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Culminó la histórica expedición del Conicet y el Schmidt Ocean Institute

Un balance de la campaña al Cañón Submarino Mar del Plata que batió récords de audiencia y reafirmó el valor de la ciencia argentina.

Entre aplausos, el canto repetido de Argentina y gritos de entusiasmo, finalizó la transmisión en vivo que se volvió viral: las inmersiones del Conicet y el Schmidt Ocean Institute en el Cañón Submarino Mar del Plata. Fue la primera vez que esta zona se exploró en directo y la experiencia marcó un récord: más de un millón de visualizaciones y miles de personas conectadas cada día. «Viva la ciencia argentina», corearon algunos de los más de 30 investigadores nacionales este domingo. Al llegar a tierra firme, el trabajo continuará sin pausa; por eso agradecieron a la audiencia, pero pidieron que no vayan a recibirlos.

En el tramo final de la transmisión, el equipo desplegó un cartel con la frase «Gracias por el apoyo», firmado por el Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (Gempa). Cada investigador saludó y agradeció, pero los últimos kilómetros hasta puerto ya estaban cronometrados: «tenemos que ir desarmando mientras el buque va navegando a puerto. Toca tierra y nosotros ya tenemos que estar bajando las cosas y ya nos espera el flete y ya se están llevando y nosotros atrás de eso a descargarlas todavía y después, a la tarde, está pensado una visita de las familias», explicó Diego Urteaga, del Museo Argentino de Ciencias Naturales Conicet.

La expedición “Talud Continental IV” recorrió durante 19 días el mar argentino y sorprendió tanto a especialistas como al público. Mientras parte de la tripulación clasifica y conserva los materiales recolectados, los doctores Ignacio Chiesa (Centro Austral de Investigaciones Científicas CONICET) y Urteaga dialogaron con Página/12.

Ciencia con acento argentino y ruido de mate
Más de 80 mil personas se sumaron a las transmisiones de YouTube para conocer el mar argentino, y las redes sociales se llenaron de capturas de un “pulpo Dumbo”, una “estrella de mar culona”, calamares rojos voladores, peces telescopio y criaturas con formas de pepino. En su última semana, el streaming llegó al segundo puesto de lo más visto en la plataforma, superando a populares canales de entretenimiento. Para Chiesa, «la pasión es argentina» y la gente disfrutó de «ver hacer ciencia mientras escucha ruido de mate».

En el Schmidt Ocean Institute nunca habían visto semejante alcance: desde 2009, ninguna de sus campañas generó tanta repercusión. El jefe de la misión, Daniel Lauretta, lo definió como una «oportunidad única». «De repente, la ciencia deja de ser algo lejano o inaccesible, y se vuelve parte del día a día. Además, nos obliga a explicar lo que hacemos de forma clara, sin vueltas, para que cualquiera lo pueda entender y disfrutar. Es una forma de abrir las puertas del barco, del laboratorio, y del fondo del mar, todo al mismo tiempo», señaló.

Chiesa apuntó que el encanto radicó en la cotidianeidad: «La pasión y la alegría características del ser latino, de estar en el control tomando mate y llamándonos por los nombres y apodos, haciendo chistes». La misión contó con un ROV SuBastian de alta tecnología, capaz de filmar en ultra alta definición y recolectar muestras sin dañar el entorno. El Cañón Mar del Plata, a 300 km de la costa, es un punto de encuentro de la corriente cálida de Brasil y la fría de Malvinas, lo que lo convierte en un laboratorio natural para estudiar biodiversidad y dinámica oceánica.

«Nosotros somos un producto del esfuerzo de un montón de gente que vive en Argentina que labura en universidades públicas y nos educó; de un montón de financiación del Conicet a través de nuestros salarios, primero como becarios, después como investigadores; y la inversión del Estado en la formación de todos los que estamos acá, porque acá Schmidt pone pone los fierros y los técnicos que los manejan. Pero hacia dónde ir, qué animal tomar, cómo tomarlo, cómo luego procesar esa ese individuo e identificarlo… todo eso corre por cuenta de la sabiduría de nuestro país», destacó Urteaga, recordando que sin educación pública ni financiamiento estatal, la ciencia no avanza.

También remarcó: «son muestras que van a quedar en nuestro país, va a ser estudiado por argentinos, van a hacer materia prima de investigación argentina». Por ello, la primera etapa fue «muy demandante»: cuando la transmisión en vivo terminaba, comenzaba el trabajo de muestreo que, «por respeto al material», exigía máxima concentración. En las ciencias marinas es poco frecuente contar con datos tan precisos sobre ubicación y profundidad del material recolectado.

Un cierre cargado de emociones
«El último muestreo en particular fue muy emocionante… Haber visto bajar y subir por última vez a este ROV SuBastian que nos vino acompañando estos 19 días… Después de la etapa inicial, el tiempo pasó muy rápido y hoy, no caemos en que ya subió y nuestro tiempo de inversiones arriba del Falkor (Too) terminó. Es la mezcla entre alegría, tristeza, nostalgia… incluso a pesar de que pasó tan poco tiempo», relató Urteaga. El último vivo arrancó a la 1 de la madrugada y terminó cerca de las 16 horas.

El biólogo aclaró que los últimos ejemplares fueron tratados con «la misma responsabilidad y el mismo profesionalismo» que el resto, ya que «son muestras muy difíciles de conseguir por todo lo que implica el traslado a 300 km de la costa, tener un vehículo que baje hasta 4500 metros». En esta misión alcanzaron los 3800.

Según un estudio publicado en Science Advances, el mundo submarino ocupa el 66% del planeta, pero sólo se conoce un 0,001% de él. Se calcula que existen entre 5 y 10 millones de especies, aunque se han descripto poco más de 2 millones. Una vez en tierra, comenzará el minucioso trabajo de análisis: «un proceso muy sistemático y meticuloso de identificación, de descripción, de análisis de datos. También juntamos muestras para microplásticos… Ahora empieza el lado más oculto de los trabajos», dijo Urteaga.

Aún no saben cuántas especies recolectaron, pero sospechan que algunas podrían ser nuevas. «Hay gente con intenciones de conocer otros planetas y tenemos la mayor parte de nuestro planeta inexplorada. Lo supo Marco Polo: ni los grandes viajantes de la de la historia de la humanidad pudieron conocer todo. Acá estamos hablando de explorar un lugar que es de muy difícil acceso», sostuvo. En el chat de la transmisión, el público pedía ver también la etapa de procesamiento, pero Urteaga explicó entre risas: «No nos dan las manos. Tenemos las dos ocupadas. Tenemos toda nuestra atención en procesar eso».

Próximas misiones
Tras esta campaña, el buque científico se dirige a Montevideo para “Uruguay Sub200: Viaje a lo desconocido”, con 27 investigadores uruguayos y expertos internacionales. Analizarán cañones submarinos, escapes de fluidos y corales, buscando identificar ecosistemas vulnerables y fomentar áreas marinas protegidas. También se prevé recolectar muestras en más de 50 sitios.

En octubre, el Falkor (Too) volverá a Argentina para explorar por primera vez los cañones Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires) y Almirante Brown (a 450 km de Rawson, Chubut), utilizando boyas a la deriva, tecnología satelital y el ROV para nuevas inmersiones.

Con información de Página 12

Publicado en lanuevacomuna.com

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