El presidente calificó de “sicarios con credencial” a los periodistas y generó repudio en el ámbito de la comunicación. Repudios generalizados
En un nuevo ataque directo hacia la prensa, el presidente Javier Milei publicó un mensaje en la red social X (antes Twitter) donde calificó al periodismo como “basura mentirosa” y acusó a los periodistas de manipular sus declaraciones. El mensaje, difundido el 19 de abril de 2025, superó las 700 mil visualizaciones y generó una fuerte repercusión en medios, gremios y redes sociales.
“Periodistas mentirosos”: el mensaje completo
En su publicación, Milei escribió:
“Había creído que una gran parte del periodismo había llegado a su máxima expresión como basura mentirosa (…) Me equivoqué. Me quedé corto”.
Además, se refirió a una supuesta tergiversación de sus dichos sobre el campo, y comparó la difusión mediática con prácticas coercitivas:
“Se fueron al carajo (…) diciendo que un tweet festejando la internalización del Principio de Imputación de Menger es comparable a la política de Guillermo Moreno poniendo una pistola en la mesa para controlar precios”.
Finalmente, concluyó con una frase que encendió las alarmas:
“Creo que la gente no odia lo suficiente a estos sicarios con credencial de supuestos periodistas”.

Peligrosa retórica de confrontación permanente
Este tipo de declaraciones no son nuevas en el repertorio discursivo del mandatario libertario. Desde la campaña electoral, Javier Milei ha hecho del ataque al periodismo una herramienta central de su estrategia política. Ha calificado a ciertos medios como “operadores” y ha denunciado campañas de desinformación en su contra.
Sin embargo, el uso de términos como “sicarios” y la incitación al odio representan un salto cualitativo en la escalada verbal del presidente.
Si bien es un patrón que se repite en la región, no debemos naturalizarlo. El enfrentamiento entre líderes políticos y el periodismo no es un fenómeno nuevo. Experiencias recientes en países como Brasil (con Jair Bolsonaro) o Estados Unidos (con Donald Trump) muestran cómo el discurso antiperiodístico puede deteriorar la calidad democrática, erosionando el rol de fiscalización y pluralismo informativo.
La agresión al periodista Navarro
Según se relata en el portal «El Destape», el director del medio, Roberto Navarro, «continúa internado tras ser atacado este lunes por la espalda con un golpe en la cabeza mientras se encontraba en un hotel del centro porteño. El traumatismo le provocó una hinchazón muy grande en la cabeza y tiene dificultad para el habla. Deberá permanecer al menos 48 horas en observación para someterse a estudios que demuestren que no tenga un hematoma interno».
«El golpe es grave, le generó una hematoma muy fuerte en la cabeza. En el hospital le hicieron estudios y se tiene que que quedar 48 horas por lo menos, porque Roberto es una persona anticoagulada y al haber una hematoma muy gran del lado de afuera de la cabeza tienen que ver si no hay lo mismo adentro de la cabeza», dijo el periodista Ari Lijalad en El Destape 1070.
El ataque comenzó cuando un hombre lo agredió de forma verbal y en ese momento otro -aún no identificado- lo golpeó brutalmente en la cabeza, a la altura de la nuca, por la espalda y sin mediar palabra.
Varios periodistas y referentes de la comunicación expresaron su repudio. Desde el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) señalaron que se trata de un “ataque directo a la libertad de expresión”. Por su parte, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) emitió un comunicado advirtiendo sobre el “grave deterioro del respeto institucional hacia el rol de la prensa”.
Tres razones detrás de los ataques de Milei al periodismo
1. Blindaje ideológico
Busca deslegitimar toda crítica: si el periodismo “miente”, sus denuncias se transforman en “operaciones”.
2. Estímulo a la base
El discurso agresivo cohesiona a su militancia: más odio, más apoyo en redes.
3. Cortina de humo
En contextos de crisis, el escándalo mediático desvía la atención de los problemas reales.
La violencia verbal contra el periodismo puede tener consecuencias concretas: desde el hostigamiento en redes sociales , la censura indirecta por miedo a represalias. Pero no se puede, no se debe admitir ni provocar la violencia física contra los medios de prensa y sus periodistas o comunicadores. El fotoperiodista Pablo Grillo aún se encuentra hospitalizado en grave estado luego de ser prácticamente fusilado por un oficial de la Gendarmería Nacional, esbirro de la ministra Patricia Bullrich. El hecho ocurrió en Plaza Congreso el mes pasado en ocasión de una de las marchas de los Jubilados.
El trabajo de la prensa garantiza el derecho ciudadano a estar informado de manera crítica y plural. Y eso está en nuestra Constitución Nacional y en el sentir de nuestro Pueblo que quiere Paz desde el fondo de su corazón.
Alfredo Barros / LANUEVACOMUNA.COM