INTERNACIONAL, PRODUCCION

China, la principal beneficiada por la jugada de Caputo con las retenciones a la soja

La multinacional estatal Cofco, brazo del gobierno chino en el comercio internacional de granos, emergió como la gran vencedora de la decisión de Javier Milei de suspender temporalmente las retenciones a la soja y sus derivados.

Con más de 2,5 millones de toneladas de harina de soja declaradas a retenciones cero —por un valor que supera los 1.200 millones de dólares—, Cofco se aseguró un negocio extraordinario en el commodity más relevante del complejo agroexportador argentino.

La harina de soja representa alrededor del 16% de las exportaciones totales del país y más del 40% de todo el complejo sojero. Argentina no solo vende más harina que poroto o aceite: es el líder mundial del “crushing”, con plantas en Rosario y el cordón del Paraná que procesan más de 200 mil toneladas por día.

La reacción del campo no se hizo esperar: productores hablaron de “estafa” y recordaron que el beneficio quedó concentrado en apenas seis grandes compañías: Cargill, Bunge, ADM, Viterra, Louis Dreyfus y la propia Cofco. Estas firmas ingresaron al sistema operaciones de soja “de papel”: declararon ventas para aprovechar la quita impositiva sin tener el grano físico, que ahora deberán comprar a productores descontándoles la alícuota restablecida.

“Fue un acuerdo en una mesa con diez personas. Si hacés la cuenta, se ganaron 2.000 millones de dólares en tres días. El Gobierno buscó esto”, relató un dirigente de la Mesa de Enlace.

El calendario de embarques confirma la maniobra: apenas el 15% de la soja se cargará en octubre, un 50% entre octubre y noviembre, y el resto recién en 2025. “Acá vendieron soja que todavía no existe”, reconoció la misma fuente.

El mecanismo que multiplicó las ganancias fue financiero. Con tasas positivas en pesos, las cerealeras venden anticipadamente, colocan los fondos en instrumentos de corto plazo, acumulan ganancias en moneda local y se dolarizan justo antes de la devaluación prevista por el mercado. En la City lo llaman el “carry sojero”: un negocio financiero encubierto bajo el rótulo de exportación.

Lo paradójico es que buena parte de la renta extraordinaria termina en Beijing. Cofco no solo adelantó operaciones, también garantizó provisiones para su red de aceiteras y plantas de crushing en China, que dominan el pulso del comercio global.

El impacto internacional no pasó desapercibido. La administración Trump observa con recelo que un competidor directo como China acumule ventaja en el negocio sojero a costa de los farmers norteamericanos. De hecho, el secretario del Tesoro, Scott Bessent —abanderado del libre comercio— exigió a Milei la restitución de las retenciones.

La explicación de fondo es estructural: Argentina y Estados Unidos no son economías complementarias, sino rivales. Ambos producen soja y petróleo. Cada cambio impositivo altera la disputa por los mercados globales. En este caso, la rebaja provisoria de retenciones fortaleció a los exportadores argentinos en detrimento de los estadounidenses, y la presión de Washington busca, en realidad, proteger a sus productores.

Con información de La Política Online

Publicado en lanuevacomuna.com

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