Luego de un encuentro que finalizó sin consensos entre representantes de Washington, Copenhague y Nuuk, el gobierno danés confirmó este miércoles un refuerzo de la presencia militar y de las maniobras en Groenlandia, en coordinación con sus socios de la OTAN. La decisión se produce en medio de una escalada de tensiones con Estados Unidos, tras las reiteradas amenazas del presidente Donald Trump de avanzar sobre el control del territorio autónomo.
Desde el Ministerio de Defensa danés explicaron que “el objetivo es entrenarse en la capacidad para operar en las condiciones especiales del Ártico y reforzar la huella de la Alianza en la región, en beneficio tanto de la seguridad europea como transatlántica”. El comunicado precisa que se incrementará la presencia de aviones, buques y efectivos en y alrededor de la isla, junto con fuerzas de países aliados.
Entre las acciones previstas para este año se incluyen la protección de infraestructuras críticas, el apoyo a las autoridades civiles —incluida la policía—, la recepción de tropas aliadas, el despliegue de cazas y distintas tareas navales. El ministerio señaló además que “el Comando Ártico informará de forma continua a los groenlandeses sobre las actividades y mantendrá un diálogo estrecho con las autoridades y actores relevantes de Groenlandia”, y recordó que el verano pasado ya se había reforzado la presencia militar con ejercicios conjuntos junto a Francia, Noruega, Suecia y Alemania.

“La seguridad en el Ártico tiene un significado fundamental para el Reino de Dinamarca y nuestros aliados, y por eso es necesario fortalecer aún más nuestra capacidad de operar en la región junto a ellos”, afirmó el ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen. El funcionario adelantó que en las próximas semanas Dinamarca y sus socios árticos y europeos definirán de qué manera concreta se materializará el aumento de tropas y de actividad militar.
Horas antes, la televisión pública DR había informado sobre el envío de un destacamento avanzado a Groenlandia para preparar la llegada de más efectivos. Según el canal, un avión del Ejército danés aterrizó el lunes por la noche en el aeropuerto de Nuuk, la capital del territorio.
En el último año, Dinamarca destinó unos 42.000 millones de coronas danesas (alrededor de 6.000 millones de euros) para reforzar de manera directa la defensa de Groenlandia, con inversiones en barcos, satélites y drones. Poulsen reiteró que Copenhague está dispuesta a ampliar su presencia militar en el Ártico, pese a las acusaciones de Estados Unidos sobre un supuesto descuido frente a la presencia de buques rusos y chinos, aun cuando Washington redujo su propia presencia en la isla, donde mantiene una base al norte.
Los gobiernos de Suecia, Noruega, Alemania y Francia confirmaron que se sumaron a la iniciativa de enviar tropas en el marco de la denominada “Operación Resistencia Ártica”.
Sin acuerdo
En paralelo, Dinamarca anunció la creación de un grupo de trabajo conjunto con Estados Unidos para abordar las diferencias sobre el futuro de Groenlandia. La decisión se conoció tras la reunión entre los cancilleres de Dinamarca y Groenlandia y el vicepresidente estadounidense, JD Vance, que no logró modificar la postura de Washington. “Hemos decidido formar un grupo de trabajo de alto nivel para explorar si podemos encontrar un camino común a seguir”, declaró el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, en una conferencia de prensa junto a su par groenlandesa, Vivian Motzfeldt.
Rasmussen explicó que el grupo se reunirá por primera vez en las próximas semanas y que buscará atender las preocupaciones de seguridad de Estados Unidos, respetando al mismo tiempo los límites de Dinamarca. El encuentro con Vance y con el secretario de Estado, Marco Rubio, se realizó en el Edificio Ejecutivo Eisenhower de la Casa Blanca, en un contexto de fuertes presiones del presidente Trump para adquirir la isla por razones de seguridad nacional. El canciller danés calificó la reunión como “una discusión franca pero también constructiva”, aunque reconoció que no hubo cambios en la posición estadounidense.
Dinamarca, insistió Rasmussen, considera que la seguridad de Groenlandia puede garantizarse dentro del marco actual y calificó de “totalmente inaceptable” cualquier iniciativa que no respete la integridad territorial danesa y el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés. “Seguimos teniendo discrepancias fundamentales, pero también estamos de acuerdo en estar en desacuerdo”, resumió.
Motzfeldt sostuvo una postura similar y subrayó la importancia de reafirmar que Dinamarca y Groenlandia son aliados de Estados Unidos, al tiempo que llamó a encontrar un “equilibrio justo” en la relación. En la misma línea, el vicepresidente groenlandés, Múte B. Egede, instó a la población a mantenerse unida frente a las amenazas de Trump. “Tenemos una población pequeña y, con la presión que hay sobre nosotros, es completamente necesario cuidarnos entre nosotros. Tenemos que darnos fuerza para conservar Groenlandia”, afirmó.
Las amenazas de Trump
Donald Trump volvió a insistir en que, bajo control estadounidense, Groenlandia haría a la OTAN “mucho más formidable y eficaz”, y sostuvo que “cualquier cosa menos que eso es inaceptable”. “Estados Unidos necesita Groenlandia para su seguridad nacional. Es vital para la ‘Cúpula Dorada’ que estamos construyendo”, escribió en su red Truth Social, en alusión a su proyecto de un sistema de defensa antimisiles desde el espacio.
Expertos en derechos humanos de Naciones Unidas manifestaron su alarma por esas declaraciones. “Estos comentarios evocan un colonialismo que la comunidad internacional ha rechazado desde hace mucho tiempo”, señalaron en un comunicado conjunto, y advirtieron que la retórica del mandatario “suscita una profunda preocupación sobre el mantenimiento de un orden internacional democrático y equitativo, basado en el respeto de la dignidad humana y de los derechos fundamentales conforme a la Carta de las Naciones Unidas”.
También alertaron sobre un patrón de agresiones militares, el uso de aranceles como herramienta de presión y una diplomacia coercitiva. “Si se toleran, estas acciones normalizarían la ilegalidad en las relaciones internacionales y podrían socavar de forma fatal e irreversible el orden mundial”, concluyeron.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com