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LA ERA MILEI

Graves denuncias de montaje policial y provocación en la marcha frente al Congreso

La jornada de movilización en las inmediaciones del Congreso de la Nación estuvo marcada por graves denuncias de provocación y montajes para justificar la represión. Entre los hechos más alarmantes, testigos y registros audiovisuales muestran cómo la Policía de la Ciudad descargó toneladas de piedras en la zona, facilitando que los enfrentamientos escalen en violencia.

Además, cámaras del canal C5N lograron captar el momento en que un efectivo policial deja plantada lo que aparenta ser un arma de fuego antes de retirarse. La preocupación de los manifestantes radica en que, de ser levantada por algún asistente a la protesta, las fuerzas de seguridad podrían justificar un uso letal de la fuerza.

Otro episodio que generó sospechas fue la aparición de un patrullero abandonado, con las puertas abiertas, en medio de la movilización. Distintos videos viralizados en redes sociales muestran cómo el vehículo fue vandalizado y finalmente incendiado. Sin embargo, en las imágenes también se observa a una persona suministrando un bidón de combustible para provocar el siniestro, lo que despierta dudas sobre la verdadera identidad de quienes participaron en los disturbios. «¿Quién carga un bidón de combustible en una marcha de jubilados?», se preguntan testigos y analistas de los hechos.

A estos elementos se suma la presencia de personas vestidas de civil, identificadas en diferentes registros audiovisuales como posibles infiltrados o miembros de los servicios de inteligencia operando de manera encubierta. Este tipo de maniobras ya ha sido denunciado en otras protestas como parte de estrategias para criminalizar la manifestación social.

Por otro lado, en un contexto donde la obra pública se encuentra prácticamente paralizada, resultó llamativa la presencia de una cuadrilla de supuestos obreros del Gobierno de la Ciudad rompiendo una vereda en la zona de conflicto. Lo más sospechoso es que estos trabajadores, vistos en videos, vestían zapatillas de marca en lugar de botas reglamentarias y mostraban una evidente torpeza en la manipulación de los escombros, lo que indicaría que no se trataba de obreros reales.

Estos hechos ponen en evidencia un entramado de acciones que buscan generar caos, justificar la represión y deslegitimar la protesta social. La pregunta central es: ¿hasta dónde están dispuestos a llegar los responsables del operativo para imponer un relato de violencia que oculte el reclamo legítimo de los manifestantes?

La Nueva Comuna

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