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LA ERA MILEI

Lejos de la estabilidad macroeconómica, se acelera la inflación y cae la recaudación

El Gobierno sigue sin poder exhibir señales concretas de normalización macroeconómica. La recaudación cayó, la inflación se aceleró, el dólar mantiene una tendencia alcista, las tasas de interés oscilan entre valores negativos y extraordinarios, y el superávit fiscal se sostiene sobre mecanismos de contabilidad creativa.

Los dos datos difundidos esta semana —la recaudación oficial y la estimación privada de inflación— encendieron una señal de alarma sobre la capacidad del Gobierno de encaminar la economía, pese a los discursos oficiales. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó una caída interanual de 3,3% en los ingresos de octubre, lo que exigirá un mayor esfuerzo para sostener el superávit fiscal primario, que hasta septiembre representó 1,3% del PIB.

En paralelo, la inflación volvió a acelerarse: según el consenso de las consultoras privadas, se ubicó en torno del 2,4% mensual. El piso de 1,5% alcanzado en mayo quedó atrás, y la tendencia ascendente se mantiene, con perspectivas de que noviembre repita ese nivel. La combinación de menor recaudación e inflación en alza genera preocupación entre analistas y operadores financieros, que dudan de la sostenibilidad del ajuste fiscal frente a la presión del Congreso por mayores gastos.

Tras las elecciones legislativas, el Gobierno logró mejorar su posición en ambas cámaras, lo que le permitiría vetar proyectos que impliquen más gasto. Sin embargo, aún deberá negociar con los gobernadores para la aprobación del Presupuesto y las reformas económicas, lo que vuelve a poner bajo tensión las cuentas públicas.

El superávit primario exhibido como logro no es inédito: entre 1993 y 2024 hubo resultado positivo en 18 de los 32 años analizados, y entre 2003 y 2008 los valores fueron superiores a los actuales. Además, el superávit de 2024 se apoyó en la renta del Fondo de Garantía de Sustentabilidad —que gestiona las acciones estatizadas de las AFJP— y en activos de los fondos fiduciarios, instrumentos criticados por la propia administración de Javier Milei.

La reducción del gasto público, cercana a los cinco puntos del PIB, quedó compensada por la fuerte caída de la recaudación en el primer semestre y la eliminación del impuesto PAIS desde septiembre pasado. Las proyecciones anticipan que diciembre cerrará con déficit por el pago del medio aguinaldo, pese al superávit acumulado en los primeros nueve meses.

Tampoco los indicadores cambiarios muestran una normalización. El dólar sigue bajo presión y solo la intervención extraordinaria del Tesoro de Estados Unidos evitó una nueva crisis. En dos años, el Gobierno agotó los dólares de la cosecha récord de 2024, los ingresos del blanqueo de capitales, el primer desembolso del FMI y la asistencia externa, sin estabilizar el mercado de cambios.

A esto se suma la errática política monetaria: la eliminación de la tasa de referencia y de los instrumentos de absorción, como las Letras Fiscales de Liquidez (LeFi), derivó en una volatilidad extrema. Las tasas pasaron de ser negativas a superar el 180% nominal anual, lo que paralizó el crédito y profundizó la recesión.

Lejos de la estabilidad prometida, el gobierno de Milei enfrenta inflación en ascenso, recesión y una caída real de la recaudación que lo obliga a endurecer el ajuste fiscal.

Con información de El Destape

Publicado en lanuevacomuna.com

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