficiales en Buenos Aires fue interpretada, desde la oposición, como la concesión de poderes extraordinarios a una funcionaria sin peso político.
“Es un cargo sumamente importante, pero para ello es fundamental que quien lo ocupe sea idóneo”, afirmó a LPO el concejal Héctor Cavallero, quien estuvo al frente de la función durante cuatro años durante el gobierno de Jorge Obeid.
“El cargo es una delegación del gobierno de la provincia en Buenos Aires. Desde allí uno puede entablar relaciones directas con el gobierno nacional, los distintos ministerios, gestionar créditos internacionales con el BID, el Banco Mundial y hasta con gobiernos extranjeros y sus embajadas”, ilustró Cavallero sobre la importancia del cargo.
“Yo conseguí cualquier cantidad de guita para obras en nuestra provincia” recordó el actual edil sobre su gestión en la Delegación. “Plata para la obra de la Picasa, de Melincué, muchas obras hídricas y también en materia de salud. Gestionamos convenios con el Garraham y la Fundación Favaloro y los santafesinos viajaban a Buenos Aires para operaciones de alta complejidad sin pagar un centavo”
A su vez, Cavallero trajo a la memoria que durante sus cuatro años al frente, logró reubicar la Casa de Santa Fe, que estaba en un edificio alejado del centro porteño a la avenida 25 de Mayo “a una cuadra y media de la Casa Rosada”.
“Reciclamos el edificio del Banco Provincial de Santa Fe y allí mudamos la Casa” afirmó Cavallero quien se jactó de otorgarle mayor envergadura política al cargo y aclaró, “ser delegado es un lugar político de muchísima responsabilidad, no sólo es la dirección de la Casa de Santa Fe que tiene su propias autoridades, es un cargo fundamentalmente, de gran peso político, si se lo usa bien”.
Según el dirigente del Partido del Progreso Social, quien transitó gran parte de su carrera política en el Partido Socialista Popular (como se lo denominaba entonces), afirmó que desde la gestión de Binner, ese lugar fue desestimado.
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