Los récords de Javier Milei
Tras 22 meses en el poder, el Gobierno afronta las elecciones de medio término con una economía radicalmente distinta a la que había prometido. Los hitos acumulados no coinciden con los que había anticipado. No se observa ninguna recuperación en «V». Predomina la crisis y la desesperación de las mayorías ante la posibilidad de que surja una crisis aún peor. ¿De qué modo impactará en las urnas?
“Menú anticrisis: plato principal, bebida, postre y café a 18.000 pesos”, anuncia un restaurante de Palermo, en pleno corazón turístico de la ciudad de Buenos Aires. No es la situación que la mayoría de quienes viven en esa comuna imaginaron al votar masivamente a Javier Milei en 2023. En ese distrito porteño, el Presidente obtuvo el 66,7 % de los votos en el balotaje. Pero después de 22 meses de gestión, la economía llega a estas elecciones en condiciones completamente distintas a las prometidas, incluso con los bares más exclusivos ofreciendo promociones anticrisis para mover el consumo.
El Banco Central de la República Argentina comunicó esta semana dos nuevos récords económicos que contradicen el relato del Gobierno de que todo se está desarrollando «según el plan». La morosidad familiar se incrementó en agosto por décimo mes consecutivo y alcanzó un nivel nunca antes registrado por el organismo: 6,6 % del total de créditos. El nivel de anomalías en préstamos a familias escaló 0,9 puntos porcentuales respecto a julio, marcando el máximo desde el inicio de la serie estadística en 2010.
La explosión de la incapacidad de pago del sector doméstico se explica por la combinación de caída de ingresos y el aumento vertiginoso de las tasas de interés. En agosto, la tasa nominal anual para préstamos personales se ubicó en torno al 74 %, más del doble de la inflación proyectada y muy lejos de la recomposición de salarios y jubilaciones.
La situación para las empresas es igualmente crítica. En octubre, el costo de financiamiento mediante adelantos en cuenta corriente —un mecanismo habitual para pagar salarios, impuestos o a proveedores— trepó hasta cerca del 190 % anual, un récord desde que el Banco Central publica esa serie (2 de enero de 2009).
Son indicadores de una crisis cada vez más profunda, que contrastan con la recuperación en «V» de la que hablaba Milei cuando se presentaba como experto en crecimiento con o sin dinero.
Estados Unidos, dentro
Pero lo que rompe todos los récords en la historia económica del país es la entrega de la política cambiaria al gobierno de los Estados Unidos. La intervención directa del tesoro de ese país en el mercado del dólar local es un hecho que ningún presidente había registrado de esa manera hasta ahora. Si no hubiera sido por el salvataje externo al gobierno de Donald Trump, los argentinos habrían llegado a votar este domingo con otra devaluación de carácter histórico, como la suba de la divisa del 118 % cuando comenzó la gestión libertaria.
En otras palabras: a menos de dos años del desastre cambiario con que se inició el plan de Milei y Luis Caputo, la situación es igual de crítica y depende del respirador que mantiene encendido Estados Unidos, mientras prepara la lista de exigencias para cobrarse el «favor».
Es la primera vez que ese país lleva adelante una intervención cambiaria de este tipo en una nación sudamericana, en condiciones muy distintas a los canjes y acuerdos que hizo antes con Japón, Alemania y la Unión Europea.
Qué sucederá el lunes con la cotización del dólar dependerá del resultado electoral y de cómo quede configurado el escenario político, y en consecuencia también de lo que decida hacer Trump con la Argentina. El mandatario estadounidense ya advirtió que «no piensa perder tiempo si las cosas no suceden como espera».
En octubre de 2001, cuando el Gobierno de la Fernando De la Rúa (y Domingo Cavallo) perdió las elecciones de medio término, Estados Unidos también actuó en consecuencia, retirando su apoyo y precipitando su caída. Aquellos comicios resultaron lapidarios para el oficialismo, que logró apenas el 22 % de los votos, frente al 48 % de hace dos años.
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Industria como en pandemia
Otro de los récords de Milei en los últimos días que evidencia el resultado de su política económica es el de la industria metalúrgica. Este sector clave del entramado productivo informó que está operando a un nivel inferior incluso al de la pandemia.
Aunque ya no exista la cuarentena más extensa del mundo, como decía el entonces panelista de televisión que hoy gobierna, la crisis fabril es tan severa que los empresarios piden auxilio: «Necesitamos que la producción argentina vuelva a tenerse en cuenta, porque si no afectará los niveles de empleo», advirtió ADIMRA en un comunicado.
En septiembre, la actividad metalúrgica registró una caída interanual del -5,2 % y una baja del -1,1 % respecto del mes anterior. En el año acumula un rebote mínimo de 0,7 %, que está en duda si podrá sostenerse hasta fin de año. La producción se ubica 18 % por debajo de sus máximos recientes y 30 % inferior a sus picos históricos. Milei está del otro lado de los récords.
Con información de Página 12
Publicado en lanuevacomuna.com