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LA ERA MILEI

El mercado lee pánico en las señales cruzadas del dúo Milei–Caputo

En diálogo con El Destape, el ex presidente del BCRA Alejandro Vanoli, el analista de mercado Christian Buteler y el titular de la consultora Vectorial, Eduardo Hecker, evaluaron las más recientes –y contradictorias– decisiones del Tesoro y el Banco Central, así como sus consecuencias en la plaza financiera.

La gestión de Javier Milei parece cada vez más atrapada en un pantano monetario y cambiario alimentado por las idas y vueltas del plan económico que ejecuta el ministro Luis Caputo. Tras una licitación para refinanciar 15 billones de pesos en deuda que no logró seducir a los inversores, incluso con tasas altísimas, el BCRA y el Tesoro anunciaron de urgencia un nuevo paquete de medidas (suba de encajes bancarios, mayor integración de esos encajes con títulos públicos y otra licitación) que incrementaron la incertidumbre en un mercado ya sobrecalentado.

De los 15 billones que el Tesoro buscaba renovar esta semana, apenas logró cubrir el 61% de los vencimientos. Dos tercios de lo colocado provinieron de bancos públicos y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. El sector privado –sobre todo la banca– se mantuvo al margen, mostrando su desconfianza hacia el Gobierno.

“Las dudas políticas asociadas al desempeño electoral del Gobierno crecen día a día y con ellas las dudas sobre la sostenibilidad del esquema cambiario”, señaló Vanoli, quien advirtió que los intentos contradictorios del Ejecutivo por “contener” el dólar llevan implícita la expectativa de una “devaluación” después de las elecciones.

Según el ex titular del BCRA, ni los bancos ni los inversores institucionales quieren sumar bonos en pesos, ni de corto ni de mediano plazo. “No hubo ofertas para cubrir el cupo máximo de letras de corto vencimiento. La desconfianza parece total”, enfatizó.

El detonante que disparó la alarma en el Gobierno, y las medidas posteriores, habría sido el anuncio de JP Morgan de desarmar su propia estrategia de carry trade a fines de junio. “El nuevo nivel de encajes pensado para achicar la liquidez del mercado revela una mezcla de nerviosismo y mucho terror”, sostuvo Hecker. También cuestionó la visión oficial de que la inflación es exclusivamente monetaria: “Aun con política fiscal contractiva, hay margen para que el dólar siga subiendo y eso se traslade a precios”.

Para Hecker, tanto la suba de encajes como las tasas desmedidas afectan la actividad. “Este es un Gobierno que se obsesiona con una sola incógnita: la tasa de inflación. La prioridad es frenar cualquier suba de precios, aunque eso implique resignar toda posibilidad de reactivación, con impacto negativo en empleo, ingresos y empresas”, concluyó.

Nada parece encajar en un plan coherente: primero se elevó el encaje no remunerado para cuentas a la vista del 30% al 45%, y este jueves el BCRA volvió a subirlo al 50%. La medida encarece el crédito y obliga a los bancos a desprenderse de títulos públicos para cumplir la norma. En la última licitación, el Tesoro restringió las LECAP más cortas –no ofreció a 15 días y limitó las de 30 y 45– para evitar una concentración de vencimientos antes de las elecciones de septiembre y octubre. El resultado: un menor rollover del stock total.

Para compensar, habilitó una ventanilla de Pase Activo contra letras con vencimiento mayor a 60 días, lo que, a diferencia de la restricción anterior, fomentaba un mayor refinanciamiento… pero también implicaba más emisión de pesos.

Con información de El Destape

Publicado en lanuevacomuna.com

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