El equipo económico busca desesperadamente dólares frescos en Estados Unidos. Hubo fotos con Bessent y Georgieva, pero ningún anuncio concreto. Entre tanto, en Buenos Aires, el dólar flota con respirador.
Javier Milei cumplió su fantasía adolescente de rockstar frustrado y llenó el Movistar Arena para destrozar clásicos del rock nacional. Pero mientras él desafinaba sobre el escenario, la verdadera afinación del gobierno se define a miles de kilómetros, en la templada Washington, donde Luis “Toto” Caputo intenta evitar que el plan económico se hunda antes de llegar a puerto.
Cuatro días después de haber aterrizado en la capital estadounidense con una decena de funcionarios, la comitiva no logró concretar ningún anuncio, ni siquiera fijar fecha de regreso. Eso puede significar dos cosas —no excluyentes—: o no consiguen los ansiados dólares frescos, o están preparando algo de mayor envergadura, como una dolarización a medida de campaña.

Caputo y Milei tienen el desparpajo suficiente para lanzar un anuncio de dolarización sin respaldo institucional alguno —requiere ley del Congreso—, pero útil como cortina de humo electoral. Lo que sigue sin estar claro es si el Tesoro estadounidense y el FMI están dispuestos a avalar semejante maniobra.
Por ahora, lo único evidente es que el gobierno depende por completo de Caputo. Para bien o para mal, es el último sostén político y técnico del experimento libertario.
Sin resultados, pero con fotos
La delegación integrada por Pablo Quirno, José Luis Daza, Santiago Bausili, Vladimir Werning, Juan Tarantola, Pedro Kearney y un puñado de asesores aterrizó el jueves pasado.
La única actividad oficial hasta el momento fue una reunión con Scott Bessent, secretario del Tesoro norteamericano, el lunes por la tarde. Luego del encuentro, Bessent publicó en X:
“Encantado de recibir a Luis Caputo y a la delegación argentina. Continuaremos nuestras productivas discusiones sobre las diversas opciones que el Tesoro tiene disponibles para apoyar las políticas de Argentina.”
Traducido: recién empezaron a hablar.
Caputo replicó en inglés:
“Gracias, secretario Scott Bessent, por una reunión tan constructiva y por el progreso continuo.”
Unas horas más tarde, la titular del FMI, Kristalina Georgieva, subió su propia foto con Caputo. Mismo mensaje, mismo decorado, mismas banderas cruzadas.
De números, plazos o instrumentos financieros, nada. Solo gestos diplomáticos cuidadosamente escenificados en un pasillo angosto. Puede ser la antesala de un anuncio relevante o de un fracaso de proporciones.
Candados y condiciones
Mientras tanto, en Buenos Aires, el Tesoro vende unos 300 millones de dólares diarios para mantener al tipo de cambio dentro de la banda y evitar una intervención del Banco Central.
Fuentes financieras revelaron que tanto el Tesoro estadounidense como el FMI buscan ofrecer respaldo a la Argentina, pero con candados que impidan a Caputo usar los fondos para contener el dólar. La consigna es clara: dejarlo flotar.
En la City porteña circula además que Washington exige garantías concretas antes de liberar un eventual refuerzo vía DEG o swap. Esa indefinición sobre los colaterales explica el silencio del equipo económico.
Una opción sería utilizar el oro argentino depositado en el Bank of England, lo que requeriría instrumentar un mensaje Swift para transferir los derechos. Un movimiento de ese tipo dejaría en evidencia que el BCRA opera como un alter ego del Tesoro, algo que el gobierno preferiría mantener fuera del radar.
Otra alternativa —ya descartada— implicaba comprometer exportaciones petroleras de YPF, replicando el modelo que Estados Unidos utilizó para rescatar a México en los 90. Pero esa jugada hubiera expuesto a la petrolera estatal frente al fondo Burford Capital, que litiga en tribunales norteamericanos para cobrarse con acciones de YPF.
Cualquier esquema de swap o DEG requiere activos de respaldo creíbles y embargables en caso de incumplimiento, y Argentina no abunda en ellos.
Dólares con rastreo
Antes de recibir a Caputo, Bessent mantuvo una reunión privada con Georgieva para coordinar el esquema de asistencia financiera. Según trascendió, se discutieron dos instrumentos posibles:
La utilización de Derechos Especiales de Giro (DEG) de Estados Unidos a favor de la Argentina.
Una línea de swap de la Reserva Federal de hasta 20.000 millones de dólares.
El plan contempla un doble candado para evitar que Caputo use esos fondos en intervenciones cambiarias.
“Le dieron billetes marcados”, ironizó una fuente cercana a las negociaciones.
“Le pisan la plata hasta que aplique el free float que le están exigiendo.”
Por ahora, la película muestra dos planos paralelos: en Buenos Aires, un gobierno que se sostiene a fuerza de ventas diarias de reservas, y en Washington, un ministro que sonríe para las fotos mientras intenta evitar que el barco libertario se hunda antes de tocar la orilla.
Con información de La Política Online
Publicado en lanuevacomuna.com