La planta siderúrgica de Acindar, ubicada en Villa Constitución, detuvo casi por completo su producción. Desde el sábado, cerca del 80% de sus líneas se encuentran paralizadas. La empresa aduce que la fuerte baja en la actividad de la construcción, el freno de la obra pública y el avance de las importaciones, principalmente desde China, son los factores que la empujaron a esta decisión.
Como consecuencia directa, unos 500 operarios fueron suspendidos, una medida que además afectará de manera indirecta a empresas contratistas y proveedores de la región sur de Santa Fe. El proceso de reducción comenzó a principios de este año, cuando se aplicaron recortes salariales del 25% y se activó un plan de retiros voluntarios.
Referentes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en la localidad aseguraron que la producción de acero cayó abruptamente: pasó de 1.200.000 toneladas en 2023 a la mitad en 2024.
«La situación es compleja. La compañía comunicó que a partir del sábado 26 de julio y hasta el 4 de agosto queda parada la acería y el tren laminador Nº 1. A esto se suma la planta de Reducción Directa que ya está parada y personal de mantenimiento de contratistas», señaló Pablo González, secretario general de la UOM local.
En la ciudad circulan sospechas sobre el verdadero trasfondo de la decisión empresarial. «Hay en Villa Constitución quien piensa que Acindar aprovecha la recesión para encontrar algún tipo de beneficio», indicó a LPO un dirigente político con conocimiento en el sector.
A tan solo 20 kilómetros, en San Nicolás, la firma Sidersa anunció una inversión de 280 millones de dólares para producir aceros largos. Sin embargo, se trata de una compañía con otra escala y orientación comercial. En el caso de Acindar, el 70% de su producción está destinada al mercado interno, duramente golpeado por la parálisis de la obra pública nacional, que lleva casi dos años detenida. A esto se suma el ingreso masivo de acero a bajo costo desde China, Turquía y México.
El derrumbe productivo quedó registrado en los números de cierre de 2024, cuando Acindar reportó 600.000 toneladas elaboradas, la mitad que en el año anterior. La caída se explica principalmente por el retroceso de dos sectores clave: la industria (-12,4%) y la construcción (-19,5%).
Acindar forma parte del grupo ArcelorMittal, un conglomerado industrial con presencia global. Como muchas multinacionales, la firma evalúa constantemente si le resulta más rentable abastecer al mercado argentino desde otras plantas del grupo. Un antecedente reciente fue el de Dow Chemical, que en 2024 decidió trasladar su planta de Puerto San Martín a Bahía Blanca, siguiendo directrices de su casa matriz.
«Es totalmente previsible que, en un escenario de dólar caro, una corporación multinacional defina sustituir producción local por importaciones de plantas de su mismo grupo», explicó el economista Sergio Arelovich. «Para el grupo ArcelorMittal las plantas en Argentina suponen menos del 4 por ciento de su holding. En esas circunstancias dicen: ‘yo protejo mi ventaja donde me convenga producir y me siento arriba de la cuota de mercado’. Cómo abastezco ese mercado, en este caso el argentino, lo decido en función de dónde produzco a menor costo. Y el nuestro es un país caro en dólares», completó.
Según el periodista especializado Álvaro Torriglia, la paralización de la planta no solo impacta en los operarios de Acindar, sino en todo el entramado económico de Villa Constitución: contratistas, cooperativas, comercios y talleres de barrio. La empresa contaba con 1.230 empleados propios en noviembre de 2023, pero hoy mantiene una plantilla de 930, tras bajas voluntarias y finalización de contratos. En paralelo, los contratistas sufrieron reducciones similares.
Villa Constitución, históricamente identificada con el desarrollo industrial, fue uno de los pocos departamentos donde La Libertad Avanza se impuso en las elecciones de junio. En la mayoría de los 19 departamentos de la provincia, ese espacio quedó relegado al tercer puesto, detrás del peronismo y de la coalición Unidos que lidera el gobernador Maximiliano Pullaro.
Actualmente, la escasa demanda que subsiste hacia Acindar proviene principalmente de la obra pública provincial. El gobierno de Pullaro ha encargado a la planta el acero necesario para construir el puente Santa Fe–Santo Tomé, un proyecto presupuestado en 40.000 millones de pesos.
Panorama del sector siderúrgico
En su último informe, la Cámara Argentina del Acero informó que en junio se produjeron 320.000 toneladas de acero crudo, lo que implica una baja del 8,6% respecto a mayo, pero una suba del 16,5% en comparación con junio de 2024. La producción de laminados fue de 262.500 toneladas, con una caída del 20,9% mensual, aunque un incremento del 12,2% interanual.
En cuanto a los sectores que demandan acero, la Cámara advierte que la construcción sigue en niveles muy bajos, sin señales de repunte. En junio, los despachos de cemento retrocedieron un 1% en relación al mes anterior.
El sector automotor registró en junio una baja del 11% frente a mayo, pero una suba del 34% en la comparación interanual. En el acumulado del primer semestre de 2025, se observa un crecimiento del 16% respecto al mismo período del año pasado.
La producción de maquinaria agrícola mantiene niveles aceptables gracias a una buena cosecha, aunque la inversión se ve contenida por el aumento de las tasas de interés. Las importaciones, tanto de maquinaria nueva como usada, provenientes principalmente de Brasil y China, representan una amenaza creciente para la industria local.
En los rubros ligados al consumo masivo, como línea blanca, envases de hojalata y tambores, se observa un fuerte impacto por el ingreso de productos importados. En particular, en el segmento de línea blanca, comienza a notarse una leve reactivación del consumo, apalancada por mejores condiciones de financiación.
Con información de La Política Online
Publicado en lanuevacomuna.com