El Gobierno avanza con una reconfiguración total del esquema de subsidios a la energía que deja atrás la segmentación vigente y divide a los usuarios en dos categorías amplias: subsidiados y no subsidiados. Los hogares cuyos ingresos no superen el equivalente a tres canastas básicas recibirán una cobertura del 50 por ciento de sus facturas, aunque ese beneficio podrá perderse según el nivel de consumo.
El rediseño tarifario, que comenzará a aplicarse y se consolidará en 2026, implicará un impacto directo sobre los ingresos del conjunto de la población. La segmentación por niveles y la tarifa social quedan descartadas; en su lugar, se introduce un criterio estrictamente asociado al gasto energético, con umbrales que pueden dejar a las familias sin apoyo estatal de un mes al otro.
La medida responde a las condiciones que el Fondo Monetario Internacional (FMI) le marcó al Gobierno de Javier Milei para cumplir con los compromisos fiscales del acuerdo firmado antes de los comicios legislativos. Entre esas condiciones figuran la poda de subsidios y la liberalización del mercado energético.
Aunque la normativa aún no fue publicada, el Ejecutivo dejó trascender que se eliminará la estructura que clasificaba a los usuarios entre ingresos altos (N1), medios (N2) y bajos (N3).
También quedarán sin efecto la Tarifa Social para viviendas con gas natural y el Programa Hogar, que asistía a los hogares vulnerables en la compra de garrafas.
¿Cómo funcionará el nuevo esquema?
– Dos universos: hogares subsidiados y hogares sin subsidio.
– Estarán incluidos como subsidiados aquellos con ingresos inferiores a tres canastas básicas mensuales (actualmente, 3.641.397 pesos).
– El apoyo estatal cubrirá hasta el 50 por ciento de la factura y quedará condicionado por topes de consumo.
– Los beneficiarios no podrán tener propiedades adicionales ni embarcaciones.
Electricidad
– Podrán acceder quienes consuman hasta 150 kilowatts en otoño y primavera, y hasta 300 kilowatts en invierno y verano.
– Si superan esos topes, perderán el subsidio y pasarán a pagar tarifa plena.
– Trampa I: los límites establecidos están muy cerca de las necesidades reales de un hogar promedio, dada la mayor dependencia de artefactos eléctricos. El riesgo de perder el beneficio mes a mes es alto.
Gas
– El subsidio se aplicará solo entre abril y septiembre, el período de mayor uso.
– Los hogares sin red de gas natural recibirán asistencia mediante Mercado Pago para comprar garrafas o gas propano, trámite mediante.
– Esa ayuda equivale a menos de media garrafa mensual, inferior a lo que proveía el Programa Hogar.
– Trampa II: los subsidios de electricidad y gas se reducirán progresivamente hasta desaparecer en diciembre de 2026, lo que garantiza un incremento sostenido del costo de vida.
La Secretaría de Energía justifica la eliminación del sistema vigente apelando al argumento habitual del Gobierno para cualquier recorte: que la segmentación presentaba “irregularidades”, beneficiarios que no cumplían los requisitos, e incluso registros de titulares fallecidos.
El objetivo oficial es continuar achicando el gasto fiscal. El FMI ya había requerido que el costo de los subsidios energéticos converja hacia el 0,5 por ciento del PBI —o menos— para el próximo año, posición expresada en un informe técnico difundido a comienzos de este año.
Las modificaciones serán tratadas en audiencias públicas que se realizarán en las próximas semanas, instancia formal en la que el Gobierno afirma que escuchará las objeciones, aunque históricamente no ha dado lugar a cambios sustantivos.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com