La reciente declaración del concejal de La Libertad Avanza Necochea, Mariano Valiante, en la que propone “dividir las cápitas de PAMI mitad para el hospital y mitad para la clínica”, encierra una idea que, aunque superficialmente suene equitativa, revela una alarmante falta de comprensión sobre cómo funciona el sistema de salud pública en nuestro país.
La salud pública no es un negocio
La afirmación de Valiante parte de un error conceptual grave: la salud pública no es un reparto de torta, ni se administra como una empresa con acciones o cuotas entre socios. La cápita de PAMI representa un compromiso ineludible del Estado con quienes más lo necesitan: jubilados, pensionados y personas con discapacidad. Ese compromiso no puede tratarse como una moneda de cambio.
Las clínicas privadas —como ya se vio con la tristemente recordada Clínica Regional— dependen de la rentabilidad. Cuando los pagos de PAMI se atrasan, lo primero que ocurre es el recorte de prestaciones, despidos, juicios laborales y cierre de servicios. Y mientras la estructura privada colapsa, el hospital municipal termina siendo el único efector de salud real, conteniendo una demanda cada vez mayor, pero con menos recursos.
Valiante y la banalización de la política sanitaria
La imagen del concejal Valiante en una emisora local, con discurso ensayado y tono neutro, refleja una problemática más profunda: la banalización de la política sanitaria por parte de dirigentes que minimizan el rol del Estado y naturalizan su vaciamiento.
Proponer repartir los fondos de PAMI entre una clínica privada y un hospital público es, en los hechos, una forma encubierta de desfinanciar al sistema municipal de salud. Se trata de una transferencia directa de recursos públicos a manos privadas, sin planificación, sin auditorías previas, sin garantías de continuidad del servicio.
Un impacto que va más allá de los afiliados de PAMI
Lo que parece una discusión técnica sobre cápitas es en realidad una decisión que puede afectar la vida de miles de vecinos. El hospital municipal «Dr. Emilio Ferreyra» no solo atiende a afiliados de PAMI: es el principal prestador de salud para gran parte de la comunidad necochense, y su funcionamiento depende en gran medida de esos recursos. Quitarle esos fondos equivale a debilitar su capacidad operativa, justo cuando más se lo necesita.
Una palabra autorizada es la del referente local de PAMI en la gestión anterior, Gerardo Durán. Fue muy crítico de la decisión tomada sobre el reparto de las cápitas y anticipó que todo «sería un caos» ya que la Clínica Cruz Azul «no esta apta» para recibir una gran cantidad de pacientes, ya que no cuenta con la infraestructura adecuada. En diálogo telefónico con LANUEVACOMUNA.COM, Durán se expresaba de esta manera:
Ignorancia o irresponsabilidad política
Cuando Valiante afirma que “se tomó un día para informarse” sobre este tema, pone en evidencia la liviandad con la que se están tomando decisiones fundamentales. La falta de análisis serio, técnico y contextual convierte su propuesta no solo en una muestra de ignorancia, sino también en una peligrosa irresponsabilidad política.
La ciudadanía merece dirigentes comprometidos, que comprendan la dimensión social de la salud pública y actúen en consecuencia. No alcanza con improvisar frases de equilibrio si lo que está en juego es el derecho a la salud de los más vulnerables.
Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM