La jugada judicial de Adrián Spagnuolo para intentar cerrar la investigación reavivó las tensiones dentro de La Libertad Avanza (LLA). El exfuncionario, acusado de pedir coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), aseguró que los audios en los que se lo escucha hablar de “el 3% para Karina” son falsos y fueron creados con inteligencia artificial. Sin embargo, el material original podría salir a la luz y exponer a otros libertarios.
Fuentes judiciales confirmaron que la Cámara Federal definirá en las próximas semanas si los audios vulneraron la intimidad de Spagnuolo, como sostiene su defensa, o si pueden ser usados como prueba en la causa. Si se autorizan las pericias sobre los archivos completos, aparecerían también las voces de los interlocutores del exfuncionario, lo que podría revelar una trama interna que llega al corazón del oficialismo.
Spagnuolo incorporó a su defensa al mediático abogado Mauricio D’Alessandro, quien argumenta que los audios fueron “editados”, pero no niega su contenido. La versión de que la voz fue clonada resulta insostenible: el propio Javier Milei lo echó del gobierno por considerar que era él quien hablaba; el periodista Fernando Cerimedo declaró que el exfuncionario le había contado lo mismo en persona; y la denuncia inicial de Gregorio Dalbón ya se apoyaba en quejas de Spagnuolo sobre las maniobras con medicamentos y sobre el poder del clan Menem en Discapacidad.
El fiscal Franco Picardi rechazó el pedido de nulidad presentado por las defensas, recordando que “la intimidad de un funcionario público no puede prevalecer sobre el interés social frente a presuntos hechos de corrupción”. Poder Ciudadano, querellante en la causa, sostuvo que los audios fueron grabados en un ámbito público. El juez Sebastián Casanello también desestimó los planteos y el expediente sigue su curso.
El caso involucra también a los empresarios Jonathan y Emmanuel Kovalivker, dueños de la droguería Suizo Argentina, quienes están bajo investigación por posibles sobornos en la compra de medicamentos. La empresa se negó a entregar correos corporativos y el juez debió ordenar el secuestro de los servidores. Jonathan Kovalivker incluso se fugó durante varios días antes de presentarse con un teléfono reseteado y miles de dólares sin declarar.
El trasfondo político agrava el escándalo: Spagnuolo fue parte del equipo de confianza de Karina Milei y solía decir que ella y los Menem “se llevaban el 3%” de cada compra. La interna libertaria se intensifica entre las facciones “de los cielos” y el grupo Karina-Lule-Menem, una disputa que explica en parte la filtración de los audios.
Mientras tanto, el gobierno busca frenar el avance de la causa con estrategias procesales. La defensa insiste en que los audios son ilegales y en que ya hubo una causa previa archivada por el fiscal Carlos Rívolo. Pero el fiscal Picardi y el juez Casanello aseguran que no hubo cosa juzgada y que las nuevas pruebas justifican seguir investigando.
La tensión crece en el entorno presidencial ante la posibilidad de que se filtren los audios originales, con todas las voces identificables. Si eso ocurre, podría confirmarse que las denuncias de coimas no fueron solo el delirio de un funcionario desbordado, sino la punta de un entramado de corrupción dentro del oficialismo libertario.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com