En el marco de un clima internacional marcado por la inestabilidad —con el conflicto entre Israel e Irán en el centro de la escena y Estados Unidos desempeñando un rol activo—, la Embajada norteamericana en Argentina anunció nuevas exigencias para quienes soliciten visas de tipo F, M o J, destinadas a estudiantes, visitantes académicos o personas en programas de intercambio.
Entre los cambios dispuestos, se destaca la obligación de que los solicitantes configuren sus redes sociales en modo público, permitiendo así que los perfiles personales sean examinados por las autoridades consulares como parte del proceso de verificación de identidad y evaluación de “admisibilidad”.
La medida fue comunicada oficialmente por la representación diplomática en Buenos Aires, que justificó el endurecimiento de los requisitos con un mensaje claro: “Cada visado es una decisión de seguridad nacional”.
El nuevo criterio implica que el gobierno estadounidense podrá revisar el contenido que cada solicitante publica, comenta o sigue en plataformas digitales antes de autorizar su ingreso al país, lo que pone bajo la lupa cuestiones vinculadas con la privacidad personal y el alcance de los controles migratorios en contextos de conflicto.

La decisión se inscribe en un marco global complejo, donde los mecanismos de vigilancia y control fronterizo tienden a endurecerse, muchas veces en nombre de la seguridad. Organizaciones defensoras de derechos civiles ya vienen advirtiendo sobre los riesgos que estas prácticas suponen para la libertad de expresión y la privacidad digital.
La Nueva Comuna