El ministro de Economía, Luis Caputo, desató una nueva polémica tras lanzar una provocadora frase que generó ruido en los mercados. Consultado por el valor actual del dólar, respondió: “Comprá, no te la pierdas, campeón”, en tono desafiante. El comentario, que pareció alentar la dolarización de carteras, volvió a poner bajo la lupa la estabilidad del esquema cambiario de flotación administrada que implementa el gobierno y despertó reminiscencias de crisis pasadas.
La reacción no tardó en llegar: el dólar minorista cerró la semana a $1.260 en el Banco Nación, marcando un salto del 5% en apenas cinco días. Fue la cotización más alta desde que se flexibilizó el cepo en abril, y un récord en lo que va del año. El mensaje de Caputo, lejos de calmar a los inversores, pareció alimentar la especulación, en un contexto donde la confianza en el rumbo económico se muestra frágil.
Récords en todos los frentes cambiarios
El dólar mayorista trepó $9 en la última rueda y se ubicó en $1.240, también un máximo histórico nominal desde que comenzó el régimen de bandas. En la semana, subió $51 (+4,3%). El paralelo o “blue” avanzó a $1.230, mientras que los tipos de cambio financieros también se dispararon: el dólar MEP cerró en $1.246,92 y el contado con liquidación (CCL) en $1.249,12.
Cabe recordar que, en Estados Unidos, el CCL no tiene una cotización oficial, por lo que el valor es una referencia basada en la operatoria local.
¿Qué está empujando el tipo de cambio?
Según un análisis reciente del Banco Provincia, el salto en la cotización responde a factores estructurales y coyunturales. Entre ellos, se destaca el reciente fallo judicial en contra de YPF en el exterior y el final de la temporada alta de liquidación del complejo agroexportador. A esto se suma un informe del banco J.P. Morgan, que recomendó desarmar posiciones en carry trade, una estrategia basada en la tasa de interés en pesos que empieza a mostrar signos de agotamiento.
El Banco Provincia además advirtió sobre un déficit de cuenta corriente que alcanza casi U$S5.200 millones en el primer trimestre, impulsado por el desequilibrio en la balanza de servicios, el pago de intereses de la deuda y la caída del ingreso de turistas. Aunque la balanza de bienes fue superavitaria, no alcanzó para compensar el rojo global. La presión cambiaria, de este modo, podría incrementarse a medida que se acerquen las elecciones de octubre.
¿Llegan los dólares del FMI?
El Ejecutivo espera un desembolso de U$S2.000 millones del FMI tras la primera revisión del acuerdo de facilidades extendidas. Sin embargo, el gobierno ya incumplió la meta de acumulación de reservas, por lo que presentó una solicitud de perdón (“waiver”) ante el organismo multilateral. Hasta ahora, no hubo respuesta oficial.
El FMI sigue con atención la evolución de las reservas internacionales, en defensa de los intereses del capital financiero internacional y con el foco puesto en garantizar futuros pagos de deuda. No sería la primera vez que el Fondo presione por una devaluación, medida que históricamente se traduce en una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y una transferencia de ingresos hacia los sectores más concentrados.
Milei y Caputo, por ahora, rechazan un salto cambiario brusco, buscando evitar un cimbronazo antes de las elecciones. Pero distintos analistas coinciden en que, luego de octubre, podría llegar una nueva ronda de ajustes, que incluiría reformas estructurales como cambios en el régimen previsional y laboral.
Nahuel Barros//
La Nueva Comuna