El gran despliegue de la internacional trumpista coloca a Estados Unidos como garante de campaña del presidente argentino. Bessent, Caputo y la lógica especulativa de los mercados. La oposición y una multitud de razones para rechazar el aporte electoral de Trump.
Difícil medir la magnitud del respaldo que Donald Trump y Scott Bessent acaban de ofrecerle a Javier Milei. Todavía no se precisa qué tipo de ayuda financiera está en juego ni, mucho menos, cuáles son las condiciones que impondrá Washington. Lo que ya se percibe son los primeros efectos: un alivio para los fondos de inversión de Wall Street, que aguardan tranquilos con la garantía del Tesoro, mientras Milei gana, al menos por ahora, un poco de aire. La relación bilateral se despoja del principio de soberanía y se ordena bajo la lógica de la especulación, el mismo puente que une la trayectoria de Bessent con la de Luis Caputo.
Como parte de la disputa global con China, el secretario del Tesoro y el presidente estadounidense llevaron al extremo los gestos de apoyo al mandatario argentino. Bessent lo había anticipado: primero en abril, con su visita a la Casa Rosada, y luego en mayo, durante las reuniones de primavera del FMI en Washington, donde ratificó que estaba dispuesto a blindar al gobierno de Milei.
De la euforia al auxilio urgente
La crisis avanzó más rápido de lo previsto y acorraló al oficialismo. Hace apenas cinco meses, Milei y Caputo se mostraban eufóricos con el acuerdo con Kristalina Georgieva: tomaron un préstamo de 20 mil millones de dólares, recibieron 14 mil y colocaron a Argentina entre los países más endeudados de 2025. Pero no alcanzó. El viernes pasado, la consultora Anker estaba en un grado de desesperación inédito.
Ahora, Trump y Bessent confirman que pueden mover las piezas a discreción. No hay gesto más político que el que acaba de dar la Casa Blanca en plena campaña de medio término. Un hecho histórico, sin antecedentes y con ribetes obscenos.
En un exceso, Bessent —que durante décadas fue asesor de George Soros— adoptó directamente el lenguaje electoral. En respuesta a la senadora Elizabeth Warren, denunció supuestos ataques de fondos especulativos contra el gobierno argentino y llegó a bautizar al legislador demócrata Zohran Mamdani como “el peronista mayor de Nueva York”. Todo, para sostener a Milei hasta el 26 de octubre. Ese nivel de intervención y de cercanía con el proceso electoral podría darle a la oposición argumentos de peso para desconocer cualquier acuerdo que firme el actual presidente.
Deuda récord y condiciones ocultas
Según Bloomberg, si se suman los préstamos del FMI y la emisión de BONTES de junio, Argentina ya ocupa el cuarto lugar mundial en deuda emitida, detrás de Arabia Saudita, Corea del Sur y Turquía. A esto habrá que agregar lo que finalmente desembolse el Tesoro estadounidense, cuyo Fondo de Estabilización Cambiaria disponía, al 31 de julio, de 42.600 millones de dólares.
Milei y Caputo pueden alcanzar un récord: convertir a la Argentina en el principal deudor tanto del FMI como de Estados Unidos, en una reedición del ciclo de endeudamiento de 2017, también bajo la firma de Caputo.
¿Qué pedirá Washington a cambio? La lista es larga. Además de los recursos estratégicos, aparece un riesgo adicional: que EE.UU. compre pesos con dólares para sostener al gobierno argentino y, en caso de convenirle, los use como un arma de desestabilización contra cualquier alternativa política. “Si quieren desestabilizar a quien sea, pueden salir a vender pesos. Sería algo muy peligroso”, advirtió un especialista.
Interdicción de un país
El analista internacional Juan Tokatlian sugiere aplicar al caso argentino la figura de la “interdicción”, utilizada en derecho para individuos, pero que también puede trasladarse a un Estado. La noción describe una situación en la que actores externos —países poderosos, instituciones financieras y elites locales— imponen condiciones y restricciones a un gobierno considerado incapaz de manejar sus propios asuntos. Una dinámica que beneficia a determinados sectores internos y externos, a costa de la autonomía nacional.
Bessent, con pasado junto a Soros y dueño del fondo Key Square Group, mantiene vínculos con empresarios argentinos y no oculta su estilo de presión regional. El mismo día que confirmó su apoyo a Milei, envió un mensaje contundente a Brasil: defendió sanciones contra la esposa de un juez que condenó a Jair Bolsonaro y advirtió que podrían extenderse a otras figuras. “Si es necesario, y cualquier institución financiera brasileña que trate con individuos sancionados, también debería considerar esas acciones cuidadosamente. No hay Clyde sin Bonnie”, dijo.
El respaldo a Milei funciona, al mismo tiempo, como advertencia para el resto de América Latina.
Con información de El Destape
Publicado en lanuevacomuna.com